Revista Rage

Rage es una revista de cómic para adultos que abarca géneros tan variados como el terror o la fantasía, pasando por la ciencia ficción o el gore. Rage es fantasía, sueños, emociones y respuestas que encajan en nuestra pequeña y desgarrada burbuja. Un aliento, un respiro, es el entretenimiento que nos lleva a la sobrevalorada luz. Un feroz festín de hemoglobina y sexo.
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La Balada de los Esqueletos, de Allen Ginsberg








La balada de los esqueletos
Dijo el esqueleto Presidencial
No firmaré el proyecto
Dijo el esqueleto Vocero
Sí lo harás
Dijo el esqueleto Representativo
Objeción
Dijo el esqueleto Corte Suprema
¿Qué esperabas?
Dijo el esqueleto Militar
Comprad bombas estrellas
Dijo el esqueleto Clase Alta
Hambread a las mamis solteras
Dijo el esqueleto Yahoo
Parad el arte obsceno
Dijo el esqueleto Derecha
Olvidaos del Corazón
Dijo el esqueleto Gnóstico
La Forma Humana es divina
Dijo el esqueleto Mayoría Moral
No, no lo es, es mía.
Dijo el esqueleto Buda
La compasión es riqueza
Dijo el esqueleto Corporación
Es mala para la salud
Dijo el esqueleto Viejo Cristo
Preocuparos de los pobres
Dijo el esqueleto Hijo de Dios
el SIDA necesita cura
Dijo el esqueleto Homófobo
Chupad a los gays
Dijo el esqueleto Patrimonio Nacional
Los negros no tienen suerte
Dijo el esqueleto Macho
Mujeres a su lugar
Dijo el esqueleto Fundamentalista
Multiplicad la raza humana
Dijo el esqueleto Derecho a la Vida
El feto tiene un alma
Dijo el esqueleto Pro Elección
Pásalo por tu agujero
Dijo el esqueleto Reducción
Los robots cogieron mi empleo
Dijo el esqueleto Mano Dura
Gas lacrimógeno a la plebe
Dijo el esqueleto Gobernador
Suprimid la merienda escolar
Dijo el esqueleto Alcalde
Mascad el presupuesto
Dijo el esqueleto Neoconservador
¡Sin techo, fuera de la calle!
Dijo el esqueleto Libre Mercado
Usad los como carne
Dijo el esqueleto Grupo de Expertos
Liberad los mercados
Dijo el esqueleto Ahorro y Préstamo
Que pague el Estado
Dijo el esqueleto Chrysler
Pagad por ti y por mí
Dijo el esqueleto Fuerza Nuclear
y por mí por mí por mí
Dijo el esqueleto Ecológico
Mantened el cielo azul
Dijo el esqueleto Multinacional
¿Cuánto vales tú?
Dijo el esqueleto NAFTA
Enriqueceos, Libre Comercio,
Dijo el esqueleto Maquiladora
Deslomaos, salario bajo
Dijo el rico esqueleto GATT
Un mundo, alta tecno
Dijo el esqueleto Clase Baja
Que te den una buena
Dijo el esqueleto Banco Mundial
Cortad vuestros árboles
Dijo el esqueleto FMI
Comprad queso americano
Dijo el esqueleto Subdesarrollado
Enviadme arroz
Dijo el esqueleto Desarrollado
Vended vuestros huesos por un centavo
Dijo el esqueleto Ayatolá
Muere escritor muere
Dijo el esqueleto José Stalin
Eso no es mentira
Dijo el esqueleto Reino Medio
Nos tragamos el Tíbet
Dijo el esqueleto Dalai Lama
Cuidado con la indigestión
Dijo el esqueleto Coro Mundial
Es su destino
Dijo el esqueleto EE. UU.
Hay que salvar Kuwait
Dijo el esqueleto Petroquímico
Rugid bombas rugid
Dijo el esqueleto Psicodélico
Fumad un dinosaurio
Dijo el esqueleto de Nancy
Decid solamente No
Dijo el esqueleto Rasta
Chupa Nancy Chupa
Dijo el esqueleto Demagogo
No fuméis hierba
Dijo el esqueleto Alcohólico
Que se os pudra el hígado
Dijo el esqueleto Yonkie
¿Conseguiremos la dosis?
Dijo el esqueleto Big Brother
Cárcel a los sucios huevones
Dijo el esqueleto Espejo
¡Eh, buen mozo!
Dijo el esqueleto Silla Eléctrica
Eh, ¿qué se come hoy?
Dijo el esqueleto Entrevistas
Vete a la mierda en la cara
Dijo el esqueleto Valores de la Familia
Mi gas lacrimógeno valores familiares
Dijo el esqueleto NY Times
Eso no es apto para imprimirlo
Dijo el esqueleto CIA
¿Puedes repetirlo?
Dijo el esqueleto Transmisión en cadena
Creed mis mentiras
Dijo el esqueleto Publicidad
No os volváis sensatos
Dijo el esqueleto Medios
Creedme a mí
Dijo el esqueleto Teleadicto
¿Qué me preocupa?
Dijo el esqueleto TV
Comed bocados de sonidos
Dijo el esqueleto Noticiero
Es todo Buenas Noches

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Yonkis, de Kingur Friedrich



Yonkis del placer, yonkis de la avaricia, yonkis del dolor, yonkis del deseo, y de la sumisión; yonkis manufacturados, yonkis de la extorsión, yonkis de la fricción, yonkis embalsamados en liquido coital, yonkis de la gula, yonkis de los alimentos edulcorados, yonkis de las jeringuillas, cubículo de paraíso terrenal,

Yonkis de las religiones, neoyonkis de yonkis, yonkis sifilíticos, yonkis invadidos por enfermedades venéreas, yonkis fangosos y pringosos, yonkis de la televisión, la radio y la literatura;  yonkis del comercio, yonkis aglomerados entre paredes llenas de gente, yonkis de la corrupción, y  corruptos vejados por el poder,

Yonkis de la genuflexión, postrados como niños buenos ante los raidos reyes del mundo; yonkis de la oscuridad, de la luz, y del gris ambivalente; yonkis de la sonrisa y de la marchita tristeza, mar repleto de oportunidades provistas de sueños prometedores, fríos y ensordecedores; yonkis de coños jugosos, y de heráldicas pollas turgentes e inhiestas,

yonkis del semen acusador, yonkis de Dios, Yonkis de los platillos volantes, del Espiritu santo y todo lo demás, yonkis del genocidio, de la farsa y la propaganda, yonkis de la pedofilia, o del fetichismo, yonkis del sadomasoquismo, yonkis de las ideologías, y  yonquis de la pornografía, ¿qué acaso no lo es todo?

Yonkis del exilio, del martirio, del sufrimiento, de la soledad, y del aislamiento; yonkis de los ídolos, los mitos y los iconos; yonkis idolatrados, yonkis de yonkis, yonkis del horror primigenio y sobrenatural, yonkis de la personalidad, e impersonales; yonkis hundidos por el peso de la vida, alaridos de yonkis, yonkis de porcelana agrietada,

Yonkis maricas, y trabelos, ambiguos y andróginos, viciosos yonkis;  yonkis exegetas de la retro-historia, yonkis vibrando en el espacio-tiempo, yonkis del caballo astral, yonkis engominados con la grasa que supura su cuerpo, yonkis sedientos de vitalidad, yonkis apergaminados, yonkis iconoclastas de la belleza, ejército yonki,

yonkis sidosos, yonkis  chaperos, yonkis de alabastro y ébano, yonkis tísicos y nubios, esencia de yonki para anos infelices; yonkis del feudalismo cósmico, brigada de yonkis depilados; yonkis adoradores de Baal, Yahvé, Moloch, Zoroastro y Mitra; yonkis acólitos de Horus, Isis, Pazuzu, Jesús, y  EL GRAN REPTIL;  yonkis de Thelema, pseudo-yonkis,

yonkis devoradores de yonkis, yonkis de la alta sociedad, recital del coro de yonkis ahogados en su propio vómito; tecno-yonkis, yonkis transmigrados en carcasas de cucarachas pútridas y repugnantes; yonkis sorbedores de jugo de glándula pineal, ectoplasma de yonki, yonkis jaleando en un ritual de sacrificio, yonkis iniciados,

yonkis secuchos y desdentados, yonkis alquimistas, yonkis piramidales, yonkis que imbocan a Yog-Sothoth en abadías destartaladas, yonkis intelectualoides, yonkis sabios y yonkis ególatras, Gran Maestre yonki, yonkis de Emerson, Burroughs y Ginsberg, terror de yonkis; yonkis de pupilas rasgadas, yonkis de trascendencia estelar

Yonkis de la nueva era, la era de Acuario aniquiladora de Piscis, yonkis del polvo de reptil, yonkis de la sangre real, sedientos de viejas y fantásticas historias de caballeria, y de piedras que caen del cielo, para apagarse y olvidarse en las entrañas del tiempo; yonkis ahogados en el esoterismo, yonki brujo, vagabundo telúrico,

Yonkis manipulados y manipuladores, yonkis de la nueva religión, científicos yonkis; yonkis cómicos y de la comedia; yonkis de la alabanza, sanguijuelas de la fuerza vital; yonkis snobs, hipsters, beatniks, hippies, yupis o groupis;yonkis de tendencias y tendenciosos,  yonkis nominales y seminales, desechos sociales; tribus poderosas, vestigios militares; militantes yonkis, sediciosos yonkis, promotores de revoluciones de cartón piedra,

Yonkis de la fuerza bruta, entusiastas de los esteroides; yonkis expurgados de los archivos de la vida; yonkis de la disciplina fecundados por la doctrina del rayo cósmico; yonkis endógenos y exógenos, homosexuales, heterosexuales, bisexuales, arrastrados por el corrosivo amor a la vida; mesías-yonkis, anticristos yonkis, Dioses yonkis, implosión descontrolada,


YONKIS, YONKIS, Y MÁS YONKIS, no somos más que yonkis viviendo en un mundo de yonkis; carcasas fieles y zombificadas, exceso de estupidez al por mayor, masa controlada, colmena ignorante e inepta, abocados a la destrucción masiva, olas de mutilación, y sueños de negros porvenires, testigos de un advenimiento apocalíptico y redimido de luces que caen del cielo, engullidos por un final de consumición rápida y barata. 

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El lamento de Zizi, de Gregory Corso



Estoy enamorado del mal de la risa
Me haría mucho bien si me diera
He vestido los espléndidos vestidos del Sudán
he cargado las magníficas halivas de los Hnos. Boudonin
he besado a las Fátimas cantadoras del padrote de Adén,
he escrito salmos gloriosos en el café de Hakhaliba,
pero nunca tuve el mal de la risa
entonces ¿de qué sirvo?

El gordo mercader me ofrece opio, kief, hachís,
 incluso jugo de camello…
todo es insatisfactorio…
¡Oh maldita noche amarga! ¡Tú otra vez! ¿Aún debo
arrancarme los dientes irreales
desvestir mi ser incapaz de reír
poner a dormir esta cabeza melancólica?
No soy nada sin el mal de la risa.

Mi padre la tuvo, mi abuelo la tuvo;
seguramente mi Tío Fez la tendrá pero yo, yo
a quien le haría el mayor bien, 
¿alguna vez la tendré?

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Aullido, de Allen Ginsberg



a Harold Solomon 

He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz. 

Quienes expusieron sus cerebros al Cielo, bajo Él y vieron ángeles mahometanos tambaleándose en los techos de apartamentos iluminados. 

Quienes pasaron por las universidades con ojos radiantes y frescos alucinando con Arkansas y la tragedia luminosa de Blake entre los estudiantes de la guerra. 

Quienes fueron expulsados de las academias por locos por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo. 

Quienes se encogieron sin afeitar y en ropa interior, quemando su dinero en papeleras y escuchando el Terror a través de las paredes. 

Quienes se jodieron sus pelos púbicos al volver de Laredo con un cinturón de marihuana para New York. 

Quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y verga y bolas infinitas, ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y relámpagos en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todas las palabras inmóviles del Tiempo, sólidos peyotes de los vestíbulos, amaneceres en el cementerio del árbol verde, ebriedad del vino en los tejados, puestos municipales el neon estridente luces del tráfico parpadeantes, vibraciones del sol, la luna y los árboles en los bulliciosos crepúsculos de invierno de Brooklyn, estrepitosos tarros de basura y una regia clase de iluminación de la mente. 

Quienes se encadenaron a sí mismos a los subterráneos para el viaje infinito desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de las ruedas y niños empujándolos hacia salidas exploradas estremecidas y desiertos golpeados de cerebros absolutamente secos de esplendor en la melancólica luz del Zoo. 

Quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford's emergidos y sentados junto a la añeja cerveza después del mediodía en el desolado Fugazzi's, escuchando el crujido del destino en la caja de música de hidrógeno. 

Quienes hablaron setenta horas seguidas desde el parque a la barra a Bellevue al museo al Puente de Brooklyn, batallón perdido de conversadores platónicos bajando de espaldas las escaleras de escape de los alfeizares del Empire State lejos de la luna, gritando incoherencias, vomitando susurrando hechos y recuerdos y anécdotas y patadas en la bola del ojo y traumas de hospitales y cárceles y guerras, intelectos enteros disgregados en amnesia por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la Sinagoga arrojada al pavimento. 

Quienes se desvanecieron en ninguna parte de Zen New Jersey dejando un reguero de ambiguas postales ilustradas de Atlantic City Hall, sufriendo sudores orientales y artritis Tangerianas y jaquecas de China bajo la basura en las salas sin muebles de Newark. 

Quienes dieron vueltas y vueltas en la medianoche por el patio de trenes preguntándose adónde ir, y fueron, sin dejar corazones rotos.

Quienes prendieron cigarrillos en vagones traqueteando por la nieve hacia granjas solitarias en la noche del abuelo.

Quienes estudiaron a Plotino, Poe, San Juan de La Cruz, telepatía y cábala debido a que el cosmos instintivamente vibraba en sus pies en Kansas. 

Quienes solos por las calles de Idaho buscaban ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios. 

Quienes pensaban que sólo estaban locos cuando Baltimore destellaba en éxtasis sobrenatural. 

Quienes saltaron a limusinas con el Chinaman de Oklahoma impulsados por la lluvia de los pequeños pueblos a la luz callejera de la medianoche del invierno. 

Quienes haraganeaban hambrientos y solos por Houston buscando jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante español para conversar sobre América y la eternidad, una tarea sin esperanza, y tomaron un barco para África.

Quienes desaparecieron en los volcanes de México dejando tras suyo nada excepto la sombra del estiércol y la lava y la ceniza de la poesía quemada en Chicago. 

Quienes reaparecieron en la Costa Oeste investigando el F.B.I. en barbas y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas atractivos en su oscura piel entregando incomprensibles folletos. 

Quienes se quemaron sus brazos con cigarros encendidos protestando contra la bruma narcótica del tabaco del Capitalismo. 

Quienes distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desvistiéndose mientras las sirenas de Los Alamos los deprimían, y se deprimía Wall, y el ferry de Staten Islan también se deprimía. 

Quienes rompieron a llorar en blancos gimnasios desnudos y temblorosos frente a la maquinaria de otros esqueletos. 

Quienes mordieron detectives en el cuello y chillaron con placer en autos policiales por no cometer un crimen salvo su propia pederastia salvaje y su intoxicación. 

Quienes aullaron de rodillas en el metro y fueron arrastrados por el techo ondeando sus genitales y manuscritos. 

Quienes permitieron ser penetrados por el ano por virtuosos motociclistas, y gritaron con alegría. 

Quienes chuparon y fueron chupados por aquellos serafines humanos, los marineros, caricias del amor Atlántico y Caribeño. 

Quienes eyacularon en la mañana en la tarde en jardines de rosas y en el pasto de parques públicos y cementerios esparciendo su semen libremente a quienquiera que llegara. 

Quienes hiparon sin cesar tratando de reír pero se torcían de llanto detrás de un cubículo de un Baño Turco cuando el ángel rubio y desnudo venía a atravesarlos con una espada. 

Quienes perdieron a sus amantes por las tres viejas musarañas del destino, la musaraña tuerta del dólar heterosexual, la musaraña tuerta que hace guiños fuera del útero y la musaraña tuerta que no hace nada sino sentarse en su trasero y corta las hebras doradas intelectuales del vislumbre del artesano. 

Quienes copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza, un novio, un paquete de cigarrillos, una vela y se cayeron de la cama, y continuaron en el suelo y por los pasillos y terminaron desmayándose en la pared con una visión del último coño y llegaron a eludir el último atisbo de conciencia. 

Quienes endulzaron las conchitas de un millón de chicas temblorosas en el ocaso, y tenían los ojos rojos en la mañana pero preparados para endulzar las conchitas del sol naciente, destellantes traseros bajo los establos y desnudos en el lago. 

Quienes iban a putas en Colorado por miríadas en autos robados, N.C., héroe secreto de estos poemas, semental y Adonis del alegre Denver a la memoria de sus innumerables encamadas con chicas en lotes vacíos, patios de bares, hileras de desvencijadas casas rodantes en la cima de montañas, en cavernas o con demacradas meseras en familiares subidas de enaguas al lado del camino y especialmente la secreta estación de gasolina solipsismos de Juan, y callejones pueblerinos también Quienes se desvanecieron en vastas películas sórdidas, se transformaron en sueños, despertaron en un repentino Manhattan, y se encontraron a sí mismos fuera de los sótanos colgados sobre descorazonados Tokay y los horrores de los sueños de hierro de la Tercera Avenida y tropezaron con las oficinas de desempleo. 

Quienes caminaron toda la noche con sus zapatos llenos de sangre en los muelles esperando una puerta en East River para entrar a un cuarto lleno de vapor caliente y opio. 

Quienes crearon grandes dramas suicidas en el apartamento de los acantilados del Hudson bajo el rayo azul de la luna de tiempo de guerra y sus cabezas eran coronadas con el laurel del olvido. 

Quienes comieron la cazuela de cordero de la imaginación o digirieron cangrejos en el fondo lodoso de los ríos de Bowery. 

Quienes lloraron por el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música. 

Quienes se sentaron en cajas respirando en la oscuridad bajo el puente, y se levantaron para construir arpas en sus desvanes. 

Quienes tosían en el sexto piso del populoso Harlem con llamas bajo el cielo tuberculoso rodeados por las jaulas naranjas de la teología. 

Quienes garrapatearon toda la noche golpeando y rodando sobre elevadas incantaciones que en las amarillas mañanas eran estrofas de jerigonza. 

Quienes cocinaron animales podridos pulmones, corazón, pata, cola borsht y tortilla soñando con el puro reino vegetal. 

Quienes se zambulleron en camiones de carne buscando un huevo. 

Quienes tiraron sus relojes del tejado para dar su voto a la eternidad fuera del Tiempo y despertadores cayeron sobre sus cabezas todos los días por la siguiente década. 

Quienes se cortaron las muñecas tres veces seguidas sin éxito, se rindieron y fueron forzados a abrir anticuarios donde pensaban que se ponían viejos y gritaban. 

Quienes fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre ráfagas de versos plomizos y el parloteo borracho de los regimientos de acero de la moda y los chillidos de nitroglicerina de las agencias de publicidad y el gas mostaza de los editores siniestramente inteligentes, o cayeron por los taxis ebrios de la Absoluta Realidad. 

Quienes saltaron del Puente de Brooklyn esto realmente sucedió y quedaron desconocidos y olvidados en el aturdimiento fantasmal de los callejones de sopa y camiones de incendio de Chinatown, ni siquiera una cerveza gratis. 

Quienes cantaron por sus ventanas de desesperación, cayeron de la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, brincaron en negros, gritaron por toda la calle, bailaron descalzos en trozos de copas de vino rotas grabaciones de fonógrafos de la nostalgia Europea jazz alemán de 1930 terminaron el whisky y se lanzaron gemebundos en baños sangrientos, gemidos en sus oídos y la ráfaga colosal del silbido del vapor. 

Quienes rodaron por las carreteras del viaje al pasado para cada uno el látigo del Gólgota reloj de la soledad de la cárcel o encarnación del jazz de Birmingham. Quienes condujeron una visión para encontrar la eternidad. 

Quienes viajaron a Denver. Quienes murieron en Denver. Quienes volvieron a Denver y esperaron en vano. Quienes aguardaron en Denver y empollaron solos en Denver y finalmente se fueron para encontrar el Tiempo, y Denver es solitario para sus heroínas. 

Quienes cayeron de rodillas en catedrales sin esperanza rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que el alma iluminara su cabello por un segundo. Quienes chocaron con sus mentes en la cárcel esperando criminales imposibles con cabezas doradas y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaban dulces blues a Alcatraz. 

Quienes se retiraron a México para cultivar un hábito, o a Rocky Mount para ofrecer Buddha o Tánger a los muchachos al Southern Pacific a la locomotora negra o a Harvard a Narciso a Woodland para la sepultura o daisychain. 

Quienes exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron dejados con su locura y sus manos y un jurado colgado. 

Quienes arrojaron papas saladas a los conferencistas de Dadaísmo en CCNY y subsecuentemente se presentaron ellos mismos en las baldosas de granito del manicomio con cabezas rapadas y un discurso arlequinesco de suicidio, demandando una lobotomía instantánea, y quienes a su vez se entregaron a la nulidad concreta de la insulina, Metrazol, electricidad, hidroterapia, psicoterapia, terapia ocupacional, ping pong y amnesia. 

Quienes en protesta seria dieron vuelta sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia, volviendo años después verdaderamente calvos excepto por una peluca de sangre, y lágrimas y dedos, a la visible fatalidad del hombre loco de los pupilos de los pueblos locos del Este, salas fétidas de Pilgrim State's Rockland's y Greystone discutiendo con los ecos del alma, pegando y rodando en la soledad-banca-dolmen-reinos del amor de medianoche, sueños de vida en una pesadilla cuerpos convertidos en roca tan pesados como la luna, con la madre finalmente, y el último libro fantástico arrojado por las ventanas del departamento, y la última puerta cerrada a las 4 A.M. y el último teléfono pegado a la pared sonando y la última pieza amueblada, un papel rosa amarillo torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un poco de esperanzadora alucinación ah, Carl, mientras no estés seguro yo no estoy seguro, y ahora tú estás realmente en la sopa animal total del tiempo y quienes por lo tanto corrieron a través de las calles congeladas obsesionados con un repentino destello de la alquimia del uso de la elipse el catálogo el metro y el plano vibrante.

Quienes soñaron y encarnaron brechas en el Tiempo y Espacio a través de imágenes yuxtapuestas, y atraparon al arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y establecieron el nombre y rasgos de la conciencia al mismo tiempo saltando con sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y ponerse frente a ti estupefacto e inteligente y sacudirse con vergüenza, rechazando incluso revelar el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda y eterna cabeza, el vagabundo loco y el golpe del ángel del Tiempo, desconocido, incluso poniendo aquí lo que podría dejar de ser dicho en tiempo de volver después de la muerte, y surgieron reencarnados en los trajes fantasmales del jazz en la sombra del corno dorado de la banda y exhalar el sufrimiento de la mente desnuda de América para amar en un eli eli lamma lamma sabacthani saxofón que llora estremeciendo las ciudades bajo la última radio con el corazón absoluto del poema de la vida descarnada de sus propios cuerpos buenos para comer mil años.

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Amigo, Gregory Corso


AMIGO
de 
Gregory Corso


Conservar amigos
Ganar amigos
Y hasta recuperar a los amigos perdidos
El no tenía amigos se hizo amigo de todos
Un amigo te dará su vida
Los conocidos nunca pueden hacerse amigos
Algunos amigos quieren ser amigos de todo el mundo
Hay amigos que te alejan de los amigos
¡Los amigos creen en la amistad con una venganza!
Algunos amigos siempre te quieren hacer favores
Algunos quieren llegar siempre CERCA tuyo
No me puedes hacer esto Yo soy tu AMIGO
Mis amigos decía Roosevelt
Seamos amigos dice la U.R.S.S.
El viejo Scrooge conoció la alegría en una navidad sin amigos
¡Leopoldo y Loeb planeando en la noche!
Et tu Brute
Tengo muchos amigos y a veces no soy amigo de nadie
La mayoría de los amigos son varones
Las mujeres prefieren amigos varones
Los amigos saben cuando tienes problemas
¡Es lo que buscan!

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Agoniza, Cornucopia




Agoniza, Cornucopia
por
Kingur Friedrich



Profilácticos usados, semen proverbial.
Viejos sueños de ermitaños enraizados.
El elixir de jóvenes impetuosos llenos de esperanza.
Perdidos bajo el umbral de la indigencia.

Transeúntes muriendo en las calles.
El reluciente oro cubriendo sus marchitas almas,
Cae,
Mostrándonos su rostro serpentil.

Mal primigenio.
Reptiles de civilizaciones arcaicas.
Cruzan dimensiones y tiempo.
Arraigan en tierra estéril y avariciosa.

Inserciones de jeringuillas portadoras de semillas estelares.
Óvulos de extensión futura.
Pasado, presente y futuro.
Colonización, civilización, filo-violencia.

Olor a azufre y cloroformo.
Urbe de inmanente maldad.
Apocalipsis sigiloso.
Huérfanos de reinos de oropel roído.

Entre pantallas de plasma.
Pululan esos zombis,
Como si de estrellas del rock se tratara,
Un macro-centro comercial repleto de luces y felicidad.

No podremos huir.
El escamado ojo nos guiará con mano fofa
Por un camino descendente,
Repleto de puntas de hierro afiladas.

Profetas iconoclastas profieren por viejos megáfonos sus doctrinas enmohecidas,
Subastando artículos de lencería, electrónica, moral y ética.
Emisarios del gran reptil.
No hay profetas, sólo estafadores de pupilas rasgadas.

Velo de libertad precocinada en laboratorios subterráneos.
Esclavos de insignificancia universal.
Los grises se desvanecen,
Dejándonos desnudos ante el frio espacio exterior.

Nuestro miedo se extiende como una plaga.
Extermina la tenue luz de nuestras vidas.
Dejando tras de sí un mar de lágrimas impotentes.
Frías e inconscientes.