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Crónica de Sitges por A.J. Parte II




Martes
Son las seis y media de la mañana, tres alarmas de móvil suenan simultáneamente, me despierto sobresaltado, aún está de noche, joder quiero seguir durmiendo, pero hay que reservar entradas para el día siguiente.

Con la acreditación de prensa podemos entrar a varios pases simplemente mostrando dicha acreditación, pero hay otros pases para los que hay que reservar, y el tiempo para reservar comienza a las siete de la mañana. P, un colega periodista ya se nos había avisado del asunto de las reservas, y no nos engañaba cuando nos comentaba que para algunos pases se agotaban las reservas en menos de cinco minutos. Pues imaginaos la estampa matutina allá en el albergue, yo en calzoncillos y en cuclillas frente a un pequeño portátil; sin parar de actualizar la página del festival, para conseguir hacer las reservas. Creo recordar que solo hubo un día en el que no tuvimos que hacer reservas, ni teníamos ningún pase por la mañana temprano.

La primera peli del día era Wrong Cops del francés Quentin Dupieux en el Auditori. Esta película fue sin duda una de nuestras preferidas en el festival, look setentero, humor absurdo y música electrónica de Mr. Oizo, tras ver la película descubrimos que Dupieux y Oizo son la misma persona. El film es como un delirante episodio de COPS, con unos policías cabronazos que se dedican al tráfico de drogas, chantaje, secuestro, componer música electrónica, etc.

Por petición popular os contaré como es una proyección en Sitges. Ocupas tu asiento, esperas con ansias que empiece ya la película, las luces se apagan, y te ponen el maldito spot publicitario del festival. Tres spot que no tenían ninguna gracia, en los que aparecen personas hablando sobre el satanismo, y es que supuestamente era el tema principal de este año. Toda la publicidad del festival se basaba en el satanismo y sobre todo en La semilla del diablo de Polanski; sin embargo no pusieron  la película, ni fue Polanski, ni se proyectó ningún film importante sobre esa temática, vamos que el leit-motiv podría haber sido el flamenco de Camarón, total, para el caso que le hacen. Una cosa curiosa del público de Sitges es que son muy buena gente y aplauden al proyeccionista.  A esta gente le encanta aplaudir, aplauden con el spot, cuando empieza la película, durante la película y al final; si no está presente nadie de los que han participado en la película… porque aplaudes.
 
Tras un breve descanso, el tiempo que duró Only God Forgives, volvimos al Auditori para ver Real de Kiyoshi Kurosawa. Ésta es una película con una idea de base más o menos buena pero con un grave problema de ritmo, lo que la hace pesada y aburrida. La chorrada final aún jode más esta cinta, si la veis sabréis a que me refiero.

Por la tarde nos tocaba relajación con birras y bourbon en la terraza del albergue. Al caer el sol fuimos a tomar algo al local en el que cenamos casi todas las noches,  La Cantonada. Tras llenar las panzas fuimos directos al Retiro para ver Machete Kills. Si la primera parte os pareció una locura gore sin sentido, esta es aún más loca y con menos historia. En ella podemos ver una variada gama de divertidas muertes con objetos cortantes. Lo único malo es que ha perdido el toque Grindhouse, la imagen y los efectos especiales nos recuerdan demasiado  a Spy Kids. Una de los films más divertidos del festival.




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