El Ser Humano es una especie parasitaria, rastrera y peligrosa, una ameba que ha evolucionado hasta convertirse en la mayor amenaza del universo, o en el mayor error del Cosmos. Alentada por su codicia será capaz de conquistar todos y cada uno de los planetas que pueblan la inmensidad de este, infiltrándose en ellos y destruyéndolos desde dentro, como un ejemplo perfecto del parásito maligno que es.
Posee una gran capacidad de adaptación a cualquier ecosistema. Su afán de supervivencia agudiza sus viles instintos, dando comienzo al proceso de reconversión; basado en la asimilación del territorio conquistado. Se adentrará en su ambiente, aparentará una simbiosis perfectamente-amistosa, y llegado el momento explotará todos los recursos del planeta, esprimiendo hasta la última gota. Una vez haya saciado sus necesidades pondrá rumbo a su próximo objetivo, dejando tras de si un rastro de muerte y destrucción irreparable.
Su minúscula pero dominante faceta reptiliana que se aloja en un escondido y retraído núcleo cerebral, se alzará consiguiendo dominar a las dos reptantes, estableciendo la "dictadura del instinto", controlando por completo sus respuestas emocionales, que serán transformadas en agresivos e ininteligibles gemidos. El instinto se apoderará del organismo, creando una máquina compacta y peligrosa, preparada para la destrucción total de otras especies, con el único objetivo de la conquista macrocósmica. Así la evolución habrá sido completada.
Brillantes autores, como el alemán Friedrich Nietzsche, que tenía la romántica esperanza de que el Ser Humano llegara a evolucionar en un ente superior, un semi-Dios, henchido por el vasto y denso conocimiento que pulula por el universo, al que llamó "Sobrehombre"; un espíritu puro y bondadoso que traería la paz al Cosmos. Pero el bueno de Friedrich no contó con una característica esencial que afloraba continuamente en la especie a la que pertenecía, y no era otra que la codicia; un instinto que surgió en el principio de todo, estando presente en el devenir de la especie y acabando con ella. Un principio cegador que impedirá la conquista mística en pos de la conquista material.
Una vez hayan acabado con todo, serán devorados por su propia y monstruosa criatura interior, dejando un aterrador cadáver flotando en la vasta inmensidad de la nada.
La rabia, el miedo, el odio, la envidia, la avaricia, y la tan manida codicia, elementos clave para entender a la especie Humana. También el amor, la amistad, el honor, aunque estos afloran más bien poco, sumidos en el ostracismo emocional, y pobre de aquel que los muestre, porque será condenado y repudiado como un enfermo de lepra. En esencia...un ejército ignorante y borreguil...



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