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LA ÚLTIMA MISIÓN DE LA LEGIÓN 69

LA ÚLTIMA MISIÓN DE LA LEGIÓN 69

Escrito por Antonio J. López
Ilustrado por Eric Díaz Gallud


35 de Clorofil del 151 D. T.
Primera entrada del audio-diario del Coronel Droner Vespasian, último jefe de la Legión 69.

Nunca me han gustado los diarios, “querido diario hoy me la he pelado como un mono etc. etc. etc.”; pero nuestro cuaderno de bitácora fue hecho prisionero por el enemigo. Llevo una semana en una apestosa celda y lo único que tengo de sobra es tiempo; así que relataré lo acontecido durante la última misión de la Legión 69.

- ¿Qué legión es esa? Llevo años traficando por los sectores exteriores y jamás me he tropezado con vosotros.

La asquerosa voz que acabáis de oír pertenece a mi compañero de celda, un insectoide de Wanpur.

- De ser así, seguro que los de la 69 te habremos detenido, robado, torturado o incluso violado. 

- Pues no, una vez me apresaron los de la 60, y la verdad es que fueron muy corteses; los guardias rigelianos, esos sí que eran unos auténticos hijos de puta.

- Bah, nosotros éramos mucho más chungos que esos policías de pacotilla. Antes de que me interrumpieses estaba a punto de hablar sobre la legión y de cómo llegué a ella.


Aún recuerdo los anuncios de la Legión 69 que el Ministerio de Propaganda esparcía por el Imperio: “¿Quieres explorar los sectores exteriores? ¿Conocer nuevos mundos y civilizaciones? ¡Únete a la heroica Legión 69!”

Lo de la exploración era cierto, pero de heroica no tenía nada. La realidad de la Legión 69 es muy distinta. Lo que nunca contaban, pero todo el mundo sabía era que una vez entraras a la 69 debías servir de por vida. Excepto algún idiota, casi nadie se apuntaba voluntariamente a la 69, la mayoría de legionarios eran enviados como castigo o por ser demasiado deficientes como para desempeñar su labor en otra legión. Entre mis hombres se encontraba de todo menos héroes: vagos crónicos, ladrones, desertores, violadores, tullidos, sádicos, masoquistas, enfermos mentales de todo tipo, y algún recluta con mala suerte (que por lo general solían morir a los pocos días de servicio).

A la 69 se le encomendaban las tareas más absurdas y sucias, aquellas que ninguna legión quería. En mis cinco años de servicio me he chupado mierdas inimaginables: capturar a un gorila espacial de 100 metros, luchar contra unos cosmonautas mutados octogenarios (esto parece fácil, pero los abueletes casi se cargan a todos nuestros pilotos), provocar una guerra civil en un mundo habitado por empalagosos osos de peluche, destruir una estación espacial con forma de consolador, ¡hasta tuve que viajar al pasado para engendrarme a mí mismo! Y créanme, todo ese asunto de los viajes en el tiempo da muchísimo dolor de cabeza.

- ¡Venga ya! Todo eso apesta a mentira

- ¡Maldito bicho insolente! Deja de interrumpir mi narración.

Muchos se preguntarán cómo acabó un Vespasian de alta cuna como yo en la legión más chapucera del Imperio. Como bien sabrán, de la familia Vespasian han salido los mejores generales y senadores desde los lejanos tiempos del emperador Titio. Desde muy pequeño tenía claro que lo mío iba a ser el ejército; correteaba por los patios palaciegos de Naftena soñando despierto con vestir la capa carmesí de la Guardia Imperial, el cuerpo de élite que se encarga de proteger al emperador y sus familiares. Tras graduarme en la Academia de Oficiales, embarqué como teniente en la Haselta, la nave de la Legión 5. Con la 5 participé en diversas batallas contra los rubricos: la batalla de Geeza, la de Jarico, la de Cesdarnia, etc. Debido a mi arrojo en combate llegué a ser respetado por mis hombres y temido por el enemigo, y en cuestión de cuatro años llegué a ser comandante en la Legión 12. Aunque mi valor y lealtad al Imperio eran intachables, por aquellos tiempos; ahora pienso que para mis ascensos había pesado más mi apellido que mis méritos. De hecho, el que fuera el día más feliz de mi vida me parece ahora una farsa. Tras ser hecho prisionero por Agus Manka, el fiero caudillo Nemedio, la Legión tuvo que montar una operación de rescate en la que se perdieron varias naves y soldados.

- Jajajaja, ¿fuiste rehén de Agus el Nemedio? Si era un pardillo, creo que ya sé que Vespasian eres, el de los travelos verdad?

- ¡Calla wanpuriano! Ya llegaremos a ese pequeño incidente.

Como iba diciendo, tras rescatarme de ese monstruo psicótico que era Agus, se me concedió el mayor mérito para un soldado, entrar en la Guardia Imperial. Mis ojos se humedecieron al ver a mi tío Gualfun, general de la Guardia, con una capa carmesí plegada en sus brazos, y no pude contener unas lágrimas en el momento en el que colocó tan majestuosa vestimenta sobre mis hombros. Se acabaron los viajes interminables por el espacio, las batallas en planetoides desconocidos, bregar con la soldadesca, y todas esas mierdas de militar. ¡Ahora era casi como de la familia Imperial! Pero como el mismo Gualfun me confesaría después, todo esto había sido una pantomima para alejarme de los campos de batalla y evitar así ponerme en peligro a mí mismo o a mis compañeros.

En una semana llegué al Gran Palacio Imperial, residencia de Tironio y sus cientos de familiares. El palacio era inmenso, del tamaño de una ciudad pequeña, y estaba abarrotado de sirvientes, que se ocupaban de todo lo necesario para satisfacer los deseos de la gran familia imperial, desde preparar su comida hasta limpiarles el ojete tras cagar. Nada más llegar se me asignó la protección de Netiri, el hijo número 53 de Tironio, y tuve que aprender la normativa de palacio, siendo la norma más importante la de no hablar sobre el palacio fuera del palacio. Ahora que estoy a punto de morir, infringiré por primera vez dicha norma.

Hace 151 años Tironio fue elegido como emperador. La esperanza de vida de un imperial ronda los 90 años, pero él se mantiene vivo mediante diversas técnicas ciéntifico-mágicas, las cuales incluyen la transfusión de sangre de niños de diversas razas. A lo largo de su reinado ha cometido todas las excentricidades que se le han antojado: cambió el nombre del planeta imperial, de Gian a Tironia; fue divinizado en vida, siendo el dios principal de los imperiales; ha llegado a tener 70 hijos mediante reproducción normal, in vitro y clonación, de todos estos engendros solo 20 han sobrevivido. El Ministerio de Propaganda es el encargado de que el populacho no conozca los oscuros secretos de sus gobernantes y para ello realizan todo tipo de absurdos montajes, por ejemplo, siempre que el emperador aparece en obras de arte o carteles propagandísticos es representado como un venerable anciano, de cuerpo aún musculoso con barbas y cabellos blancos ondeando al viento. Sin embargo la autentica imagen del emperador es muy distinta, se asemeja a la de una babosa humanoide tremendamente hinchada, sin un pelo en todo su cuerpo, sin dientes ni uñas, enganchado permanentemente a una extraña maquinaria de soporte vital móvil. 

-Jajaja, ya sabía yo que ese cerdo no podía tener esas pintas de guaperas con su edad. ¿Y cómo era Netiri? Por lo que tengo oído era todo un fiestero y un follador.

Era un jodido imbécil medio retrasado producto de la endogamia, su madre también era hija de Tironio. Netiri era infantil a veces, agresivo otras, pero siempre cachondo; para ser tan tonto era el depravado sexual más grande que haya visto jamás. En cuanto aprendí a tratar con el joven príncipe todo fue sobre ruedas, tenía todo lo que cualquier imperial pudiese desear, hasta que Netiri murió de forma horrible, yo fui destinado como castigo a la Legión 69 y todos mis privilegios se fueron a la mierda.

- Venga ya tío, te has dejado la mejor parte. Que más te da contarlo, si estamos a punto de ser ejecutados.

- Pues llevas razón, total todo el imperio se enteró de aquella cagada. Bueno, ahí va.

Ocurrió la desgracia una aciaga noche de fiesta salvaje como cualquier otra, de esas en las que acabas en el peor antro con más de veinte cubatas en el cuerpo, esnifando farlopa en el culo respingón de una colegiala taiserena, mientras tu colega incendia el local. Tras apagar el fuego y dejarle una buena propina al dueño del tugurio nos encontramos con un par de chicas rubricas de piel morena, pelo larguísimo y culo grande y redondeado. En cuanto supieron quien era mi compadre se subieron sin dudarlo a nuestro aerodeslizador. Al llegar a los aposentos de Netiri, una se fue con él y la otra se me lanzó al cuello en el pasillo. En unos minutos estábamos todos prácticamente desnudos, yo aún vestía mi coraza y casco de la guardia cuando la chica me agarró fuertemente la polla y comenzó a machacármela para ponérmela dura. Decidí echar un vistazo a la habitación de Netiri y lo vi enculando salvajemente a la otra entre gruñidos de cerdo, y ese fue el preciso momento en el que descubrí que nuestras rubricas eran rubricos. Vi el enorme cipote que asomaba en la entrepierna de la morenaza y que se movía adelante y atrás como un badajo monstruoso tras cada enculada que el engendro le propinaba. Al mirar con gesto interrogante a la mía, ésta se puso de pie y al quitarse el tanga salió disparada una polla que casi se me clava en el ojo. La agarré de la cabeza y le indiqué que me la comiese, hay que decir que era toda una experta, una autentica profesional de las mamadas. Todos estábamos disfrutando cuando de repente se oyó una tremenda explosión, noté un dolor agudo en mi miembro y me desmayé al tiempo que potaba sobre el travelo rubrico. Al despertar me informaron de que el transexual que se estaba cepillando Netiri había detonado una bomba incrustada en lo más profundo de su recto, quedando ambos esparcidos por todo el cuarto. El mío también tenía otra bomba, pero falló el detonador así que se contentó con pegarme un bocado en la picha.




- Jajajajaj, nunca me canso de oír esa historia, aunque a mí me la contaron con cuatro transexuales.

Aunque tan solo fue mala suerte, todas las culpas recayeron sobre mí. Fui rechazado por mi familia y por toda la sociedad de Tironia, expulsado de la Guardia Imperial y obligado a servir en la Legión 69.

- $j)o &?=L1 ^^Ñ”@k4! ¿QQ7%aÇ3z @6/yF¿ª ñK!€9<< P!%8?:S

Ese repugnante idioma que oís es el de nuestros captores, me quitaron el traductor universal y no entiendo gran cosa.

- Ey Wanpuriano, ¿entiendes algo de lo que dice? 

- Más o menos, algo así como que te esperan horas de interminable sufrimiento en la sala de la tortura. Suerte Vespasian.

- ¿Qué? Noooo, cabrones!!!


36 de Clorofil del 151 D. T.

Segunda entrada del audio-diario del Coronel Droner Vespasian, les habla Bekelan LeMartramon, traficante wanpuriano y compañero de celda de Vespasian.

Nuestros captores se han enseñado con el pobre coronel, ¡jamás había visto una sonda anal tan grande! Parece una polla de cabal…

- ¡Dame la grabadora, bicho de los cojones! Estoy…cansado…voy a dormir.


1 de Fresacidum del 151 D.T.
Tercera entrada del audio-diario del Coronel Droner Vespasian.
Me encuentro mejor tras el brutal interrogatorio al que fui sometido por esas malditas bestias. Aunque el dolor era insoportable me mantuve firme y no dije ni una palabra.

- ¡Venga ya! Eres un mentiroso, Vespasian. He oído hablar a los guardias, decían que has cantado como un canario, pero que eres tan inútil que apenas sabías nada de importancia. Se estaban riendo bastante cuando les has contado lo de los travelos.

- Bueno, dejemos ya el dichoso asunto de los travestis rubricos; y déjame contar la historia de la última misión de la Legión 69.

- Ok, cuenta lo que te salga de los cojones.

23 de Mentius del 151, jamás olvidaré esa condenada fecha, el día en que el alto mando nos envió más allá de donde ningún imperial ha ido jamás, a otra galaxia.
El día empezó con uno de esos asquerosos himnos a Tironio.

“ Viva Tironio, viva Tironio amigo
Viva Tironio, amigo de los niños del cosmos”

Ya llevaba más de cinco años en la 69, y estaba harto del culto a Tironio y de todas las otras chorradas de la sociedad imperial. Con gusto habría lanzado al maldito sacerdote a la frialdad del espacio, pero el imperio vigilaba de cerca a estos lameculos de Tironio, quien se cargase a uno de esos cerdos lo pagaría con su vida.

- Coronel Vespasian, se requiere su presencia en la sala de comunicaciones, tiene una holotransferencia desde Tironia, de parte del general Tayon.

El general Remis Tayon, mi superior directo, un cretino autoritario. Estaba seguro de que me encomendaría alguna estúpida misión, a la mierda nuestro mes de vacaciones en Tetis X, el famoso planeta prostíbulo.

- ¿Conociste a Talia la taiserena? Es una marranaza…

- ¡ Wanpuriano, calla de una puta vez! Y si, es una cochina de mucho cuidado.

Al entrar a la holocámara vi su asquerosa cara sonriente, estaba convencido de que este sádico de mierda disfrutaba tocándonos los cojones a los de la 69.

- Saludos Vespasian.

- Muy buenas general, eso está muy bien, pero necesito un cargamento urgente de licor ganope y …

- ¡Cállase Droner! Ya está bien de holgazanear por los sectores exteriores con una nuestras naves. Le vamos a encomendar una importante misión.

- Sorpréndame. 

- La legión 69, a bordo de su astronave “La Cerda”, rebasará los límites de nuestra galaxia. Hoy mismo pondrán rumbo a la Espiral de Yanekora.

- Pero…pero general, nadie ha salido jamás de nuestra galaxia, de hecho, ni siquiera sabemos si tal proeza es posible.

- Tranquilo Vespasian, los mejores científicos del Imperio llevan trabajando en esto desde hace años, y el año pasado consiguieron enviar una sonda a nuestra galaxia vecina. La sonda no recibió ningún daño por lo que suponemos que tampoco tiene porque pasarles nada a ustedes. La misión consistirá en investigar un planeta cuyas condiciones climáticas se asemejan a nuestra querida Tironia.

- Señor, no creo que se pueda comparar una pequeña sonda con una gigantesca astronave – malditos cabrones, querían usarnos como conejillos de indias – Además, tengo a la legión bajo mínimos, me faltan al menos unos 2.000 hombres, y solo tengo operativos 10 cazas de combate.

- Déjese de lloriqueos, no se va a librar de esta Vespasian.

Y así pusimos rumbo a lo desconocido, sin tener ni idea de lo que nos esperaría en ese asqueroso planeta, o si cruzaríamos sanos y salvos de una galaxia a otra. Tras dos meses de navegación ininterrumpida, a través de uno de los sistemas más aburridos que tuve la desgracia de atravesar, llegamos al mismísimo borde de la galaxia. Todos los oficiales estábamos en el puente de mando de La Cerda, ante nosotros se extendía una inmensa franja de oscuridad absoluta, el auténtico vacío espacial, y más allá unas tenues luces rojizas que anunciaban la proximidad de las primeras estrellas de la Espiral.

- Señor, hemos enviado una pequeña capsula a control remoto con un “voluntario” en su interior.

- Buena idea, ¿A quién se le ha ocurrido semejante experimento?

- A Higins señor.

- Muy buena Higins, con esto se ha ganado 50 puntos vespasian, 20 más y será suyo el mes a gastos pagados en el planeta vacacional Marina de Oro – Lo de los puntos vespasian puede parecer una gilipollez, pero motivaban mucho a mis oficiales.

- ¡Muchas gracias señor!

- Por cierto, ¿Quién está en la cápsula?

- Pues verá, ninguno de los chicos se atrevía y necesitábamos a algún ser vivo con urgencia, así que tuvi…

- Déjese de explicaciones y responda a mi pregunta.

- Es Poppy, señor.

- ¡La madre que os pario! – Poppy era el cerdo mascota de la 69, y era muy querido por todos – Higins acaba de perder los 50 puntos, y además lo hago responsable directo del estado de Poppy, por su bien espero que el cerdito vuelva entero.

Por fortuna nuestra querida mascota sobrevivió a la ida y venida de la Espiral a través de la amenazadora franja de vacio cósmico; pero el pobre animal se cagó por toda la capsula debido al susto, Poppy no era un cosmonauta experimentado. Tras realizar ciertos cálculos, triangulaciones, y otras cosas aburridas de ese tipo, nos dispusimos a atravesar lo desconocido y lo atravesamos sin ningún incidente.

- ¡Esos es una puta mentira Vespasian! Lo que realmente pasó es que os cagasteis todos encima. Los tripulantes humanoides de mi nave por poco mueren entre estertores de mierda apestosa, es de suponer que vuestras carnosas tripas también se vaciaron.

Tras pegarnos una ducha colectiva y cambiarnos de uniforme, pudimos ver la primera estrella de la Espiral, fue bautizada por el teniente Tonus como Primera Estrella, no volvimos a dejar que Tonus nombrase nada más. La Espiral de Yanekora era una galaxia muy distinta a la nuestra, encontramos una miríada de nuevos cuerpos celestes; elementos, sólidos, líquidos y gaseosos, totalmente desconocidos para cualquier imperial y ciertos fenómenos que no supimos muy bien como catalogar. Mis oficiales se divertían poniendo nombre a esto o a aquello, así en cuestión de semanas ampliamos la enciclopedia imperial con más de 100 entradas: Roderes, corbitanium, Titianis, culigalisis, por citar algunas; pero yo me reservaba lo mejor, el nombre del nuevo planeta, Vespasia, en honor a mi ilustre familia.

- Debiste llevarte un disgusto al comprobar que está maldita bola de barro ya tenía nombre, eh Vespasian. 

- Búrlate wanpuriano, pero si las cosas hubiesen sido diferentes…, bueno, déjame continuar la narración.

Tras casi dos meses de travesía por la Espiral, fui llamado al puente de mando, donde ya se encontraban reunidos la mayoría de oficiales, habíamos llegado a la órbita de mi querido planeta. Se presentaba frente a nosotros como una enorme circunferencia cubierta de blancas nubes en la que destacaban grandes océanos de un azul profundo.

- ¡Coronel, hemos llegado! – expresó alegremente el comandante de navegación

- Si, Roder, tenemos al alcance de la mano nuestro ansiado trofeo, tras semanas de inclemente marcha a través de lo desconocido, por fin podremos coger lo que es nuestro, veréis como el Imperio nos recompensa por colonizar un nuevo planeta en su nombre.
Como se suele decir, “vendí la piel del razno antes de cazarlo”, esperaba con todas mis fuerzas que en ese puto planeta no hubiese ninguna civilización inteligente, o que si la había no hubiese pasado de su periodo prehistórico.

- Comandante científico Silet, envíe sondas para reconocer el planeta: quiero muestras de aire, agua y tierra; y un análisis pormenorizado de la superficie planetaria en el que se indiquen los distintos tipos de criaturas que lo pueblan.

- Sí señor, tendrá el primer informe en 20 horas.

Me dirigí a mi habitación para intentar descansar, pero los nervios me impedían conciliar el sueño. Las horas pasaron lentas, muy lentas; pero de repente un golpe en mi puerta me sacó del estupor en el que me encontraba.

- Señor, el comandante Selit me envía con el primer informe planetario, las sondas han explorado la mitad de Vespasia.

- Gracias Telo, puedes retirarte.

Obviaré los detalles aburridos del informe, baste decir que Vespasia resultó tener unas condiciones climáticas muy parecidas a Tironia; y además todos los elementos naturales tenían una semejanza pasmosa con los que se podría encontrar en nuestro planeta madre. Las sondas habían localizado vetas de oro, platino, rodio, coltan, sekenio, entre otros minerales valiosos; tenía todo un planeta para saquear y nadie que me lo impidiera, un formidable botín que nos haría ricos y famosos en todo el jodido Imperio. Hasta que seguí leyendo y mi ánimo se enturbió. Al parecer las sondas también habían descubierto una serie de tribus indígenas medianamente inteligentes. Gracias a las grabaciones holográficas de una sonda, pude ver de cerca a estos seres, unas criaturas aberrantes, mitad hombre-mitad conejo, cubiertos de pelo con largas orejas, y unas patas enormes; a partir de ese momento comenzamos a llamarlos “conejudos”. Éstos viven en tribus de unos 40 especímenes, cada tribu habita en un pequeño poblado de chozas rodeadas por una endeble empalizada de madera. Por los cutres ropajes y las penosas herramientas con las que trabajaban era de suponer que esta extraña especie se encontraba aún en los albores de la civilización. Si esos apestosos conejudos no daban problemas, yo, el poderoso Droner Vespasian, los dejaría corretear por mi planeta como graciosas mascotas. Pero si se ponían beligerantes, serian totalmente exterminados por la poderosa maquinaria bélica del Imperio. Ya estaba bien de esperar como idiotas en órbita, había llegado el momento de enviar a un equipo de reconocimiento a la superficie planetaria.

- Comandante Titian, reúna a cinco de sus mejores hombres en la sala D, serán los primeros en pisar Vespasia.

Bruvas Titian, comandaba al equipo de operaciones especiales de la 69, unos cabrones durísimos, la mejor opción para una misión de infiltración y reconocimiento en territorio enemigo.

- Señores, han sido elegidos para la Operación Visita Sorpresa. Un transporte de tropas les dejará en un lago cercano a las tres principales tribus encontradas en Vespasia, las tienen localizadas en su mapa. Formarán tres equipos y cada equipo espiará a una de las tribus. La misión durará dos días de Vespasia, unas 53 horas. Es primordial que no sean descubiertos por la población indígena, y que no dejen ningún rastro de su presencia allá abajo. ¿Alguna pregunta? No, ok diríjanse al hangar. Buena suerte.

Entre revisiones de personal y equipamiento, y alguna que otra siesta las 53 horas se pasaron volando. Estaba otra vez en la sala D, me moría de ganas de saber cómo había ido todo.
- Señor, tenemos, eh… malas y buenas noticias.
- Déjese de gilipolleces Titian y cuénteme lo que ha pasado en Vespasia.
- En realidad señor, los nativos se refieren a su planeta como “La Gran Madriguera” y a ellos mismos como leporoi.
- ¿Cómo entendisteis lo que decían si no llevabais los traductores universales?
- Según Listillo, su idioma tiene ciertas semejanzas con el wanpuriano y el rorqués.
- Aún así, mi importa un capullo como lo llamen estos leporoi, esta bola de barro se llamará Vespasia y punto.
- Coronel, la misión ha sido casi un éxito, hemos recogido diversos datos socio-culturales sobre los conejudos; encontrará el informe completo en su escritorio.
- Muy bien, pero explíqueme eso del casi éxito – El comandante se puso visiblemente nervioso, los Vespasian no somos precisamente conocidos por nuestra paciencia.
- El equipo de Listillo fue avistado por el enemigo – Tardó poco en chivarse de sus hombres – Listillo cuéntele al coronel lo acontecido.
- Señor, antes de nada tengo que decirle que físicamente estos conejudos son superiores a los imperiales, sus piernas son extremadamente fuertes, por lo que corren y saltan mucho más que un descendiente de simio…
- Déjate de historias jodido Vaper, y cuéntame cómo coño un ser primitivo descubrió a dos expertos en infiltración del Imperio.
- Verá Señor, la superficie de este planeta esconde más de lo que podemos ver a simple vista. En esos poblados había algo que no me cuadraba, si los habitantes de este planeta han evolucionado de los conejos, ¿Por qué viven en poblados con chozas construidas a ras del suelo en lugar de habitar en madrigueras como suele ser común en casi todas las especies de la familia Leporidae? Al principio pensé que al tratarse de una nueva galaxia ciertas normas de comportamiento animal podían variar drásticamente, sin embargo al pasar la noche en una pequeña cueva descubrí algo sorprendente. Bromper y yo decidimos acampar en el interior de una pequeña gruta, por supuesto la exploramos a fondo antes de dormitar y le puedo decir que no vimos ningún rastro de que hubiese estado habitada alguna vez, lo único desconcertante era un ligero ruido de agua fluyendo que pudimos oír a través de un agujero demasiado angosto para que cupiese un leporoi adulto. Tras un buen rato de descanso me despertó un disparo de plomo fundido proveniente de la escopeta de Bromper.
- No conseguía pegar ojo así que me entretuve apreciando las rocas que conformaban la gruta, tengo una excelente visión nocturna. – dijo con orgullo el salvaje Tolka- De repente vi un pequeño conejudo que nos espiaba desde el agujero que mencionaba Listillo, disparé un par de veces, pero el niño desapareció rápidamente.
- Ya que ninguno de los podíamos atravesar aquel maldito agujero tuve que despresurizar mi traje y liberar mi forma vaporosa para seguir a la cría de conejudo. Lo seguí por un angosto corredor excavado en la tierra que tras unos 100 metros desembocó en una enorme caverna de la cual salían otros tres corredores de distintos tamaños. El chico fue demasiado rápido y se esfumó por uno de ellos sin que me diese tiempo a seguir su rastro. Tras la agotadora persecución entendí que estaba en una madriguera gigante, y en las paredes de la caverna principal ¡descubrí restos de pinturas rupestres! – Listillo estaba visiblemente exaltado a pesar de no tener rostro- Decidido a investigar más, volví donde Bromper, ampliamos el agujero de la pequeña cueva con una pequeña carga explosiva y nos arrastramos hasta la gran caverna. Las pinturas están realizadas con sangre, hollín, hematita y resina principalmente.


- Esos capullos apenas han salido de su prehistoria, ¿Y qué?
- A eso es a lo que quería llegar coronel, realicé una rápida datación química y esas pinturas tienen al menos 20.000 años, es imposible que estos seres sigan en un estado tan poco desarrollado de su evolución socio-cultural. Creo que, o están fingiendo o son realmente una especie subdesarrollada.
- Y yo creo que le das demasiadas vueltas a la cabeza, flatulencia sabionda. Tareus, que ha descubierto tu equipo.
- Pues…vimos a varios conejudos follando.
- Esto se pone interesante.
- Le alegrará saber señor que el tiempo medio de su coito es de 40 segundos.
- Jajajaja- no pude evitar la risa- así me gusta, datos concluyentes sobre esos asquerosos. Listillo, quedas perdonado por tu desliz, de todas maneras voy a comenzar los preparativos para la invasión, esos mierdecillas no tendrán más opción que rendirse ante la Legión 69. ¡A sus puestos de combate! – me encantaba decir eso.
En menos de una hora estaba todo listo y la Cerda sobrevolaba la estratosfera, pensé que sería un buen truco para asustar a esos pobres indígenas. Seguidamente subí a mi lanzadera personal junto con 20 de mis oficiales y suboficiales, me dirigía al poblado más grande para parlamentar con su jefe o con quien estuviese al mando de los conejudos. Iba a explicarles como funcionarían las cosas a partir de ahora y a hacer una pequeña demostración de poder.
A la entrada del poblado se habían reunido los guerreros de la tribu, unos 25 conejudos armados con arcos, lanzas y hachas de piedra, pero entre todos estos destacaba un robusto anciano cargado de abalorios.

- Agarrad al viejo y colocadle el traductor universal.

El anciano jefe se resistió, sus guerreros estaban a punto de atacarnos, pero en unos segundos tenía colocado el chisme y sus hombres pillaron la idea tras ser encañonados por mis oficiales.

- ¡Soy el jefe Trknul, de la tribu Krank de los Leporoi de la Gran Madriguera , exijo una explicación, extraño ser del cielo! – chillaba el anciano.

- Saludos jefe Tu..¿Tunul? Como sea. Soy Droner Vespasian, un viajero de más allá de las estrellas – troné señalando hacia el cielo - A partir de ahora todas vuestras tierras nos pertenecen, y yo seré vuestro jefe supremo, arrodíllate ante mí como muestra de obediencia.

- Eres un simio loco, el jefe Trknul no se arrodilla ante nadie.

- Muy bien, seréis testigos de mis asombrosos poderes – En ese momento chasqueé los dedos, y desde la Cerda dispararon un potente rayo láser que fulminó a tres de los guerreros conejudos. El jefe de la tribu me miró con odio y pateó varias veces el suelo con sus poderes cuartos traseros.

- Ahora verás mis poderes imperial hijo de puta – Chasqueó los dedos y en cuestión de segundos la Cerda, una nave del tamaño de una ciudad se desplomaba sobre aquel asqueroso planeta. Aquel cabrón conocía el Imperio. Ahí fue cuando me di cuenta de que nos habían engañado desde el principio.

- Señor creo que ha sido un pulso electromagnético lo que ha provocado que los sistemas eléctricos de la nave dejen de funcionar. Estamos jodidos – apuntó Listillo, mientras yo seguía paralizado, absorto en la destrucción de mi querida nave, viendo como reventaba al caer en un enorme cañón rocoso.

- Ahora Vespasian, sois mis prisioneros, no hagáis gilipolleces – dijo el conejudo.

- Y una mierda, chicos, masacrad a estos capullos – dije al tiempo que disparaba una bala incendiaria contra uno de ellos, pero de repente una barrera energética apareció frente a nuestros enemigos, y por nuestros flancos aparecieron un montón de leporoi portando armas y armaduras de última generación. Mientras esquivaba balazos y rayos láser, pude ver que usaban una amalgama de tecnología entre la que destacaban ciertas armas imperiales como una alabarda sónica, un rifle reglamentario de balas de alta velocidad, y una pistola incendiaria de oficial.

- ¡Retirada! – gritaba al tiempo que algunos trozos de cerebro del teniente Kolkic me salpicaban en la cara – ¡Nos reuniremos en los restos de la nave!




Ahora éramos nosotros los que corríamos como conejos mientras los putos leporoi practicaban su puntería. Tras una carrera de media hora llegué al cañón en el que había caído mi nave, la Cerda estaba hecha pedazos, había incendios por todas partes y desde lejos pude ver varios cadáveres destrozados o incinerados, y a algunos conejudos que habían empezado a saquear la nave. Descendí por un pequeño terraplén y logré entrar a la zona de barracones con la esperanza de encontrar a algún compañero vivo, pero solo me encontré con más difuntos. Un ruido intermitente de alarma y la aparición de unas pequeñas luces rojas me sacó de mi estupor, algún ingeniero debió ser capaz de conectar la energía de reserva del sector. La señal de comunicaciones comenzó a emitir su característico sonido, ¿Quién estaba llamando? ¿Los conejudos, tal vez? Me dirigí a toda prisa hacia la sala de comunicaciones más cercana y allí aparecieron los gigantescos hologramas de mis superiores, el Estado Mayor del Imperio al completo, los mismos con los que supuestamente no podíamos comunicarnos en esta galaxia. Esos cerdos nos habían traicionado enviándonos a una muerte segura. Tras unos segundos de silencio…

- ¡Hijos de puta! ¡Asquerosos traidores de mierda!

- Tranquilícese Vespasian, siempre hacemos lo mejor para el Imperio – dijo el baboso del general Tayon - Gracias a la Legión 69 hemos recopilado unos valiosos datos, le alegrará saber que ya estamos trabajando en un blindaje anti-PEM. No ponga esa cara de sorpresa, hemos estado siguiendo la misión en todo momento, y tenemos que decir que ha sido una de las peores, la batalla no ha durado ni una hora. El único que lo hizo peor que usted fue el coronel Brutius, que ni siquiera logró llegar al planeta.

- Joder, ¿Pero cuantas misiones han enviado antes a esta bola de barro?

- Cuatro.

- Las legiones, 19, 34,48 y 50, ¿Verdad?

- Exacto.

- Nos contaron que habían desaparecido de forma misteriosa. Pero no entiendo todo este montaje, ¿Pero qué objetivo tiene sacrificar a 5 legiones para no conseguir nada?

- Ahí se equivoca, con cada misión conseguimos valiosa información. Para la primera misión elegimos a la Legión 50, una legión honorable, llena de valientes imperiales. Por aquel entonces pensábamos que el planeta estaba deshabitado. El coronel Japto descubrió a los leporoi y guerreó durante tres meses contra esos indígenas sádicos; era un gran guerrero, y no como usted. ¿A quién se le ocurre dejar al descubierto su nave y lanzarse a una trampa con la mitad de sus oficiales?

- Eso no habría ocurrido de haber sabido a lo que nos enfrentábamos.

- No podíamos fiarnos de la peor legión del Imperio, además desde que enviamos a la 19 hemos estado mandando a las peores legiones de nuestro glorioso ejército. No esperábamos que ninguno de ustedes tuviese éxito, simplemente queríamos recoger datos, datos que nos serán muy útiles en un futuro cercano. Estamos planeando una invasión a gran escala de ese jodido planeta, cuando estemos preparados enviaremos a los mejores y se convertirán en héroes imperiales, mientras que los conejillos de indias como ustedes serán simplemente un extraño caso de desaparición galáctica.

- ¡Os maldigo cabrones de mierda! Sois un cáncer que terminará por destruir nuestros mundos. Si salgo vivo de ésta, intentaré joderos por todos los medios, ¡a partir de hoy seré enemigo del Imperio, muerte a Tironio y a sus asquerosos lacayos!

En ese momento noté un golpe seguido de una descarga que recorría todo mi cuerpo, al caer al suelo vi a un conejudo con una porra eléctrica. A partir de ahí todo es confuso, pero mientras me arrastraban del pelo hasta esta asquerosa celda pude ver su auténtica civilización. Los leporoi habían construidos ciudades modernas en enormes madrigueras, en gran medida habían reaprovechado las naves de los ilusos que habían aterrizado en su planeta, la mayoría de ellas no las había visto en mi vida, pero sí que reconocí el puente de mando de la Ditra, la nave de la Legión 50, esos capullos lo estaban usando como sala de espera. Al recorrer uno de los túneles menos transitados me pareció ver a Listillo en su forma vaporosa, pero estaba medio inconsciente y no sé si fue verdad o una simple alucinación.

- Joder Vespasian, menuda putada te hizo el Imperio.

- ¿Y cómo terminó un wanpuriano como tú en una prisión de otra galaxia?

- Pues la verdad es que es algo más sencillo que lo tuyo. Mi banda descubrió el paso intergaláctico hará cosa de un año. En una cantina de Mas Ipsel nos encontramos con un extraño ser que decía provenir de una galaxia diferente, así que lo secuestramos y nos llevó hasta su planeta, Xendaror, ubicado en un sistema cercano a éste. Pues bien, resulta que Xendaror es un nido de gentuza: piratas, asesinos, mercenarios, traficantes, etc. Te juro por Tironio que cuando llegamos no nos lo podíamos creer, era como el paraíso. Pero a pesar de ser tipos rudos, todos temían a los leporoi y procuraban no acercarse a este sistema, ya que es sabido que son una especie carroñera y sádica, que disfrutan haciéndole mil putadas a sus víctimas. Hace una semana, cometí el error de no llevar carburante de sobra en mi nave, así que ante una muerte segura, aterricé aquí e intenté pasar inadvertido mientras mis hombres me buscaban; sin embargo esos malditos conejos me encontraron y tras una paliza brutal me encerraron aquí. ¿Vespasian? Ey, Vespasian. Increíble, se ha quedado durmiendo el muy cabrón.


2 de Fresacidum del 151 D.T.

Al levantarme esta mañana encontré una nota escrita por mi compañero de celda, decía lo siguiente:
“ Vespasian, mis hombres por fin me han encontrado y puedo escapar de este agujero de mierda. Te preguntarás como pude salir sin armar jaleo, simplemente es una ventaja de que uno de tus hombres pueda hacer intangible lo que toca, si sales de esta vivo verás que esta galaxia es extraña y está llena de maravillas, aunque dudo mucho que puedas escapar de los leporoi. Estaba pensando en despertarte y sacarte de aquí, pero luego recordé que eres un gilipollas racista inaguantable, que te jodan”

Ese maldito bicho rencoroso me ha dejado tirado. Creo que este es mi fin.


5 de Fresacidum del 151 D.T.

A eso del mediodía un conejudo cubierto con una ecléctica armadura me despertó de mi siesta marranera.

- Levanta Vespasian. 

- ¿Por fin vais a rematarme? Asquerosos conejos de mierda, os dije todo lo que sabía, por mí como si le pegáis fuego a todo el Imperio, pero dejadme vivir por favor. 

-Baje la voz coronel, que soy yo – dijo el tipo, mientras se quitaba el yelmo de combate y aparecía un extraño vapor azulado.

-¡ Listillo, sigues vivo! Como me alegro de verte. 

- Señor, soy el único superviviente, he pasado días deambulando por esta intrincada ciudad-madriguera hasta que encontré una armadura de combate capaz de contener mi cuerpo. Cuando estemos a salvo le contaré más pero ahora tenemos que huir de inmediato, a estas horas es cuando descansan la mayoría de los leporoi. Tengo una pequeña nave preparada en un hangar cercano.




Escapar de ese apestoso planeta no fue tarea fácil, pero Listillo demostró sus grandes dotes como piloto y fue capaz de esquivar la mayor parte del fuego enemigo. Ahora estamos saliendo de este sistema solar, hace un rato que Listillo propuso volver a nuestra galaxia, le conté mi pequeña reunión con el alto mando y su respuesta fue:

- ¡Que les jodan! Yo también seré enemigo jurado del Imperio.

Así que hemos decido visitar el planeta llamado Xendaror, tomarnos unas pequeñas vacaciones y con suerte cargarme a un wanpuriano traicionero. ¡Qué tiemble la galaxia, pues Droner Vespasian es libre para hacer lo que le salga de los cojones!

FIN


Amigos de RAGE aquí os dejamos la dirección de la web de Eric para que alucinéis con sus ilustraciones: http://ericdg.blogspot.com.es/

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