Revista Rage

Rage es una revista de cómic para adultos que abarca géneros tan variados como el terror o la fantasía, pasando por la ciencia ficción o el gore. Rage es fantasía, sueños, emociones y respuestas que encajan en nuestra pequeña y desgarrada burbuja. Un aliento, un respiro, es el entretenimiento que nos lleva a la sobrevalorada luz. Un feroz festín de hemoglobina y sexo.
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Está la verdad, y la verdaaaaaaaaaaaaaad

ANTE NUESTRA MIRADA

¡El Medio Oriente está nuclearizado!

Mientras Occidente presionaba a Irán para que abandonara su programa nuclear civil, la familia real saudita compraba la bomba atómica a Israel o a Pakistán. Para sorpresa de todos, ahora resulta que el Medio Oriente se ha convertido en una zona nuclearizada, y quienes tienen las armas atómicas son Israel y Arabia Saudita.

En 1979, Israel terminaba el proceso de obtención de su bomba atómica, con ayuda del régimen sudafricano del apartheid. El Estado hebreo nunca firmó el Tratado de No Proliferación y siempre ha esquivado responder a cualquier pregunta sobre su programa nuclear.

Desde 1980, la Asamblea General de la ONU ha adoptado por consenso, año tras año, una resolución en la que exhorta a convertir el Medio Oriente en una zona desnuclearizada. El objetivo de esa resolución era lograr que Israel renunciara a su arsenal atómico y evitar que otros Estados de esa región emprendieran una carrera armamentista.

El Irán del shah Mohamed Reza Pahlevi también tenía un programa nuclear de carácter militar. Después de la revolución islámica aquel programa nuclear iraní de carácter militar sobrevive sólo de manera marginal, fundamentalmente debido a la guerra impuesta al país por Irak, de 1980 a 1988. Pero al final de esa guerra, el ayatola Rullah Khomeini se opone a las armas de destrucción masiva y prohíbe expresamente la fabricación, la posesión y el uso del arma atómica.

Comienzan entonces las negociaciones para la restitución de los 1 180 millones de dólares que Irán había invertido en el complejo Eurodif de enriquecimiento de uranio [1]. Pero la cuestión nunca llegó a resolverse. Por consiguiente, en el momento de la disolución de Eurodif, en 2010, la República Islámica seguía siendo propietaria de un 10% del capital. Es incluso probable que Irán aún siga siendo hoy en día propietario de una parte de la empresa de enriquecimiento nuclear que opera el complejo dedicado a esa actividad en Tricastain, Francia.

De 2003 a 2005, el jeque Hassan Rohani, un religioso estrechamente vinculado a los presidentes iraníes Rafsandjani y Khatami, preside la delegación iraní a las negociaciones sobre el diferendo nuclear. En esas negociaciones, los europeos exigen de paso que Irán renuncie a la enseñanza de la física nuclear, para garantizar que el país no pueda reactivar su programa militar.

En 2005, Mahmud Ahmadinejad –partidario del regreso a los principios fundamentales de la revolución de Khomeiny– es electo presidente de la República Islámica. Ahmadinejad rechaza el acuerdo negociado por el jeque Rohani y lo destituye, reactiva la enseñanza de la física nuclear e inicia un programa de investigación cuyo objetivo es lograr un proceso de producción de electricidad a partir de la fusión, renunciando al proceso de fisión actualmente utilizado por Estados Unidos, Rusia, Francia, China y Japón.

Acusando al presidente Ahmadinejad de «preparar la apocalipsis para acelerar el regreso del Mahdi» (sic), Israel desata entonces una campaña de prensa internacional y exige el aislamiento de Irán.

En realidad, Mahmud Ahmadinejad no comparte la visión judía, según la cual vivimos en un mundo negativo que debe ser destruido para poder reconstruirlo. Para Ahmadinejad, el regreso del Mahdi y de los profetas será fruto de una madurez progresiva de la conciencia colectiva. En todo caso, el Mossad israelí se dedica a asesinar uno a uno a los numerosos científicos nucleares iraníes. Mientras tanto, las potencias occidentales y el Consejo de Seguridad de la ONU adoptan contra Irán sanciones cada vez más duras, hasta aislarlo totalmente en el plano económico y financiero.

En 2013, el ayatola Alí Khamenei, Guía de la Revolución iraní, acepta conversar en secreto con Washington, en Omán. Convencido de que tiene que hallar la manera de aflojar el cerco que asfixia su país, Khamenei se plantea la posibilidad de obtener un acuerdo temporal de 10 años. Como resultado de un acuerdo preliminar, el candidato de Ahmadinejad a la elección presidencial no es autorizado a participar en el proceso electoral. Se produce entonces la elección del jeque Rohani. Este último retoma las negociaciones que ya había iniciado en 2005 y acepta las condiciones de Occidente, como la prohibición de enriquecer uranio al 20%, lo cual pone fin a las investigaciones sobre la fusión.

En noviembre de 2013, Arabia Saudita organiza una cumbre secreta entre los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo y varios Estados musulmanes amigos de Riad [2]. En presencia de delegados del secretario general de la ONU, el presidente de Israel, Shimon Peres, interviene en el encuentro por videoconferencia. Los participantes concluyen que el peligro no es la bomba israelí sino la que Irán podría quizás fabricar algún día. Los sauditas aseguran a sus interlocutores que Riad tomará iniciativas al respecto.

La cooperación militar entre Israel y Arabia Saudita es reciente, pero los dos países ya vienen concertando acciones desde 2008, cuando Riad financió la expedición punitiva «Plomo Fundido» de Israel en Gaza [3].

El acuerdo 5+1 no se hará público hasta mediados de 2015. Durante las negociaciones, Arabia Saudita proclama repetidamente su intención de iniciar una carrera armamentista si la comunidad internacional no logra que Irán desmantele su programa nuclear [4].

El 6 de febrero de 2015, el presidente estadounidense Barack Obama publica su nueva «Doctrina de Seguridad Nacional», donde escribe:

«Una estabilidad a largo plazo [en el Medio Oriente y el norte de África] exige más que el uso y la presencia de fuerzas militares estadounidenses. Exige socios que sean capaces de defenderse por sí mismos. Por eso invertimos en la capacidad de Israel, de Jordania y de nuestros socios del Golfo para desestimular cualquier agresión manteniendo a la vez nuestro indefectible compromiso con la seguridad de Israel, lo cual incluye su avance militar cualitativo.» [5]

El 25 de marzo de 2015, Arabia Saudita inicia en Yemen la operación «Tempestad Decisiva» para restaurar el poder del presidente yemenita derrocado por una revolución popular. Pero el verdadero objetivo es aplicar el acuerdo secreto israelo-saudita de explotación del campo petrolífero de Rub’al-Khali [6].

El 26 de marzo de 2015, el entonces embajador de Arabia Saudita en Estados Unidos, Adel Al-Jubeir, se niega a responder una pregunta de CNN sobre el proyecto saudita de obtención de la bomba atómica.

El 30 de marzo de 2015, Israel y Arabia Saudita instalan un estado mayor común en Somalilandia, un Estado no reconocido. Desde el primer día, Arabia Saudita, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Marruecos y Sudán participan bajo las órdenes de Israel.

Al día siguiente, 1º de abril de 2015, la cumbre de la Liga Árabe, reunida en Charm el-Cheick adopta el principio de una «fuerza común árabe» [7]. Oficialmente, se trata de aplicar el Tratado de Defensa árabe de 1950 para luchar contra el terrorismo. De hecho, la Liga Árabe extiende su aval a la nueva alianza militar árabe bajo el mando israelí.

En mayo de 2015, la fuerza común árabe, bajo las órdenes de Israel, utiliza en Yemen una bomba atómica táctica. Podría tratarse de un intento de eliminación de un bunker subterráneo.

El 16 de julio de 2015, el especialista en temas de inteligencia Duane Clarridge declara a Fox Business que Arabia Saudita compró la bomba atómica a Pakistán.

El 18 de enero de 2016, el secretario de Estado John Kerry afirma ante las cámaras de CNN que no es posible comprar y transferir la bomba atómica. También advierte a Arabia Saudita sobre toda violación del Tratado de No Proliferación.

El 15 de febrero de 2016, el analista saudita Dahham Al-’Anzi declara a Russia Today en árabe que Arabia Saudita posee la bomba atómica desde hace 2 años, afirmando que la intención de Riad es proteger a los árabes y que las grandes potencias lo saben.

Las declaraciones del analista saudita Dahham Al-’Anzi a Russia Today, el 15 de enero de 2016, declaraciones inmediatamente traducidas y divulgadas por el servicio israelí del MEMRI (Instituto de Investigación sobre los Medios de Comunicación en el Medio Oriente, siglas en inglés.), tuvieron considerable repercusión en el mundo árabe. Sin embargo, ningún responsable político internacional, ni siquiera de la propia Arabia Saudita, ha emitido comentario al respecto. Y Russia Today las retiró de su sitio web.

Las declaraciones de Dahham Al-’Anzi, intelectual cercano al príncipe Mohamed ben Salman –hijo del rey Salman y actual ministro de Defensa de Arabia Saudita–, permiten pensar que no hablaba de una bomba atómica estratégica (bomba A o H) sino de un artefacto táctico (bomba N). En efecto, es imposible imaginar cómo podría Arabia Saudita «proteger a los árabes» de «la dictadura» en Siria utilizando una bomba atómica estratégica. En todo caso, la posesión de una bomba nuclear táctica corresponde a la explosión que se vio en Yemen. Pero nada ha podido comprobarse con certeza.

Es, por supuesto, muy poco probable que Arabia Saudita haya fabricado una bomba atómica, sobre todo porque ese país carece totalmente de las capacidades científicas necesarias. Lo que sí es posible es que Riad haya comprado la bomba atómica a un país no firmante del Tratado de No Proliferación, como Israel o Pakistán. Según Duane Clarridge, el vendedor sería Islamabad, lo cual excluiría la posibilidad de que se trate de una bomba de neutrones.

Sea cual sea el tipo de bomba nuclear comprada, Arabia Saudita es firmante del Tratado de No Proliferación (TNP) y no tenía derecho a comprar ese tipo de armamento. Pero el rey Salman podría declarar que compró la bomba atómica a título personal. Como se sabe, el Estado llamado Arabia Saudita es propiedad privada del rey y su presupuesto sólo es parte del patrimonio real. Asistiríamos así una “privatización” del armamento nuclear, escenario hasta hoy inimaginable, pero que debe tomarse muy en serio.

En definitiva, todo hace pensar que los sauditas han actuado en el marco de la política estadounidense, pero que han ido demasiado lejos al violar el Tratado de No Proliferación. Su acción ha sentado las bases de un Medio Oriente nuclearizado, donde Irán no podrá desempeñar el papel que el jeque Rohani esperaba recuperar, el papel de «gendarme regional» al servicio de sus amigos anglosajones.

Thierry Meyssan, Red Voltaire

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[1] Eurodif SA es una empresa especializada en el enriquecimiento de uranio creada en 1973 con la participación de varias firmas europeas. En 1974, el Irán del shah Mohamed Reza Pahlevi había adquirido el 10% de Eurodif en el marco de un acuerdo franco-iraní firmado el 27 de junio. En aquel mismo acuerdo, Francia se comprometía además a construir varias instalaciones nucleares en Irán, a garantizar la formación de científicos y especialistas iraníes y a proporcionar a Irán uranio enriquecido (10% de la producción de Eurodif). Nota de la Red Voltaire.

[2] «El presidente de Israel habló ante el Consejo de Seguridad del Golfo a fines de noviembre», Red Voltaire, 3 de diciembre de 2013.

[3] «La guerra de Israel en Gaza, Palestina, es financiada por Arabia Saudita», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de enero de 2009.

[4] “Prospect of deal with Iran pushes Saudi Arabia and Israel into an unlikely alliance”, Kim Sengupta, The Independent, 30 de marzo de 2015.

[5] «El rearme de Obama», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 9 de febrero de 2015.

[6] «Exclusivo: los places secretos de Israel y Arabia Saudita», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 22 de junio de 2015.

[7] «La Fuerza “Árabe” de Defensa Común», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 20 de abril de 2015.

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Esta la verdad, y la Verdaaaaaaaad

EL ESTADO

LA PLUTOCRACIA SIN MAQUILLAJE


LA RAZÓN EXISTENCIAL DE UN ESTADO ES EL CUIDADO Y LA PROTECCIÓN DE TODOS LOS CIUDADANOS NACIDOS EN SU TERRITORIO.

Lo he escrito así, con mayúsculas, para que se recuerde por lo menos hasta el final del artículo. Algo más, en fin, que el resto de las cosas que digo. Y esa tarea implica la garantía:

-De sus derechos fundamentales al pan, el trabajo digno y el techo.

-A la libertad de pensamiento y de libre circulación.

-A la salud y la educación.



Por eso, a ello se comprometen TODAS LAS CONSTITUCIONES o nadie las aceptaría. Incluso la putrefacta Constitución de 1978 garantiza todas esas cosas con su meliflua letra redondilla.

Pero luego, los políticos al timón del Estado, cual si fueran al mando de un bajel corsario, no cumplen sus obligaciones con las más variadas excusas, siendo la más ususal el: "Hemos de salvar España, y no a los españoles". Como si España fuera otra cosa que la suma de todos los españoles y el suelo que pisan desde hace siglos.

Un estado que no cumple ni pretende cumplir con las garantías de los derechos básicos ciudadanos del país que administra no merece seguir existiendo, pues de fungir de padre de todos nosotros deviene pastor de rebaños, rebaños que acaban por ser propiedad de unos pocos acaudalados ricachones.

En España, como resulta cada vez más obvio para el que tenga al menos un ojo abierto debajo de la frente, no existe un régimen democrático, sino uno plutocrático. Aquí mandan los ricos aunque lo hagan detrás de siete velos, como se ocultaba el vicioso coño de la puta Salomé; admirados ricachones, aunque el dinero que poseen lo obtengan del tráfico de drogas, y no de su modélica genialidad y perseverancia como empresarios textiles o farmacéuticos; aunque defrauden a todos los que confían en ellos y los estafen.

Es constatable que el Estado, sin vacilación, sigue actuando al fiel servicio de la plutocracia como si ese grupo de maleantes fueran poco menos que los padres de la Patria. Todos al unísono: Rey, Gobierno, políticos, jueces, funcionarios. Absolutamente todos. Unos son plenamente conscientes de ello, como el patán de la Zarzuela. Otros lo ignoran, como el policía que cumple con sus funciones represoras, sin pararse a pensar si lo que hace tiene sentido o no, víctima de la falta de educación, de información para decidir y ser responsable. A él le han dicho que el rasta al que aporrea puede ser un peligroso terrorista que pretende crear el caos social. Y le atiza con esa saña socialmente sanadora característica del ignorante.

El Estado español --todos, en realidad-- protege sólo los intereses de los plutócratas, ese colectivo de banqueros, millonarios, jerarcas del IBEX35, que se reúnen periódicamente para tomar decisiones, maquinar sobre precios y escaseces o sobre lo que se debe legislar en el Parlamento, derecho que se autootorgan porque son los más listos, los más sinvergüenzas de todos, y porque no se detienen ante nada con tal de conservar su poder, ya sean el soborno, la extorsión o el asesinato.

El gran defecto, la pata coja de la mesa, el punto débil de la Plutocracia, es su avaricia desmedida. Los plutócratas no tienen límite en su afán de poseer más y, lo que es peor, de que la diferencia entre ellos y el ciudadano llano sea lo mayor posible. Que el índice de Gini del país alcance su valor máximo, CIEN. Porque eso es un plutócrata: el que lo desea todo para sí y nada para los demás. No sólo para comprar voluntades, el calor de hembras que genéticamente no merece o la adulación de sus voceros, sino el placer de contemplar la miseria ajena, la angustia, el dolor ilimitado, y saber que él ha sido uno de los causantes directos. 

Y tanto exageran los plutócratas en sus afanes expoliadores y destructivos que, al final, la ficción democrática que financian, la tramoya del teatrillo, el velo que han extendido para protegerse, acaba por ser insuficiente para engañar a los ciudadanos, que adquieren el poder de ver, como por rayos X, a través de cortinas y muros, hartos de comprobar que todos los caminos conducen a la ruina y al hambre.

Los ciudadanos, como ratas en un laberinto, han intentado transitar por todas las vías que les permite la democracia parlamentaria monarco-autonomista para remediar su situación desesperada. El paroxismo se ha alcanzado estas últimas elecciones en las que la diversidad ideológica y social ha dividido a los españoles en sus tres tendencias sociales: Los conservadores de su propio bienestar (¡y jódanse los demás!), votantes del PP, PNV y Convergencia; los oportunistas vendedores de crecepelos, votantes del PSOE, Ciudadanos, ERC y CC; y los progresistas, votantes de Podemos, IU y Bildu. Y no hay nada más a la izquierda: ningún partido revolucionario, nadie que proponga salir de la Eurozona, nacionalizar la banca y recuperar la soberanía nacional. Por eso, en cuanto la plebe vea que nada cambia, la función habrá terminado. Va a ser cuestión de meses el que comprueben que todos los partidos, hasta los aparentemente más revolucionarios, dependen de la banca y del IBEX. Que todos son castuzos políticos, que están endeudados desde el principio de sus existencias, comprados, cautivos, vendidos y muy contentos. Porque la Plutocracia lo controla todo. El poder del dinero es imparable, como una primera meada matutina.

No conozco el futuro, pero sí algunas cosas inevitables: que a una persona se la puede engañar un número limitado de veces con el mismo cuento. Y también sé que todo desengañado es un hombre peligroso, porque su pensamiento empieza a volar libre. Cuando en España haya el número suficiente de desengañados llegará la hora de las conmociones, las sorpresas y los sustos, las carreras arriba y abajo. Y llegará la hora de las horcas. Pues sólo las horcas curan esta clase de heridas. O al menos las cauterizan para que no sangren más durante mucho tiempo.

Que os vaya bien a todos en 2016. 

Maldito hijo de Perra, Ácratas

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"Esta la verdad, y la verdaaaaaaaaaadd", Sionismo Fascista: Tausendjährige Reich

El primer ministro turco, Erdogan, ha acusado a Netanyahu de ser capaz de una barbarie que supera a la de Hitler. Tras denunciar los millares de muertos civiles asesinados por el ejército israelí en este último raid, ha acusado al país pirata de ejercer una fuerza desproporcionada contra los habitantes de la Franja. Nada nuevo, lo sabemos: Israel ha masacrado palestinos impunemente desde su formación como estado en 1948. Ya este diario acusó al régimen del estado genocida de Israel de ser claramente fascista (por más que el pueblo judío siguiera cobrando compensaciones del régimen democrático de Alemania por los daños físicos y morales sufridos por los judíos a causa del fascismo nazi). Y no lo dijimos como un mero insulto, sino que lo demostramos políticamente en este artículo de MESS, que republicamos ahora, por su oportunidad.
 

 
Desde el punto de vista ideológico, los fascismos históricos fueron variaciones sobre una idea revolucionaria que sellaba el eterno y firme compromiso, avalado por su propia sangre si era necesario, de unas élites de épicos hombres nuevos moralmente superiores conjurados para lograr la movilización de las masas y su encuadramiento total con el objetivo común de superar para siempre la crisis de valores, la decadencia moral, social y económica que sufrían sus naciones respectivas, poniendo énfasis en su repudio a la lucha de clases marxista. Apelaban al ultra-nacionalismo o identificación absoluta entre pueblo y estado; y propugnaban el autoritarismo y la democracia corporativa como alternativa a la corrupta e inoperante democracia burguesa.

Como ideal y como sistema organizativo para la superación de la gran crisis de entreguerras, el fascismo parece una ideología eficaz e irreprochable. Pero el proceso de materialización de cualquier ideal se llama corrupción, y se inicia justificando los medios para alcanzar el fin —que es lo modélico— y se consolida cuando se instaura el nuevo orden. Y siempre que se instaura un orden, se instaura al tiempo el proceso de corrupción del mismo. Por lo tanto, no perdiendo de vista el "supremo ideal fascista", lo que hay que observar son los procedimientos reales aplicados por los fascismos, sus acciones. Combinando los puntos de vista idealista, estratégico y táctico, el hecho histórico se ve de otra manera:

El fascismo fue un movimiento político totalitario que, igual que el comunismo, surgió en el mundo al calor de la necesidad, como reacción contra el liberalismo-burgués, contra la democracia de partidos y contra la usura de la sinarquía financiera internacional, a los que hacía responsables de la degradación moral y social del pueblo, humillado por la terrible crisis económica que desencadeno la I Guerra Mundial, agravada más tarde por la Gran Depresión del 29. Con fuertes raíces en la ideología ultra-nacionalista, en el sindicalismo revolucionario y en la izquierda no marxista, antepuso el fascismo la acción a la razón, usando la simbología del superhombre valeroso y cruel; y delegó el poder absoluto en un líder carismático —Duce, Führer o Generalísimo— que decidiría, apoyado por los cuadros del partido único, el destino universal del pueblo.

Para llegar al poder, en dura competencia con el internacionalismo comunista revolucionario, no dudó el fascismo en justificar los medios para alcanzar el fin —el modelo ultra-nacionalista—, en utilizar la confrontación violenta, el enaltecimiento de la raza o la añoranza de gloriosos pasados nacionales revisando la Historia, el victimismo, la denuncia y el acoso, la revuelta callejera y la demagogia, pues se dirigía el fascismo a los instintos del hombre, a sus sentimientos amparados por una nueva moral, no a su inteligencia.

El fascismo, al llegar al poder, fuera por la vía democrática, tras una marcha sobre la capital o mediante un sanguinario golpe de estado, se consolidó estableciendo su nuevo orden. Se situó por encima de las leyes internacionales e, identificando pueblo y estado, aun respetando la propiedad privada, tomó para sí la banca de la nación y la industria estratégica, ilegalizó los partidos políticos, utilizó la propaganda y la represión político-policial para encuadrar, mediante una democracia orgánica corporativista, a todos sus ciudadanos, obreros e industriales, en la consecución del bien común, que se definió en los objetivos del Estado. El fascismo fue un régimen militarizado, que se orientó hacia la anexión territorial, a la expansión colonialista y al imperialismo.

Todo ello conllevó rápidas mejoras económicas y sociales, pero degeneró en una corrupción institucional entre el poder empresarial-industrial y la administración de partido único. Aunque se prometían imperios que iban a durar mil años, los fascismos, por su propio carácter contingente, han desaparecido con la muerte del personaje carismático (u oportunista) que los lideró.

Los fascismos no pueden confundirse con las dictaduras militares impuestas por los EEUU en el mundo como forma de lucha contra el comunismo, pues éstas no tienen ideología, se limitan a servir a quien financió su asalto al poder. De hecho, el régimen español perduró tras la caída del Eje porque Franco no era fascista, sino un militar que usó la fuerza moral y la ideología nacional-sindicalista de Falange Española y las JONS para alcanzar el poder mediante un golpe de estado que se convirtió en una larga y crudelísima guerra civil; y, como buen estratega profesional —él era el general Franco, no los mediocres cabos Hitler y Mussolini—, rindió España al servicio de los norteamericanos y fue Jefe del Estado Español hasta su natural fallecimiento.

Pero "fascismos hay muchos", decía Ramiro Ledesma Ramos, verdadero ideólogo del Nacional-Sindicalismo español. Y opiniones sobre el fascismo, también —añado yo—. Y la mía es que el fascismo sigue existiendo en la actualidad. Y no me refiero al fascismo de los nostálgicos coleccionistas de esvásticas y bayonetas oxidadas, adictos a un fascismo menos sacrificado que verborreico. Tampoco a las miles de personas y asociaciones a las que es poder omnímodo e impune falsamente acusa de fascismo en cuanto se oponen a sus designios y se movilizan en las calles para manifestar su descontento. Todo eso son cortinas de humo. Yo me refiero al sionismo, que es una sofisticada y peligrosa variedad del fascismo. El último fascismo que habrá en la historia, posiblemente. Porque esta vez perdurará, por las razones que expongo.

¿Por qué insisto en que el sionismo sigue un modelo fascista, en vez de ser el contubernio internacional judeo-masónico, que señalaba el general Franco? Pues porque, a pesar de carecer del idealismo de los fascismos históricos, sus acciones reales encajan con las de estos'como las púas de dos peines idénticos'.

Para verlo claramente, hay que observar al sionismo en el lugar donde cristalizan sus esfuerzos, que es en el estado de Israel: El sionismo es allí racista no sólo con los árabes, sino que existe el racismo de judíos askenazíes respecto a hebreos; es un régimen totalitario, ultra-nacionalista, osado, espiritual, más sentimental que razonable, despectivo con las leyes internacionales a cuyo mandato se declara insumiso. Israel es un estado policial, militarizado, siempre en pie de guerra, cruel y victimista, mentiroso hasta la desfachatez, que mantiene al pueblo polarizado hacia el objetivo de expansión nacional, soez manipulador de la Historia, pues el fin justifica todos los medios.

Aunque el sionismo no se diga a sí mismo fascista, se comporta como los fascismos históricos lo hicieron en la práctica. Por eso en Israel se han alzado desde hace muchos años importantes voces que
califican al régimen de judeo-nazi, como en 1948 hizo Einstein. El odio hacia la minoría árabe crece, y también el odio hacia el pueblo palestino ocupado que se asfixia en Gaza y Cisjordania, dos mayúsculos guetos-prisión mucho peores que el gueto judío de Varsovia. Los partidos que se alían por el poder parecen representantes de un remedo del corporativismo nacional sindicalista: el tercio ortodoxo, el tercio empresarial y el tercio sindical. Gran parte de los habitantes de su territorio actual no tiene derecho al voto, son considerados extranjeros en su propia tierra. La minoría musulmana con derecho a voto está "exenta del sericio militar", exactamente lo mismo que hizo Hitler con los judíos en cuanto llegó al poder: expulsarlos del ejército. El régimen democrático israelí está siempre en crisis, sólo han existido gobiernos de coalición, es decir, por acuerdo de intereses corporativos, orgánicos. Pero todo eso no es óbice para que todos los israelíes se sientan encuadrados en la causa común de la destrucción de los regímenes musulmanes vecinos, cuyos territorios ocuparán en su debido momento. El culto de la fuerza bruta se impone ante la seguridad de ser el pueblo elegido, profundamente arraigada en los israelitas. Diversas personalidades políticas han denunciado el fascismo sionista abiertamente:  el irano Ahmadineyad, desde hace muchos años, o el turco Erdogan este pasado marzo.

Sin embargo, cuando se observa el sionismo fuera de Israel, no es tan fácil detectar que se trata de una variación del fascismo. El lenguaje no es típicamente fascista, como el que se puede constatar en la prensa israelita. Es más, el aparato sionista mundial se ha apropiado del término 'fascista' para usarlo como arma arrojadiza contra cualquiera de sus oponentes como sinónimo de peligroso, violento e intolerante. La perplejidad ante esta doble imagen del sionismo, dentro y fuera de Israel, se esfuma en cuanto se comprende la razón: para el sionismo, Israel es el Estado y el resto del mundo son sus colonias.

El sionismo, al diferencia de los fascismos europeos, ha colonizado primero el mundo y, en el momento oportuno, tras la destrucción definitiva, absoluta de todos sus enemigos, ha recuperado su propio estado. Y como no puede haber fascismos sin estado, es a partir de 1948, con la creación de Israel, cediendo el Consejo Judío Mundial su papel al presidente de la República,  cuando se concreta el sionismo como un fascismo. Se materializa entonces la identidad del pueblo y el estado; y se sellan los sagrados vínculos de la unidad de todos los judíos para la consecución de un común objetivo: La expansión de su pequeño estado hasta el tamaño del Gran Israel bíblico, riquísimo en recursos y de incalculable valor estratégico. Y lo gestionarán los 8 millones de judíos israelitas apoyándose en su propia maquinaria de guerra y alquilando la ajena con el propio dinero del arrendador.

Esta inversión factual ha sido posible porque el sionismo se fundamenta en la rapacidad y el parasitismo presente siempre en los colonos. Los judíos de la Diáspora dominan el planeta. Ostentan la mayor parte de los cargos del alto funcionariado de los gobiernos occidentales y controlan el mundo financiero global gracias a su monopolio de emisión de la moneda norteamericana, y al secuestro de la banca internacional, la FED, el BCE, el BIS, el FMI, el Banco Mundial, etcétera. Pero ninguno de todos esos importantes judíos osa poner en duda que su patria es Israel, aunque algunos ostenten pasaporte nacional de la colonia que explotan. Y basta una leve indicación del Mossad para que cualquiera de ellos se ponga al servicio inmediato de Sión.

El fascismo sionista no es evidente ni aparatoso fuera de Israel. Es discreto, taimado, inteligente. No nace con un manifiesto pergeñado al calor de una gran crisis social, como el nacional-sindicalismo de Maurras-Sorel. Es un ultra-nacionalismo fascista calculador cuyos partidarios actúan coordinadamente siguiendo una agenda. Los reconocidamente falsos "Protocolos de los Sabios de Sión" parecen ser su manual de procedimiento. Por sus sorprendentes aciertos, su autor fue un visionario.

Siendo los sionistas gente osada y brillante, han sabido aprender de la historia de los demás fascismos y de la de sus adversarios, el liberalismo burgués y el comunismo. Dado el incalculable valor de esas experiencias previas, los conspiranoicos llegan a imaginarse que todos esos regímenes fueron financiados por el mismo Sión —mientras su propio fascismo hibernaba esperando su tiempo— como si se hubiera tratado de sesudos ensayos de laboratorio. Pero no es así: Sión se limita a sacar tajada de todo, pues se siente el amo en sus colonias.

El sionismo es un fascismo que no pretende salvar el mundo, sino dar el poder absoluto a los que considera auténticos seres humanos, un 4 por mil de la población del planeta, sobre el resto, meros sirvientes, animales con forma humana. Por lo tanto, en vez de encuadrar a la población del mundo hacia el bien común, aprovecha el caos, el terror, la guerra, la muerte y la miseria como herramientas en apoyo de su agenda, del mismo modo que los otros fascismos instigaban las riñas tribales para imponerse en sus colonias.

El sionismo es un fascismo que no necesita destruir la democracia inorgánica de partidos en sus colonias, sino que utiliza su innata corrupción en favor de sus intereses. Decide lo que deben legislar sus parlamentos corrompiendo a las cúpulas de los partidos que se alternan en el poder con su mismo dinero, que fabrica y administra el lobby judío. Y cuando se resisten a sus pretensiones, no duda en organizar un atentado de falsa bandera que sirva como detonante para instar a la acción, imitando el incendio del Reichstag de 1933, pero a lo grande, en directo en la televisión, con Hollywood asesorando la parte ficcionada del espectáculo.

El sionismo es un fascismo que utiliza la propaganda mediática global, pues controla la casi totalidad de los medios occidentales, prensa, radio y televisión, y la máquina de los sueños que es Hollywood. Sólo así es posible mantener vivo el mito del Holocausto, su talón de Aquiles —mito en el que adoctrinan también a sus jóvenes al llegar a la edad militar llevándolos de visita al parque temático de Auschwitz—, o el del 11-S, imposibles físicos ambos. El sionismo se la juega si cayera el mito holocáustico, pues es el símbolo que le permite pasar de verdugo a víctima impunemente y la razón por la que domina Europa; y por eso obliga a los parlamentos del mundo occidental a legislar contra la mera duda del mito, y prohibir su investigación histórica, lo nunca visto. No hay intelectual que resista esa apisonadora que todo lo aplasta, apoyada cuando falta hace por el linchamiento económico, moral y físico de sus opositores.

El sionismo es un fascismo que no se dirige a los instintos básicos de sus militantes, que son gente acomodada, sino a sus creencias, a su racismo innato, a su inteligencia y a su conveniencia. Pero ello no les resta fuerza moral para sentirse hombres individualmente superiores, imbatibles como colectivo, merced a su creencia de ser el pueblo elegido por designio divino. Sión cultiva, en cambio, los más primitivos instintos del populacho colonial planetario, al que esclaviza mientras lo empuja a la molicie, el hedonismo, la perversión moral y la miseria intelectual.

Pero la diferencia capital entre el sionismo y el resto de los fascismos que ha visto el mundo, la que hará que el fascismo sionista triunfe tarde o temprano, es que el sionismo es una forma del fascismo que no puede morir con su líder —Ben-Gurión, Dayan, Begin, Meir, Sharon, Netanyahu—. Porque el líder carismático del Sionismo se llama Jehová y no es mortal, sino un dios terrible, exigente y eterno.

                                                                                                                            MESS 
                                                                            Ácratas

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Está la verdad y la verdaaaaaaaaaaaaad: "La historia oculta de las caricaturas de Mahoma"

En esta nueva sección daremos a conocer artículos, entrevistas, noticias, o informes que creemos de interés para nuestros lectores.

La historia oculta de las caricaturas de Mahoma

El 7 de febrero de 2007 comenzó en París el juicio contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo por el llamado escándalo de las «caricaturas de Mahoma». En plena campaña electoral presidencial, importantes personalidades comparecieron para ofrecer su testimonio a favor «del laicismo y de la libertad de expresión».
La prensa y los dirigentes políticos son casi unánimes. Marcando la pauta en su editorial, el diario atlantista Le Mondeescribe: «El juicio contra Charlie Hebdo pertenece a otra era, a otra época. Aunque no fue este el argumento presentado por la parte acusadora, hay que recordar que lo que desencadenó la polémica fue la representación [gráfica] del profeta Mahoma, que, para el Islam, constituye una blasfemia. Estamos por tanto ante una querella oscurantista» [1].
in prestar oídos a la queja de los reclamantes, y sin esperar por el veredicto del tribunal, la palabra pública equipara las asociaciones de musulmanes con grupos oscurantistas, incompatibles con la República laica y moderna. En nombre del laicismo se estigmatiza a los fieles de una gran religión. Esta paradoja debe ser para nosotros una señal de alerta: en nombre del laicismo, se nos empuja a perder el sentido de la tolerancia. Tenemos que razonar antes de dejar que nos empujen a la «guerra de civilizaciones» [2].
El laicismo, cuando es verdadero, es hijo de la Razón. Dediquemos un poco de tiempo al análisis del origen y de las consecuencias de este conflicto. Veremos entonces que todo fue cuidadosamente organizado. A pesar de las apariencias, quienes publicaron las caricaturas y quienes organizaron las manifestaciones en el mundo musulmán en realidad no son adversarios. Todos actúan de forma organizada y con el objetivo de enemistarnos.

Las apariencias

En septiembre del año 2005, la prensa danesa reporta que un autor de literatura para niños trata infructuosamente de encontrar un ilustrador para un volumen sobre Mahoma ya que los ilustradores tienen miedo de criticar el Islam. En reacción, el redactor jefe del más importante diario danés lanza un concurso de ilustradores dentro de su publicación. Muy pronto, se publican 12 caricaturas.
En noviembre, la Sociedad Islámica de Dinamarca, estimándose insultada, exige excusas y organiza una manifestación ante las oficinas del diario. Las partes endurecen sus posiciones y varios periodistas declaran haber recibido amenazas de muerte. Una delegación de la Sociedad Islámica de Dinamarca redacta un informe sobre el caso y lanza una llamada de alerta a la Liga Árabe y a la Organización de la Conferencia Islámica. Once embajadores acreditados en Copenhague piden una reunión con el primer ministro danés con vistas a resolver la naciente crisis, pero el primer ministro argumenta que él no tiene autoridad sobre la prensa y no acepta el encuentro.
La prensa reporta en noviembre que un partido político paquistaní ofrece una recompensa a quien asesine a uno de los dibujantes. El primer ministro danés condena la iniciativa pero pronto se sabe que la noticia era falsa.
En diciembre, la reunión cumbre de la Conferencia Islámica, y más tarde la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la Liga Árabe, aborda el asunto. La Alta Comisionada de las Naciones Unidas abre una investigación sobre el racismo en la prensa danesa. El consejo de ministros del Consejo de Europa toma nota de la actitud dilatoria del gobierno danés sobre el asunto señalando que no se trata de una cuestión ligada a la libertad de prensa sino de un problema de racismo.
En enero de 2006, el primer ministro danés insiste, en su mensaje de año nuevo, en su preocupación por la libertad de expresión. El fiscal de Viborg anuncia el sobreseimiento de la denuncia por blasfemia e incitación al odio presentada por las organizaciones musulmanas.
En febrero, numerosas manifestaciones contra las representaciones y los intereses daneses tienen lugar a través del mundo. Se producen quemas de banderas y embajadas así como un boicot contra productos daneses. La condena del mundo musulmán se extiende a Francia, donde un diario publicó las caricaturas, y más tarde a toda Europa, que parece ser cómplice.
En París, las caricaturas aparecen publicadas en France Soir y, más tarde, en Charlie Hebdo lo cual da lugar a una denuncia penal por parte de la Gran Mezquita de París (GMP) y de la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia (UOIF). Mientras que la clase dirigente cierra filas con estas publicaciones, el presidente francés Jacques Chirac recibe a los denunciantes en el palacio del Elíseo y recuerda que la libertad de expresión constituye una responsabilidad.
Hasta aquí parece tratarse de una historia simple en la que la sucesión de hechos parece coherente. Hay, sin embargo, una serie de detalles que suenan falso.
Si el redactor jefe de un importante diario danés estaba tan preocupado por la imposibilidad de encontrar un ilustrador para un libro destinado a los niños, ¿cómo fue que acabó publicando una serie de caricaturas que no tienen nada que ver con ningún tipo de literatura infantil?
El Jyllands-Posten es el diario de más amplia difusión en Dinamarca. Posicionado a la derecha, el diario realiza desde hace 3 años una violenta campaña contra los inmigrantes. En el marco de esta campaña ha publicado constantemente artículos y editoriales en los que insinúa que el Islam es incompatible con la democracia y que es imposible que los musulmanes se integren a la sociedad danesa. El objetivo de esa intensa campaña es apoyar la reelección de la coalición gubernamental de Anders Fogh Rasmussen. En 3 años, el Jyllands-Posten inundó Dinamarca con su retórica islamófoba, de la que el propio primer ministro se ha convertido en portavoz.
La coalición liberal conservadora sacó del poder a los socialdemócratas, quienes habían dominado el escenario político durante 80 años. También llevó al país a cuestionar el Estado-providencia y a lanzarse en una desenfrenada política de privatizaciones y de desregulación. Siguiendo una técnica electoral clásica, ante una población que acepta difícilmente estos bruscos cambios, Anders Fogh Rasmussen ha tratado de evitar el debate sobre las cuestiones sociales mediante la búsqueda de chivos expiatorios: los extranjeros.
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El local de la revista Charlie Hebdo en París protegido por la policía.
El Consejo de la Prensa de Dinamarca ya había amonestado al Jyllands-Posten, en marzo de 2002, por violación de la deontología periodística cuando el diario subrayó de forma injustificada el origen étnico de personas implicadas en un caso criminal. En aquel entonces, el primer ministro no vaciló en aprovechar la ocasión para apoyar a este diario afirmando que el sector periodístico cedía a la corriente de lo políticamente correcto.
La violencia del Jyllands-Posten también había sido señalada en el informe sobre el caso de Dinamarca que presentara el European Network Against Racism, la federación de asociaciones antirracistas europeas [3]. El informe describía al Jyllands-Posten como una publicación de extrema derecha. Este observatorio antirracista de la prensa europea realizó un análisis del contenido de los materiales publicados en ese periódico en el transcurso de 3 meses. Señaló que el 53% de las crónicas, el 55% de los artículos, el 70% de las noticias cortas, el 73% de las tribunas libres, el 79% de los editoriales y el 81% de las cartas de los lectores sobre las minorías extranjeras presentan a estas últimas de forma negativa.
En otras palabras, el Jyllands-Posten no publicó las caricaturas para liberar a los ilustradores daneses de una autocensura sino en el marco de una gran campaña de incitación al odio.
Segunda incoherencia:
¿Por qué dibujos cuyo objetivo es ridiculizar una religión tratan de hacerlo vinculándola al terrorismo?
El concurso de caricaturas fue iniciativa del responsable del suplemento cultural dominical del diario, Fleming Rose. Este último se define a sí mismo como «judío sionista» y no se inmuta en lo más mínimo cuando se le señala que durante los años 1930-40 el Jyllands-Posten fue partidario del fascismo y del nazismo. Al recibir amenazas de muerte, después de la publicación de las caricaturas, Fleming Rose prefirió buscar refugio en Estados Unidos, a pesar de la protección de la policía danesa.
Fleming Rose es amigo del teórico de la islamofobia Daniel Pipes [4]. En un artículo fechado el 29 de octubre de 2004, Rose cuenta sus conversaciones con Pipes y apoya las tesis de este último. «Pipes está sorprendido de que no haya en Europa una alarma más acentuada ante el desafío que representa el Islam en el contexto de la caída del índice de fecundidad y del debilitamiento de la identidad histórica y cultural», escribe Rose en ese artículo.
Daniel Pipes es el autor de esta célebre fórmula: «Todos los musulmanes no son terroristas, pero todos los terroristas son musulmanes ». Partiendo de esa base, Pipes aconseja una vigilancia policíaca sistemática sobre todos los musulmanes en Estados Unidos y en Europa. Los dibujos publicados por Fleming Rose van más lejos aún: insinúan que todos los musulmanes son potencialmente terroristas.
La directora del Jyllands-Posten, Merete Eldrup, está casada con Anders Eldrup, director de la compañía nacional de hidrocarburos, la Danish Oil and Natural Gas (DONG). Desde hace 5 años, o sea desde la llegada de la coalición liberal conservadora al poder, Anders Eldrup y el primer ministro participan en las reuniones anuales del Grupo de Bilderberg. Este club, extremadamente cerrado, es una emanación de la OTAN y es esta última quien se encarga de invitar, poner a prueba y aprobar a los mensajeros de Estados Unidos en Europa.
Desde la primera guerra del Golfo, en 1991, y más aún desde los atentados de septiembre de 2001, los servicios de la OTAN desarrollan estudios sobre el tema del enemigo interno. Los suburbios islamizados de Europa son considerados madrigueras de terroristas. Inmersos en esa atmósfera, Fleming Rose y Merete Eldrup sólo ven a los musulmanes como potenciales terroristas.
Tercera incoherencia:
¿Por qué el primer ministro danés desechó la mediación cuando esta aún era posible?
Anders Fogh Rasmussen no sólo es el autor de Fra socialstat til minimalstat (Del Estado socialista al Estado mínimo). Es también el hijo espiritual de Uffe Ellemann-Jensen, ex presidente de su partido. Este último fue durante mucho tiempo el hombre de Washington en Dinamarca. Ministro de Relaciones Exteriores y viceprimer ministro desde 1982 hasta 1993, elaboró la doctrina que lleva su nombre y según la cual un pequeño Estado como Dinamarca puede desempeñar un papel importante en el escenario internacional, abriéndole la puerta a Estados Unidos. En 1991, logró convencer a la muy reticente opinión pública danesa de participar en la guerra del Golfo.
También reconoció, antes que cualquier otro país, la independencia de los Estados del Báltico, provocando así el desmembramiento de la Unión Soviética ante la onda expansiva de la explosión del bloque del este. En 1995, se postuló para el puesto de secretario general de la OTAN pero encontró la rotunda oposición del presidente francés Jacques Chirac, quien señaló el total alineamiento de Ellemann-Jensen con la política de Washington. Uffe Ellemann-Jensen, quien ya no está oficialmente vinculado al gobierno, se pronunció contra las caricaturas.
Anders Fogh Rasmussen aplica la «doctrina Ellemann-Jensen», tendiente a servir de caballo de Troya de Estados Unidos en Europa. Así que, cuando ejerció la presidencia rotativa de la Unión Europea durante el segundo semestre del año 2002, fue él quien preparó los acuerdos secretos entre la Unión Europea y Estados Unidos en el marco de la Nueva Agenda Transatlántica, acuerdos que fueron firmados el 22 de enero de 2003 y que autorizaron el secuestro, la detención y la tortura por la CIA y el MI6 de sospechosos en cualquier lugar de la Unión Europea [5].
Según un informe del Consejo de Europa, la práctica de secuestros, detenciones y torturas se ha desarrollado considerablemente. Más de un centenar de víctimas han sido identificadas. Se trata exclusivamente de musulmanes.
Mientras tanto, Rasmussen publica en el diario londinense The Times una tribuna libre que firma junto a otros 7 jefes de gobiernos europeos para tratar de enrolar a la Unión Europea en la guerra de Irak [6]. En definitiva, Rasmussen acabará enviando a Irak más de 500 hombres, estacionados en Camp Denevang, cerca de Basora. Al confirmarse que Irak no disponía de armas de destrucción masiva, una comisión investigadora del parlamento danés comprueba que –al igual que George W. Bush y Tony Blair– Anders Fogh Rasmussen mintió de forma intencional a sus conciudadanos para empujarlos a entrar en la guerra.
No sólo el primer ministro danés no tenía la más mínimas ganas de aplacar la crisis de las caricaturas sino que esta última sirve a sus objetivos políticos en la medida en que profundiza la separación entre las civilizaciones. La tensión fortalece su posición en el ámbito nacional y favorece la estrategia internacional de sus aliados. Es verdad que el boicot le costó a Dinamarca pérdidas ascendentes a mil millones de coronas (134 millones de euros), pero Estados Unidos sabrá seguramente cómo resarcirla.
Un libro publicado por el periodista Toger Seidenfaden (también miembro del Grupo de Bilderberg) y el historiador Rune Engelbreth Larsen demuestra efectivamente, basándose en 4 000 documentos oficiales, que el primer ministro danés hizo todo lo posible por provocar la crisis. Para ello le mintió deliberadamente a la opinión pública haciéndole creer que los embajadores de la Liga Árabe exigían una censura religiosa cuando en realidad pedían un diálogo tendiente a limitar la propagación del racismo [7].
En su informe anual sobre Dinamarca, el Comité Europeo Contra el Racismo y el Antisemitismo (que no depende de la Unión Europea sino del Consejo de Europa) expresa su«gran preocupación» ante el desarrollo de un «clima de intolerancia y de xenofobia hacia los refugiados y los solicitantes de asilo así como hacia los grupos minoritarios en general, y los musulmanes en particular». Menciona al primer ministro danés y al Partido Popular, miembro de la coalición gubernamental, como responsables directos de ese fenómeno. Denuncia además la no aplicación sistemática de la ley de represión contra el racismo [8].
Cuarta incoherencia:
Las caricaturas son tan espantosamente mediocres que, al principio, suscitaron más desprecio que cólera. Entonces, ¿cómo es posible que las caricaturas provocaran en el mundo musulmán más cólera que la ocupación de Palestina, la invasión de Afganistán y los bombardeos contra el Líbano?
Ante la publicación de las caricaturas, varias organizaciones musulmanas danesas se reunieron para definir una estrategia común. Presentaron entonces una denuncia por blasfemia (artículo 140 del Código Penal danés) e instigación al odio y la discriminación contra un grupo de personas por causa de su creencia religiosa (artículo 266b). Paralelamente a esa acción colectiva, ciertos participantes de esa asamblea organizaron manifestaciones y una acción de cabildeo dirigido a los embajadores de Estados musulmanes acreditados en Copenhague, acción nucleada alrededor de Ahmad Abu Laban [9], imam de la grupuscular Sociedad Islámica de Dinamarca (Islamik Trossamfund) y de su amigo Ahmed Akkari, autodesignado portavoz de un Comité Europeo de Defensa del Profeta creado a raíz de todo este asunto. Según ellos el objetivo era ampliar el debate a la cuestión general de las muestras de discriminación de las que son víctimas los musulmanes en Dinamarca. Para ello montaron un expediente de 43 páginas, expediente que ilustraron con caricaturas, entre las que se encontraban las del Jyllands-Posten.
Pero el llamado «Expediente Akkari» también contiene dibujos mucho más insultantes que los del Jylands-Posten, como por ejemplo uno en el que se ve un musulmán arrodillado en posición de orar mientras que es sodomizado por un perro. Fue la lectura de ese documento lo que dio lugar a la movilización de numerosas autoridades árabes y musulmanas, civiles y religiosas. Así que fue aquel expediente lo que convenció a los representantes de la opinión del mundo musulmán de que las caricaturas eran sobre Mahoma y el Islam.
Abu Laban y Ahmed Akkari emprendieron una gira internacional durante la cual se reunieron con el secretario general de la Liga Árabe, con el gran mufti del Cairo, con el director de la universidad Al-Azhar, con el gran mufti de Beirut, con el jeque Faldlalah del Hezbollah, con el cardenal Sfeir y el gran mufti de Damasco.
Esa gira resulta tanto más sorprendente en cuanto que Abu Laban no debiera haber podido visitar Egipto, país que anteriormente le había prohibido la entrada a su territorio, al igual que los Emiratos Árabes Unidos. Laban es, en efecto comandante de un movimiento parcialmente clandestino, el Hizb ut-Tahrir (Partido de la Liberación), organización que los nacionalistas árabes no tienen en gran estima.
Creado por el jurista Taqiuddin al-Nabhani en 1953, el Hizb ut-Tahrir afirma querer restablecer el califato otomano que dominó y oprimió al mundo árabe. Este movimiento tiene muy mala reputación en los Estados árabes, que lo consideran, con razón o sin ella, como un grupo de locos manipulados por la inteligencia británica para mantener su influencia en la región. Su fundador murió en Beirut, en 1977. Aunque este partido se presenta como una organización no violenta, su programa no deja lugar a dudas sobre las intenciones que abriga. Prevé la creación de un Estado islámico único bajo el mando dictatorial de un califa y la aplicación de una interpretación severa de la shariah. El califa gobernaría con ayuda de un emir de la Jihad encargado de movilizar a todos los hombres de más de 15 años para hacerle la guerra a todos los no musulmanes.
Contrariamente a lo que se pueda creer, el cuartel general del Hizb ut-Tahrir no está en Estambul sino en Londres, donde goza de una fuerte protección policial, a pesar de que el primer ministro Tony Blair lo ha calificado de organización terrorista. Los principales dirigentes londinenses del movimiento reciben remuneraciones similares a las de altos responsables de multinacionales anglosajonas de la informática, a pesar de que ese tipo de empleo exige una acreditación clasificada como secreto militar.
A falta de ser populares en el mundo árabe, los partidarios del restablecimiento del califato otomano sí lo son en el seno de ciertas poblaciones de lengua turca de Asia central. El Hizb ut-Tahrir fomenta el desorden por toda esa región, incluyendo la zona china de Xin Kiang, sin distinción de los regímenes en el poder. La compasión se impone cuando sus miembros son arrestados y torturados por el régimen de Karimov, en Uzbekistán, pero nada indica que ellos mismos serían más compasivos que sus torturadores si lograran llegar al poder.
Los Estados de la región no tardaron en comprender el peligro que representa el Hizb ut-Tahrir. De hecho lo consideran un instrumento de la CIA y del MI6, como antes lo fueron los muyahidines contra la URSS [10] y se han unido para combatirlo, siendo este uno de los objetivos de la Organización de Cooperación de Shangai, la nueva alianza ruso-china.
Incitaciones al odio
El personaje de la caricatura de arriba (Centro de Estudios del Problema Judío de Boloña, 1943) no es Moisés sino una personificación de los judíos en general, a quienes se atribuye la responsabilidad de la Segunda Guerra Mundial. El personaje de la caricatura de abajo (publicada por le diario danés Jylland-Posten, 2005) no es Mahoma sino una personificación de los musulmanes en general, a los que se atribuye la responsabilidad por el terrorismo, que el presidente Bush califica de «Nueva Guerra Mundial». Estos dos dibujos no tienen nada que ver con una supuesta crítica hacia una religión. Son dos caricaturas de propaganda tendientes a estigmatizar a grupos de creyentes. La primera fue utilizada para justificar un genocidio. ¿Cuál es el objetivo de la segunda?
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La manipulación en Francia

France Soir fue la primera publicación que reprodujo las caricaturas en Francia. Este diario, que en aquel momento se encontraba en quiebra, era entonces objeto de feroces luchas de influencia entre los financistas que aspiraban a apoderarse de su control. El personal encargado de tomar las decisiones editoriales en el seno de la publicación está ligado en aquel entonces a un misterioso posible comprador del diario cuyo nombre sólo saldrá a relucir varios meses más tarde. Se trata del comerciante de armas Arcadi Gaydamak, presidente de Betar (la milicia del Likud) y del club de fútbol que también lleva ese nombre y candidato a la alcaldía de Jerusalén. Su identidad se mantuvo en secreto durante el mayor tiempo posible debido a la existencia de una orden internacional de arresto por fraude fiscal contra este personaje.
Una semana más tarde, las caricaturas aparecen de nuevo, en Charlie Hebdo. Como ya demostrara anteriormente en nuestro sitio web Cedric Housez, el semanario satírico viene concentrándose, desde finales del año 2003, en la denuncia del peligro musulmán tomando posición contra la participación de Tariq Ramadan en el Forum Social Europeo, por la prohibición del velo, contra la política de Francia hacia el mundo árabe, a favor de la política de Israel, etc. [11]
Tanto en el caso de France Soir, como en el de Charlie Hebdo, la publicación de las caricaturas es la prolongación de ya viejas campañas de prensa al servicio de la ideología neoconservadora de la «guerra de civilizaciones». Y resulta eficaz ya que la clase dirigente francesa finge, de forma casi unánime, no ver el aspecto antimusulmán del asunto y expresa su apoyo a tan “bella” manifestación de la libertad de expresión. La única voz discordante será la de Jacques Chirac, quien subraya que «Francia, país laico, respeta todas las religiones y todas las creencias».
Yendo un poco más lejos aún en el campo de la hipocresía,Charlie Hebdo publica El mafiesto de los doce . Este documento denuncia el islamismo como el nuevo totalitarismo [12] que se opone a la libertad de expresión. Entre sus firmantes se encuentran, además del propio director de Charlie Hebdo, Philippe Val, la diputada mitómana holandesa Ayaan Hirsi Ali, los periodistas Carolina Fourest y Antoine Sfeir y el ensayista Bernard Henry-Levy.
La Gran Mezquita de París y la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia (UOIF) presentaron ante la justicia una denuncia contra Charlie Hebdo. Varios candidatos a la presidencia de Francia expresaron su apoyo al semanario satírico, en nombre de la «libertad de expresión». Primero fueron Corinne Lepage (Cap 21) y Dominique Voynet (de los Verdes), mediante una petición. Más tarde lo hicieron François Bayrou (UDF) y François Hollande (representante de Segolene Royal, Partido Socialista), al comparecer como testigos durante la vista de la causa. Y finalmente, también lo hizo Nicolas Sarkozy (UMP) en carta dirigida al tribunal. Jacques Chirac, cuya intervención había tenido lugar al principio de la polémica, no se expresó de nuevo, pero ofreció su abogado a la GMP y a la UOIF. La justicia dará su veredicto el 15 de marzo de 2007.
Nicolas Sarkozy (candidato presidencial francés por la derecha en las elecciones de 2007) desempeñó un papel sui generis. En el momento de la publicación de las caricaturas, en su calidad de ministro del Interior y de Cultos, se negó a tomar medidas de carácter jurídico y aconsejó a las asociaciones que forman parte del Consejo de los Musulmanes de Francia que se encargaran de hacerlo. Posteriormente, para sorpresa de estas asociaciones, envió en el último minuto a los abogados de Charlie Hebdo una carta de apoyo a la publicación. Lo cual explica las dudas del Consejo de los Musulmanes de Francia ante la posibilidad de renunciar en masa.

¿Blasfemia o incitación al odio?

Reproducimos aquí la caricatura más polémica. En ella aparece un hombre que lleva un turbante que en realidad es una bomba. Según el Jyllands-Posten, el personaje es Mahoma y la caricatura ridiculiza a los extremistas que invocan al Profeta en la práctica del terrorismo. Sin embargo, el turbante del personaje lleva inscrita la profesión de fe de los musulmanes: «Dios es grande y Mahoma es su profeta». Por consiguiente, el personaje no es Mahoma sino un musulmán emblemático. El objetivo del turbante-bomba es asociar su imagen con la de un terrorista. Este mensaje estigmatiza a los musulmanes en su conjunto y constituye una instigación al odio castigada por la ley en cualquier sociedad democrática.
O sea, se habla indebidamente de las «caricaturas de Mahoma» cuando en realidad se trata de caricaturas sobre los musulmanes [13].
En un primer momento, parecía indudable para el tribunal que no se trataba de una crítica hacia una religión sino de una injuria y/ó difamación contra un grupo de personas por causa de la supuesta pertenencia de estas últimas a una religión. En efecto, el tribunal no aceptó una denuncia de una asociación religiosa que quería defender a las personas que creen en el Islam, pero si aceptó las de la GMP y la UOIF ya que los estatutos de esas dos asociaciones incluyen la defensa de los derechos de sus miembros como miembros de la sociedad y no como creyentes. Sin embargo, en un segundo tiempo, el presidente del tribunal dejó que la vista se desarrollara como si se tratara de un juicio sobre el derecho a criticar el Islam.
En este caso, ya se sabe, en este momento, que los principales protagonistas mintieron (el Jyllands-Posten en cuanto a sus objetivos, el primer ministro danés en lo tocante a los reclamos de los embajadores árabes, la Sociedad Islámica de Dinamarca sobre el carácter de las caricaturas y Abu Laban sobre su propio compromiso político). También se sabe que todos estos protagonistas están vinculados a la administración de Estados Unidos, que se dedica a promover la «guerra de civilizaciones».
"Red Voltaire"


[1] «Procès d’un autre âge», editorial, Le Monde, 7 de febrero de 2007.
[2] «La "guerra de civilizaciones"» por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de diciembre de 2004.
[3ENAR Sshadow report 2004 Danemark, ENAR, pp. 40-43.
[4] «Daniel Pipes, experto del odio», Red Voltaire, 12 de julio de 2005.
[6] «Europe and America must stand united», The Times, 29 de enero de 2003. Ver análisis en «La crise irakienne divise l’Europe entre atlantistes et indépendantistes», Voltaire, 30 de enero de 2003.
[7Karikaturkrisen. En undersøgelse af baggrund og ansvar por Toger Seidenfaden y Rune Engelbreth Larsen, Gyldendal, København 2006.
[8Tercer informe sobre Dinamarca, aprobado el 16 de diciembre de 2005 y dado a conocer el 16 de mayo de 2006, ECRI, Consejo de Europa.
[9] Ahmad Abu Laban murió de cáncer el 1º de febrero de 2007.
[10] «Enemies bought, friends sold: John Laughland The Uzbek upheaval is seen as a ’people power’ movement but is likely to cement US control of the region», The Guardian, 19 de mayo de 2005
[11] «Venderle a la izquierda el “choque de civilizaciones”» por Cédric Housez, Red Voltaire, 5 de septiembre de 2005.
[12] «Choque de civilizaciones: el viejo cuento del “nuevo totalitarismo”» por Cédric Housez, Red Voltaire, 25 de septiembre de 2006.
[13] Sólo uno de los dibujos del Jyllands-Posten representa a Mahoma. Pero no se trata de una caricatura. Es el único dibujo destinado a ilustrar un libro para niños.