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Incrustados y otros relatos racionalistas, de Ian Watson



Me sorprende la facilidad con la que algunos pasan a diseccionar la obra de Watson, la facilidad y temeridad con la que abordan los elementos, los temas y las emociones que proliferan en la narrativa de un autor tan complejo. Un tipo que, como apunta la solapa de esta recopilación, se dio a conocer allá a finales de la década de los sesenta en la legendaria publicación New Worlds, formando así, junto autores de la talla de Ballard, Aldriss o Brunner, la nueva ola de la literatura de ciencia ficción británica. Estos autores desarrollaron una serie de tramas novedosas, vomitando un sinfín de nuevas ideas que solapaban los estancados temas de épocas precedentes, explorando novedosos y fastuosos horizontes en el género que harían explotar las mentes de los más recalcitrantes acólitos de la Ciencia Ficción, torturando sus ideales y abriendo nuevas posibilidades en la absorvente literatura que amamos. 

La obra de Watson es de un sincretismo ilimitado, un inexorable maremagnum de disciplinas bien ensambladas, y desarrolladas por medio de una prosa potente, sólida y preciosista, un torbellino emocional que golpean sin piedad la mente y el alma del lector. Ahora bien, sería incapaz de profundizar, ni siquiera de comentar entre amigos una cuarta parte del mensaje que quiere transmitir su obra, más concretamente su obra más temprana que es de la que nos ocupamos. Sí, soy consciente de la presencia de la ciencia, una presencia para nada testimonial y sobre la que gira buena parte de la obra, sin embargo, la fuerza de sus argumentos recae en los personajes, en el devenir emocional y espiritual de cada uno de ellos, en la evolución como individuos en un cosmos solitario, frío y oscuro. Puede que tenga una visión lúgubre del mundo, o puede que no, puede que sólo sea un pirado racionalista, un vertiginosos soñador dominado por la pasión física, o simplemente se trate de un tipo que escribe sobre sus psicopatías y nos lo hace pasar como si estuviéramos ante un tratado de ciencia ficción engorrosa y provocadoramente borrosa. De lo que estoy seguro es de que aún no he conseguido vislumbrar un ápice del enorme crisol de ideas que pueblan sus novelas.

Tres novelas son las que incluyen este primer volumen:

Incrustados (1973): Una novela sobre cómo el lenguaje determina la percepción de la realidad y sobre la naturaleza de este, en la que las lenguas se convierten en bienes muy valiosos.
El Kit Jonás (1975): Un viaje de especulación cosmológica aderezado con una reflexión sobre la psicología humana y los mecanismos de comunicación con otras especies.
Orgasmatón (2010): Una sátira sexista sobre androides sexuales que, en su época, ahuyentó a los editores ingleses y que, sin embargo, fue best selle en su publicación en Japón. 

De lo qué no hay duda, es de que nos hayamos ante la obra de un autor único, conscientes o no, profesamos un vibracional sentimiento de deseo a la hora de leer las frases, los párrafos y las idas de olla de este poeta de la ciencia ficción. 

Así que sin más amantes de la buena ciencia ficción, si sois valientes os invito a hollar en el mundo irracionalmente cabal de un loco entrópico, pura  ciencia ficción cosmogónica. 

Incrustados y otros relatos racionalistas
Autor: Ian Watson
Editorial: Gigamesh
Rústica
Páginas: 656
Precio: 34 €


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