Lunes
Era medianoche cuando
J. A. llegó a mi casa, y tras jugar al tetris con las maletas hicimos las
últimas comprobaciones: GPS, ok; pizza fría para el camino, ok; música rock de
puta madre para mantenernos despiertos, ok; ¡Sitges, allá vamos!
Después de 7 horas de
viaje, por carretera nacional la mayoría, llegamos a Sitges; en los altavoces
sonaba Summer '68 de Pink
Floyd y las tinieblas daban paso a la luz. Dejamos nuestras cosas en el
albergue, el Sitges Beach Hostel, un sitio con una excelente relación
calidad-precio y empleados muy amables. El albergue se encuentra a una media
hora del hotel Meliá, sede principal del festival, donde teníamos que recoger
nuestras acreditaciones de prensa. J. nos guiaba, tenía experiencia porque
anteriormente había cubierto el festival para otro medio. La falta de sueño nos
estaba matando, así que decidimos volver al albergue, otra media hora andando,
para dar una cabezada y quitarnos la mugre del cuerpo.
Sin dormir una mierda salimos a comer, y encontramos una hamburguesería
que resultó ser una de las mejores que he pisado en mi vida, el Big Al´s Burger. Si vais a Sitges,
probad una de sus hamburguesas. Tras una buena cebada nos encaminamos al Cinema
Prado, donde asistimos a nuestra primera proyección, Milius, un documental sobre la vida y obra del genial guionista y
director, realizado por Joey Figueroa y Zak Knutson. Es un
documental ágil y entretenido, con una base inmejorable, ya que Milius es un genio
fascinante al que amamos todos los cinéfilos. La única pega que le pongo es que
tilden todos sus proyectos de “obra maestra”; Amanecer Rojo, por ejemplo, dista
mucho de serlo.
Tras vaguear por el
pueblo durante un rato, nos pusimos a la cola en el Retiro para ver The World´s End, un final apocalíptico para
la trilogía del Cornetto de tres sabores de Edgar Wright. Film redondo, con las
dosis justas de humor, acción, misterio y nostalgia; excelente banda sonora y
actuaciones soberbias, entre las que destaca la de Simon Pegg como el fanfarrón
Gary King. Sin duda una de las mejores películas del año.
Al terminar la película
de Wright, sentíamos la urgente necesidad de tomar una pinta, ya lo entenderéis
cuando la veáis, y dirigimos nuestros pasos al mejor pub de la ciudad, el Pub
Paddy´s. Además de llamarse como el pub de Colgados en Filadelfia, este local
es cojonudo: pintas a buen precio, música rock, billar, futbolín y Sharon, la camarera
más simpática que podáis imaginar. Unas cervecitas y nos fuimos a dormir, por
fin.




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