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Fetichismo de pies y canibalismo atávico

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El fetichismo de pies es un parcialismo –no una parafilia– que despierta interés sexual en una parte determinada del cuerpo humano y no necesariamente en un objeto –se podría incluir el calzado como fetiche sexual, siempre y cuando vaya asociado visualmente a los pies–. Se da esencialmente en hombres, quienes sienten placer de ver, tocar, oler, besar o lamer determinados pies femeninos.

Aunque los fetichistas de los pies tienen distintas predilecciones –dedos más o menos largos, uñas pintadas o sin pintar, anillos, etc.– todos coinciden en que un pie femenino bien formado, cuidado y limpio posee un enorme atractivo erótico.

Se ha estudiado ampliamente el fetichismo de pies, siendo considerado en su origen como un desorden psicopatológico. Según Freud y su  posteriormente renegado discípulo Jung, el fetichismo de pies o podofilia tendría significación fálica, simbolizando el pie al falo que penetra la vagina durante el coito, simbolizada ésta a su vez por el zapato.

Lacan iría más allá, diciendo que esta perturbación se origina en la fase temprana de la persona, debido a un complejo de castración (niño "devorado" por su madre) y se fortifica en la relación con el padre.

Sin embargo, hoy en día, y gracias especialmente al cine, el fetichismo podal está comenzando a dejar de ser considerado como un tabú. ¿Por qué tabú?

El acto de besar un pie femenino y lamer sus dedos podría tener su origen en una especie de canibalismo atávico mediante la cual el fetichista se "apropia" o se "come" simbólicamente al sujeto de deseo. Simbolizaría la regresión de lo civilizado hasta una forma de caribismo, una etapa salvaje y feroz, el deterioro de lo conseguido por la evolución social del ser humano.

A pesar de que este extraño fenómeno podría hacernos pensar que el hombre, el sexo fuerte, domina a la mujer, el sexo débil, y que por eso puede "comerla", no es sino al contrario. El fetichismo de pies expresa una noción de mando y jerarquía por parte de la mujer cuyos pies son adorados, siendo el hombre el que literalmente se arrastra y casi suplica por besárselos y dejárselos tocar.

Este atavismo caníbal sublimado está asociado a los instintos animales más básicos y oscuros del ser humano a los cuales tememos y que, tal vez por eso, procuramos ocultarlos en nuestro Inconsciente.

Se debe tener en cuenta que las feromonas que despiden los pies (no confundir con el desagradable olor bacteriano) pueden sentirse pero no olerse.

Hay hombres que prefieren los pechos de las mujeres, otros el trasero, y otros –una minoría– los pies. Pero todas estas partes del cuerpo humano femenino tienen en común que permanecen ocultas por la ropa y el calzado durante mucho tiempo. Mientras que el trasero y los pechos se pueden realzar a través del vestir, en el caso de los pies un fetichista sólo podrá disfrutar en verano del placer que le provoca ver a una mujer con sandalias.
 
Los pies son una zona "olvidada", cubiertos con calcetines y zapatos gran parte del año. Se podría decir entonces que lo que convierte a los pies femeninos en un símbolo erótico es precisamente esto, el estar ocultos, "prohibidos". De ahí el tabú.

El ir descalzo/a crea un aura de "inocencia" o "naturalidad" a la que estamos poco acostumbrados en los tiempos modernos. Este tabú ha creado normativas sociales anquilosadas según las cuales supone una falta de respeto enseñar los pies en público –excepto en zonas calurosas o de playa–.
La profesora pregunta: "¿Qué parte del cuerpo va primero al Cielo?". Y Jaimito dice: "Los pies, señorita". A lo que la profesora vuelve a preguntar, esta vez sorprendida: "¿Por qué los pies?", y Jaimito responde: "Porque cuando entro al dormitorio de mis padres por la noche, mi madre tiene las piernas en el aire y grita '¡Dios, que me voy!'"
Ya hemos visto que los pies son un símbolo ambivalente: son el soporte de la persona que la une a la realidad –tener los pies en la tierra–; así como los rayos solares del Huevo Cósmico, la esvástica o rueda solar del movimiento; los pies femeninos bien formados y desnudos pueden ser símbolo del alma pura, aunque también representa lo funerario, cuando el muerto "se marcha" –son numerosas las huellas, pisadas, "de Buda" que se adoran como sus únicos vestigios–.

El arcano y conocido rito de lavar los pies (lamerlos, en este caso) representaría la purificación al "devorar" a la persona. Del mismo modo que el pie es un símbolo erótico (fálico, según el psicoanálisis), los zapatos simbolizarían al sexo femenino.

Ahora resulta que Cenicienta no era un cuento tan inocente.

5 comentarios :

  1. Anónimo dijo... :

    Me fascina oler,chupar,besar,acariciar y ver unos lindos pies en sandalias con uñas pintadas,anillos locales,pulseras mmmm rico

  1. Anónimo dijo... :

    Me gusto como escribiste el articulo, fue entretenido leerlo. Te encontré tratando de entender el "interes especial" de mi novio por mis pies :-)

  1. Anónimo dijo... :

    me encanta chupar y lamer los pies no sabia ni por uqe y ahora ya entendi por que lo ago y me sineto liberado y orgullo por lo que soy SUCK FEETS GIRLS

  1. Anónimo dijo... :

    soy un apasionado fetichista de pies,descalzarlos despues de un dia de actividad ,sentir su aroma ,acariciarlos ,lamerlos ,sentir la suavidad de la humeda piel ,recorrer los talones,los arcos ,y llegar hasta los dedos con mi lengua ansiosa de descubrir sabores que alientan mi erotismo ,extaciandome de placer.

  1. Anónimo dijo... :

    estoy en bogota .colombia .mi perfil hernando salas .en face

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