Revista Rage

Rage es una revista de cómic para adultos que abarca géneros tan variados como el terror o la fantasía, pasando por la ciencia ficción o el gore. Rage es fantasía, sueños, emociones y respuestas que encajan en nuestra pequeña y desgarrada burbuja. Un aliento, un respiro, es el entretenimiento que nos lleva a la sobrevalorada luz. Un feroz festín de hemoglobina y sexo.
Etiquetas: , , , ,

Superman: Kryptonita nunca más



Un clásico entre los clásicos parido de las efervescentes mentes de las leyendas Dennis O´Neil y Curt Swan, el tipo que más veces a dibujado a Superman. Esta saga supuso un antes y un después en la historia del Hombre de Acero, colocándose por sí sola en el jodido Olimpo de las historias de Superman. Y es qué los mandamases de DC no tenían ni idea de qué hacer con la colección de Superman a principios de los setenta, por lo que decidieron darle la responsabilidad de resucitar al superhéroe más importante de todos los tiempos al jovencísimo O´Neil, el cual venía de frecuentar pastos más verdes y humildes, y con un par de cojones se marcó un hito en el cómic de superhéroes. Entre los números 233 al 242, se gestó Kryptonita nunca más, para muchos la mejor historia de Superman. Imitada por tantos, e incluso reimaginada por Simonson en los noventa, pero que nada pudo ni podrá estar a la altura del original JODER. 

"¡Cuando una explosión destruye toda la kryptonita de la Tierra, Superman por fin se libra de su mayor punto flaco! Pero de los escombros surge un extraño hombre de arena que no solo se parece al Hombre de Acero sino que también le ha robado los poderes. Debilitado, el Último Hijo de Krypton debe hallar formas nuevas de salvar su planeta adoptivo de tan peligroso adversario. Sin embargo, si los dos entran en contacto, el resultado será la destrucción total de la Tierra. ¿Cómo va a derrotar a un enemigo que no se atreve a tocar? "
A pesar de tratarse de un cómic de los 70, no vislumbramos los toscos diálogos y cuadros de texto por los que se caracterizaba la época, ni las densas historias que socavaban nuestras mentes, en cambio, si podemos saborear las fluidas y lubricadas palabras salidas de la mente ingenua de O´Neil , y los trazos clásicos  tremendamente y fieramente efectivos de old Curt.

Así que sin más amantes de los cómics, una joya, obliga en vuestras estanterías.

Superman Kryptonita nunca más
Autores: Dennis O´Neil y Curt Swan
Editorial: DC/ECC
Cartoné
Páginas: 192
Precio: 19,50 €

Etiquetas: , , , , , , , , ,

Lucifer

Con Sandman, los editores de la editorial Vertigo sabían que tenía entre manos una franquicia de la que se podía obtener más réditos, pero con la que nadie se atrevía a hacer algo, hasta la aparición del guionista inglés, Mike Carey. El cual tuvo los suficientes redaños de atrapar a uno de los personajes más importantes y difíciles de la creación de Gaiman, y darle el protagonismo que se merecía, obteniendo una serie que brilló con luz propia hasta convertirse en una de las más importantes de la segunda ornada de la editorial. Lucifer comenzó con una miniserie de tres números, en la qué Carey y Scott Hampton ensamblaron  los cimientos y conformaron los rasgos del personaje. Tras el éxito de esta aventura vino la oportunidad que dio luz verde y el pistoletazo de salida para la serie. 

"Tras pedir a Morfeo que le amputara sus alas y custodiara las llaves del infierno, Lucifer disfruta de su retiro terrenal regentando un piano bar en la ciudad de Los Ángeles. Una tranquila existencia interrumpida por Amenadiel emisario del Cielo que solicita su ayuda en una misión crucial. Tarea de vital importancia que el Padre de las mentiras asume, no sin antes pactar un precio a la altura de las circunstacias: una carta de paso que le permita acceder a los más recónditos rincones de la Creación..."

Hampton dejó tirado a Carey, pero éste no se amilanó, y consiguió al dibujante Chris Weston, con el que comenzó la serie, sin embargo Weston también dejó la serie tras unos pocos números, a éste le siguió Ormston y Hodgkins, hasta llegar a la pareja Peter Gross y Warren Pleece con los que consiguió dar forma a la colección y asentar la imagen del a misma. Interesante y cautivadora desde el inicio, Lucifer demuestra la valentía y la fuerza de Carey para continuar la historia desde donde la dejó Gaiman, de forma impecable, añadiendo nuevas ideas, y  un toque personal, diferenciando, manteniendo la esencia, a este Lucifer del que aparecía en las páginas de Sandman. Una joya repleta de lecturas. 

Así que sin más amantes de los cómics, si os gustan los cómics con consistencia, este es vuestro cómic. 

Lucifer 
Autores: Mike Carey, y Otros...
Editorial: Vertigo/ECC
Cartoné
Páginas: 544
Precio: 44, 50 €

Etiquetas: , , , ,

Batman, reglas de compromiso






Andy Diggle se puso manos a la obra en 2007 y nos trajo un Batman Confidencial, en donde nos situaba al Caballero Oscuro en sus inicios en la lucha contra el crimen. Junto a Whilce Portacio cagó una historia trepidante sin momentos para tomarnos un respiro, alocada, muy en la línea de aquellos años. Sobria y resultona, perfecta para una tarde de aburrimiento. 

"Como dos caras de una misma moneda, Bruce Wayne y Lex Luthor son deslumbrantes multimillonarios con tenebrosos secretos: uno es un genio del crimen, mientras que el otro consagra su vida a combatirlo como el Caballero Oscuro... Batman. Pero cuando ambos pretenden obtener el mismo contrato militar gubernamental descubren que, además de todo eso, comparten un enemigo: ¡un robot asesino diseñado por Empresas Wayne!"

Caliente, muy caliente se presentó Diggle con la cabecera Batman Confidencial 1, dando inicio a una serie que nos traería interesantes historias. Tecno-thriller provisto de acción descorazonada, fluida y muy explosiva, EXPLOSIVA.  Dos titanes con billetes y mucho talento enfrentados por la disputa de un país. Cámara rápida, directa a nuestros estómagos, como un felino rabioso y hambriento lleno de amor a reventar.  Acción a espuertas. 

Así que sin más amantes de los cómics, si queréis pasar un rato entretenidos y sin rayadas, este es vuestro cómic. 

Batman, reglas de compromiso
Autores: Andy Diggle y Whilce Portacio
Editorial: DC/ECC
Cartoné
Páginas: 160
Precio: 16,95 €



Etiquetas: , , , ,

La Flauta Mágica, de P. Craig Russell



En los años 90 Craig Russell estaba considerado como un artista de culto, un dibujante por el que todos los grandes guionistas perdían el culo para contar con su sublime lápiz, entre ellos la sanguijuela pálida de Neil Gaiman, pero el bueno de Russell tenía la suficiente personalidad para embarcarse en una empresa difícil y salir airoso, como fue la extravagante idea de adaptar un puñado de las mejores óperas de la historia, entre las que se encontraba, como no, La Flauta Mágica del irreverente Mozart. Un compendio satírico y fantástico de tintes masónicos que fue todo un éxito en su época. Ya antes, se había atrevido con otras como Parsifall, Peleas y Melisandre o Salomé.  Russell desplegó un muestrario de habilidades al alcance de ningún mortal consiguiendo una soberbia obra maestra de la que Mozart puede sentirse orgulloso. A celebrarlo hasta que nos queden canciones por tocar...

"La historia comienza cuando la Reina de la Noche encomienda al príncipe Tamino la tarea de rescatar a su hija, Pamina, del malvado Sarastro. Por el camino, Tamino se cruza con el pajarero Papageno, a quien persuade para ayudarle en su gesta. Una cruzada espiritual que contrasta con la misión más mundana de Papageno: la búsqueda de Papagena, su amor verdadero. Los empeños de ambas parejas se yuxtaponen con el conflicto eterno entre Sarastro y la Reina de la Noche."

Espeluznante a la par que hermoso cuento de hadas interpretado con vivos colores por un P. C. Russell  inspirado, demostrando lo bien que se le dan este tipo de historias, consolidándose como el artista férico por excelencia. Bello recital que hará las delicias de los lectores más exigentes. IMPRESCINDIBLE. 

Así que sin más amantes de los cómics, si os gustan las obras maestras, este es vuestro cómic. 

La Flauta Mágica
Autor: P. Craig Russell
Editorial: ECC
Cartoné
Páginas: 144
Precio: 20 €


Etiquetas: , , , ,

Flash de Mark Waid

Tras la muerte de Barry Allen en aquella página épica de Crisis en Tierras Infinitas, en donde el bueno de Barry corría hasta la muerte para salvar el multiverso, convirtiéndolo en leyenda, y desde ese momento en uno de los más recordados de la historia del cómic, el manto de Flash pasó al pupilo de Barry, Wally West, que sin duda supo portarlo haciendo honor a su tío, y convirtiéndose para muchos en el mejor Flash de la historia. Primero fue Waid, el soporífero Waid, el encargado de ensamblar y cimentar la carrera de Wally West como el nuevo Flash, consiguiendo un éxito rotundo, y dejando tras de sí una ristra de números para el recuerdo, después vinieron otros autores como Morrison o Johns,  pero fue sin duda Waid, el que asentó las bases de un nuevo superhéroe, con villanos remozados e historias que cambiarían el status quo de Wally. Una etapa mítica, que trajo muchos nuevos lectores a la colección de Flash.

"El día de Navidad, Wally West recibe una visita inesperada: ¡Barry Allen vuelve de entre los muertos! A partir de entonces, las cosas serán diferentes, y quizá el mundo no baste para contener a dos velocistas escarlatas. Pero si Barry quiere sacar de la carrera a Wally West, tendrá que pasar por encima del cadáver de Jay Garrick. Y el de Max Mercury. Y el de Johnny Quick."

Waid cogió la cabecera del velocista escarlata y consiguió crear algo mítico, una etapa legendaria que colocaría a Wally West en lo más alto de la lista de personajes favoritos de los fans. Un logro dificilmente igualado por nadie, y que hizo de Waid un autor a considerar. Pureba de ello es este volumen, en el que ni corto ni perezoso nos trae de vuelta a Barry Allen, ¿pero será éste, Barry Allen? Impresionante JODER. 

Así que sin más amantes de los cómics, si queréis leer un cómic mítico del jodido Flash, este es vuestro cómic. 

Flash: El Regreso de Barry Allen
Autores: Mark Waid, y Otros...
Editorial: DC/ECC
Cartoné
Páginas: 416
Precio: 36,50 €

Etiquetas: , , , ,

Superman: Con los Pies en la Tierra





Le etapa de Straczynski en Superman destaca por la búsqueda tosca y forzada de humanidad que se desprende en cada una de sus viñetas, lo cual induce al lector a un estado aletargado de glucosa en cantidades contadas en palets industriales. Straczynski quería mostrar a un Superman más humano, si es que se puede, sin embargo, lo que consiguió con ello es convertir al Hombre de Acero en una pantomima del ideal ético y de justicia que impera en las cabezas de los descerebrados habitantes de Idiolandia. Un vulgar enema de humanidad. El perro faldero de los huelebragas de moda, la verdadera plaga del milenio. Algo impropio de un autor del carisma de Straczynski, atrevido y beligerante. Bueno, al menos podemos disfrutar de unas historias los suficientemente entretenidas y fluidas, que nos transportan por sí solas hasta la última página. 

"Cuando una mujer anónima hace ver a Superman que ha descuidado sus obligaciones para con las personas normales, el Último Hijo de Krypton emprende un viaje por Estados Unidos que le lleva a descubrir los problemas que acucian a los ciudadanos de su país adoptivo. Pero mientras visita lugares como Filadelfia o Las Vegas sin levantar los pies del suelo, los problemas empiezan a pisarle los talones."

Superman deambula como un perro sin dueño y apaleado por toda América (del Norte, entiéndase, joder) buscándose en los corazones de los habitantes de la Gran Nación salvadora de la humanidad. Una disputa interna que servirá a Straczynski para mostrarnos los cimientos que conforman la iconografía de Superman, en un ejercicio de patriotismo exacerbado que hace sonrojar a los lectores más críticos. Por seguir creyendo en la verdad, la justicia, y el estilo de vida amaericano. 

Así que sin más amantes de los cómics, si queréis curiosear con Superman en los recobecos del estilo de vida del pastel de manzana, este es vuestro cómic. 

Superman: Con los Pies en la Tierra
Autores: J. Michael Straczynski, Eddy Barrows, y Chris Roberson
Editorial: DC/ECC
Cartoné
Páginas: 328
Precio: 31,50 €

Etiquetas: ,

El Gran Pan ha muerto

 

Siempre me parece que cuando entro en algún sitio soy el más miserable de todos y que me toman por un bufón: haré, pues, el bufón, porque todos vosotros, hasta el último, sois más estúpidos y miserables que yo

Los mediocres urbanitas adictos a las redes sociales y a los selfies celebran con alegría la muerte de Charles Manson, de quien desconocen prácticamente todo excepto la desinformación que los medios de comunicación de masas escupen desde hace 48 años unida en la manipulación a la meca de la corrupción, Hollywood.

Mediocres urbanitas de la talla intelectual de Richard Meltzer, por ejemplo. Sí, el mismo rebelde punk que luego trabajaría como crítico musical en la revista Rolling Stone estuvo internado en Boys Town, el correccional/orfanato famoso por sus casos de abuso de menores. Y asegura que compartió habitación con Charlie.

Veamos el rebuzno que este rebelde publicó bajo el título Charles Manson fue mi compañero de litera:

Es realmente extraño cómo el Señor puede hacerle a uno divagar a través de las páginas de un pasado desgradable hace tiempo ya olvidadas. Justo la semana pasada salió esa canción pop He Ain't Heavy, He's My Brother que fue nuestro eslogan en Boys Town. Y fue la guinda del pastel, a pesar de no ser un pastel que quisiera volver a comerme. ¡Charles Manson fue mi compañero de litera en Boys Town! Incluso aunque no fuese la auténtica, original y genuina Boys Town (y sólo fuese un correccional con el mismo nombre), este Charlie Manson fue el auténtico, demasiado auténtico si me lo permitís.

En fin, nunca pensé en ello durante todos estos años, en si volvería a encontrarme con él fuera, pero ahora que las autoridades lo tienen a buen recaudo, dejadme deciros que estoy –por así decirlo– contento y me tranquiliza no tener que enfrentarme a él nunca más. Ese chico no estaba en sus cabales incluso entonces, era lo que podríamos llamar un excéntrico. Pero nunca vimos el peligro inherente en cada uno de sus pensamientos, por lo menos yo no. Alguien razonable debe haberlo notado, siendo por ello puesto entre rejas durante 22 de sus 35 años. ¡Tan sólo imaginad lo que hubiese pasado si le hubieran permitido vagabundear por las calles todos esos años!

No lo vi entonces pero ahora puedo encajar las piezas. Dicen que es esquizofrénico. Ahora que lo pienso, eso es justo lo que era. Eso significa personalidad dividida, normalmente en dos, pero en su caso ¡el cielo era el límite! Era siempre diferente de un día para otro. Un día podía ser generoso con la caja de golosinas que sus tíos le enviaban, al día siguiente podía robarles golosinas a otros y quizá el día después podría decir ¡que ni siquiera le gustaban las golosinas! A veces era tímido, a veces bastante sociable, otras veces hablador, de vez en cuando permanecía en silencio durante horas, otras no paraba de quejarse. Nada de eso parecía extraño en aquel momento, pero cuando lo pones en contexto resulta que era un zoquete. Incluso tenía delirios –podríamos llegar a llamarlo alucinaciones– de que era inmortal, de que viviría para siempre, creo que los psiquiatras lo llaman megalomanía, y eso lo convierte en un megalómano.

Aún así había momentos en los que temía a la muerte (ahí va la esquizofrenia de nuevo) pero esa no era la única clase de locura que padecía. Una vez se negó a comer durante tres días, desconfiando del nutricionista, porque encontró un trozo de metal en su guisado, lo que le hace ser un paranoico también. Si existen otras formas de locura, un cuidadoso examen médico lo condenará sin duda también por ellas, incluso podrían inventar unas nuevas para él.

Charlie siempre estaba hambriento de poder, anhelaba influenciar a la gente incluso entonces. Una noche me convenció para bajar a hurtadillas con él de madrugada para ver un programa de televisión, The Horn Blows at Midnight, con Jack Benny. Estaba estrictamente prohibido y nos podrían haber castigado severamente de habernos pillado. Admito que disfruté con su visionado pero esos escarceos nocturnos sólo podían perjudicar las horas de sueño y hábitos de estudio que necesitaría posteriormente en mi vida.

Yo quería completar mi educación y finalmente ir a la escuela de Botánica, y disciplina era lo que más necesitaba yo. A pesar de que Charlie rechazaba la disciplina, él precisamente me la imponía a nivel psicológico. Alguna disciplina es legítima, otra no, Charlie nunca lo entendió en absoluto.

¿Sabéis lo que hizo una vez? ¡Condujo un coche por diversión! Ni siquiera tenía carné en esa época, no había conducido un coche en su vida. Podría haber puesto en peligro su propia integridad y la de otros, por no hablar de la propiedad de otra persona que probablemente tan duro le habría costado conseguir trabajando en el reformatorio. Puedo imaginar sin problema todas las payasadas que se han revelado desde entonces, con todos esos coches modificados, autobuses escolares y coches de las dunas, y todos los robos.

Mi único pecado fue ausentarme de las clases. Nunca hubiera actuado de manera que pusiera en peligro la integridad de mi prójimo, ni hubiera deshonrado el derecho sagrado a la propiedad privada. Me pidió que le acompañara en esa escapada particular que sabiamente decliné. Por suerte para él no sufrió ningún accidente. Más suerte aún tuvo cuando lo atraparon y lo recluyeron en soledad como lección. Y funcionó, ya que no volvió a repetirlo en un futuro inmediato pero, visto lo visto, tal vez no fue lección suficiente.

Oigo todas estas conversaciones sobre el LSD, el ácido, la marihuana y las pastillas. Puede que me equivoque pero creo recordar a Charlie haciendo méritos para convertirse en un drogadicto. Experimentaba en numerosas ocasiones con todo lo que cayera en sus manos. Cuando le daba la manía por la cocacola y las aspirinas, podías encontrar a Charlie en la máquina expendedora de refrescos quejándose al médico de que le dolía la cabeza. Decía que no le hacían efecto pero las tomaba una y otra vez, y ¿por qué tomar algo a menos que te haga efecto?

Y realmente sí que le hacía. Sus ojos tenían esa apertura típica de la mirada de loco que se ha convertido ahora en su marca y lo dejaba algo más que mareado. Tal vez eso no fuese suficiente para él, pero así empezó, supongo. Incluso hablaba con muchos de los adictos internados que se estaban rehabilitando que podrían haberle metido ideas raras en la cabeza. No entiendo cómo esos estaban allí. Tal vez una cuidadosa separación de los drogatas del resto podría prevenir calamidades potenciales, sugerencia que las autoridades deberían investigar antes de que sea demasiado tarde. ¿Pero quién se paraba a pensar en esas cosas en aquella época?

En aquella época él tenía una descabellada imaginación sobre de dónde venían los niños, ¡realmente descabellada! Pensaba en ello más que yo, incluso a pesar de que él era virgen y yo no. Sí, yo ya había echado algún polvo –después de todo yo había echado unas canas al aire antes de sentar cabeza. Charlie decía que él no quería sentar la cabeza y no entendía por qué la gente se casaba. Nunca había visto un profiláctico y aún así insistía en que nunca usaría uno, pensaba que era irreal, eso decía.

Cuando le pregunté qué pasaría si su novia se quedara embarazada, simplemente contestó ¡que tendría un bebé después de nueve meses! Si él amaba a la chica criarían juntos al niño, y si no, ¡lo criaría él mismo! ¡No quería que nadie se hiciera cargo del producto de su semilla! Incluso aseguraba, aunque es difícil de creer, ¡que no tendría objeciones en criar al hijo que su chica hubiera tenido con otro hombre!

Incluso no veía nada malo en el adulterio y la bigamia, incluso podría haber pensado que los Mormones tenían razón de haber estudiado religión comparada en un instituo de enseñanza superior como hice yo. Ahora que vivimos en un mundo poco reticente con estos temas, a saber cuántos bastardos habrá dejado por el camino –los informes indican que muchos.

Si hubiesen impartido educación sexual en Boys Town podría haber superado su terror a las gomas. De esa forma, mientras sus actividades moralmente reprobables hubiesen tenido lugar, unos cuantos vientres podrían haber evitado ser infectados con su veneno. Y ahora que lo pienso, su antinatural preocupación por mis partes íntimas podría indicar indicios de homosexualidad.

En lo que respecta al asunto del pelo, al igual que nosotros se afeitaba cada poco y el corte de pelo estaba estandarizado por el barbero del internado, por tanto nada indicaba lo que ocurriría después. En cuanto a la vestimenta, Charlie frecuentemente se quitaba la camisa a pesar de estar prohibido mientras hacíamos tareas en el exterior.

Una vez o dos incluso se bajó los pantalones cuando el supervisor miraba para otro lado –hacía mucho calor y el sol brillaba y nuestros uniformes eran recios y oscuros, esa es la explicación parcial. Hacer calvos se llevaba mucho entonces pero eso no tuvo nada que ver, y la desnudez no era una novedad en absoluto. Se quedaba ensimismado con el globo dorado del cielo, supongo que como algunos perros y violadores que se vuelven locos con la luna llena.

Sé muy poco sobre su infancia previa a tomar el mal camino. Recuerdo, sin embargo, que él tenía sólo una mascota cuando era niño, un gato negro llamado Gumbo. Ese nombre venía de su amor por la sopa de pollo gumbo. El hecho de que fuera un gato negro es ahora simbólico y apropiado (al fin y al cabo fue su única mascota) aunque, ¿quién podría haberlo pensado en aquel momento? Todo el mundo tiene un gato negro antes o después. Pero poca gente trataría a su animal como él lo hacía. ¡Le daba caracoles y gusanos! ¿Es esa la forma de tratar a un animal estúpido?

Se podrían sacar de ello algunas conclusiones sobre su comportamiento poco convencional pero eso lo dejo para personas más competentes que yo.

En cuanto a la educación, su asignatura favorita eran las matemáticas, no porque fuese bueno con los números (su nivel apenas le daba para la aritmética) sino porque había que leer menos. ¡Cómo odiaba Charlie los libros! Una vez se escondió una copia de Tom Sawyer en la camisa y se lo trajo a la habitación. Con algunas cerillas que venían con la cajetilla de tabaco que había comprado ilegalmente en el dispensario (con una autorización paterna falsificada) le prendió fuego página a página dispersando el humo cuidadosamente por un respiradero para evitar que lo detectaran.

En otra ocasión no tuvo tanta suerte, olvidando que sus huellas estaban fichadas, al tirar a la papelera de los servicios de la biblioteca una copia de Robinson Crusoe en encuadernación cara. Por suerte para él no pudieron endilgárselo puesto que miles de manos habían dejado anteriormente sus huellas en aquel libro. Probablemente ni le importó que pudieran pillarlo. Sea lo que fuera que pensara, sus derechos de la biblioteca le fueron revocados bajo sospecha de mal comportamiento, ¡una decisión de la que ciertamente no se quejó!

El rasgo anti-libros de Charlie puede haber sido extremo y violento pero la locura y la inteligencia no se excluyen mutuamente (ni en aquel entonces tampoco). Son diferentes facultades mentales que se complementan. Él no era estúpido y al menos uno de nuestros maestros, Mr. Podack para ser exactos, consideró al chico incisivo como un latigazo. Numerosos expertos han afirmado que muchas veces no estar en tus cabales puede tener correlación con misteriosos poderes mentales.

Y no digo que este no fuera el caso del joven Manson –yo sería el primero en afirmar que tenía la cabeza sobre los hombros. Pero pensar demasiado puede ser perjudicial, especialmente cuando tiende a ser poco ortodoxo e irracional. Te hace melancólico y taciturno, y eso nunca le hizo bien a nadie. Charlie es un buen ejemplo de ello.

En cuanto al crimen atroz y horrible en sí, los múltiples asesinatos y la herida mortal de esa bella y exuberante señora, es la parte del puzzle más difícil de componer pero no tanto cuando te sumerjes en el tema.

Maniático y desesperantemente inmaduro cuando tenía que hacer frente a un problema, era extremadamente vulnerable. Se metió en varias peleas a puñetazos precisamente porque no era un buscapeleas, al contrario de aquellos que querían partirle la boca por su actitud antisocial.

En su primera y última pelea con Jay Lee no era rival siquiera para un chaval menor y esmirriado. Por tanto, no es sorprendente que cogiera un arma traicionera como es un cuchillo. Y suele pasar que el que coge un cuchillo se convierte en alguien que empuña un cuchillo. Y cuando le añades una personalidad inestable, bueno...

Algunos claman que él no lo hizo personalemente sino que sólo instigó a un grupo de putas de su pandilla para realizar su voluntad. Otros creen que fue sólo cosa de ellas y que él estaba en algún otro sitio. Pero todo aquel que conoce a gente –si es que se les puede llamar así– que comete tales atrocidades es en sí mismo sospechoso, por eso yo sólo digo que conozco a Charles Manson en un sentido cualificado.

Pero en cuanto a la posibilidad de haberlo hecho él por sí mismo, yo estaría dispuesto a testificar que en días pasados él era perfectamente capaz de actuar, decidir y dar órdenes. Lo que podría significar que, técnicamente hablando, no puede ser considerado loco legalmente, incluso cuando la locura psicológica está clara y es irrefutable en este caso. Serán los jueces y el jurado quienes decidan.

Tendrá su oportunidad durante el juicio, al fin y al cabo es un derecho inalienable como los tuyos y los míos. Ha desafiado brutal y perversamente a la sociedad, y aún así esta misma sociedad no lo ha linchado sino que más bien ha extendido la mano de la justicia permitiéndole incluso defenderse a sí mismo. Quede dicho para la posteridad que espero que sobre él recaiga todo el peso de la ley. Lo que en su caso será más bien cadena perpetua en una institución de máxima seguridad para criminales dementes.

Sería probable incluso la pena capital, y sería pedante a la par que apropiado el comentario de quien a hierro mata a hierro muere, pero cualquier ex-convicto (rehabilitado o no) sabe lo que es pagarla. Y Charles lo sabe, sin duda. Más de una vez bramó su entonces imaginario deseo de matar a este y al otro, y estoy seguro de que hay unos cuantos antiguos internos que recuerdan el resquemor de sus palabras y que ahora le desean lo peor como él se lo deseó a ellos en su momento. ¡Sus deseos serán cumplidos! Es más que probable, es decir, aunque aún es pronto y tal vez de mal gusto enterrar a los vivos.

La prensa ha revelado que miembros de la secta de Manson llamaban a su líder con nombres tales como "Jesucristo", "Satán", y "Dios". Dejadme a mí revelar algo que ellos nunca se molestaron en investigar. ¡En Boys Town, a pesar del estricto código de honor, llamaban a Charlie cosas no muy bonitas!

Todo encaja, pero hay algo que falta: el gran porqué. ¿Por qué lo hizo? Si es que realmente lo hizo. Pero las pruebas están abrumadoramente a favor de esta conclusión, lo leí en Life Magazine. Soy maestro de ciencias y me rijo por las pruebas, y las pruebas del pasado y del presente dicen una cosa y sólo una. Pero soy un hombre de carne y hueso también y os diré algo:

¡Charles Manson no es mi hermano!

Esta gilipollez de artículo patéticamente redactado por un crítico musical que también escribió las letras de Blue Oyster Cult, nos da una idea precisa del mezquino hombre-masa de nuestro tiempo.

Publicado en la revista underground The Realist en 1970, este individuo con afán de protagonismo pontifica desde un púlpito putrefacto de hipocresía y, más actual que nunca, moral de esclavo, exactamente lo mismo que los medios de comunicación pregonaban ('lo leí en Life Magazine').

Plagado de falacias de autoridad, el tal Meltzer cae en continuas contradicciones. Según él, Manson era un zoquete pero muy listo pero muy estúpido pero muy inteligente; además de estar loco pero saber lo que hacía pero ser esquizofrénico pero tener la cabeza sobre los hombros.

Disciplina decía necesitar este tipejo repelente que afirma sin cortarse un pelo que si conoces a alguien que ha cometido un delito, tú mismo pasas a ser sospechoso, excepto en el caso del propio Meltzer que, como hombre de ciencia, cuenta con una supuesta autoridad que le hace estar fuera de toda sospecha.

Este lamerretretes defensor de la agresión contra el diferente, apela a una supuesta disciplina y autoridad en 1970 para formar un grupo punk en 1976. Persona respetable de día, rebelde de noche.

Otro personaje respetable que encontramos en este caso es Stephen Kay, ayudante del fiscal, quien sin ninguna vergüenza dijo en una vista oral para la condicional, en referencia a los escorpiones de los que siempre hablaba Charlie:

…los escorpiones, que como todos sabemos simbolizan la muerte y el señor Manson dijo ser un representante de los poderes de las Tinieblas. Y no hay nada que represente mejor en Estados Unidos a los poderes de las Tinieblas que Charles Manson. No podemos dejar, nunca, que un hombre como Charles Manson salga en libertad porque intenta, con mucho esfuerzo, destruir nuestra sociedad.

Este es el nivel de la Fiscalía en el país de la libertad.

Cómo se explica que un ex presidiario salga de la cárcel y se encuentre al hijo de un científico aeronáutico rebuscando en el cubo de la basura. "Vete a casa". "No puedo, mis padres no me dejan. Me odian". ¿Soy yo responsable de vuestros hijos? De los que vosotros no sois responsables… ¿Cómo se explican esos asesinatos? ¿Cómo se explica? Eso es lo que importa. Eso pasó en vuestro mundo, no en el mío. No en mi círculo, porque no lo permitiría.

Manson intentó usar su derecho constitucional para defenderse a sí mismo durante el juicio y le fue denegado, por primera vez en la historia norteamericana. ¿Por qué? Porque hubiese supuesto llamar como testigos a toda la gente guapa de Hollywood que conoció y con los que tenía negocios, comprometiendo así la reputación de lo que se nos anima a ver como ejemplos a seguir, como estrellas que deben guiar nuestras vidas en el barco de los locos que se dirige directo hacia el iceberg.

Hubiesen quedado al descubierto prácticas que hoy consideramos algo habitual y normal, como el sexo por placer y el consumo desorbitado de droga, pero que en la época seguían siendo tabú. Además de otras cosas no tan normales como el rodaje de porno zoofílico y el abuso de menores. Hollywood y la mafia que siempre lo ha sustentado no podía permitir que en un caso mediático como este alguien comenzara a cantar, a pesar de que el LAPD investigó la ruta de la droga que apuntaba directamente hacia la Paramount.

Manson, el Hombre Elefante de los 60, encerrado en una celda desde los nueve años y tratado como un animal de circo por los medios de comunicación, despierta el terror más primario, pánico, del rebaño que se masturba regodeándose en una supuesta empatía. ¿Entonces Charles Manson era un santo, no?, se pregunta el mamarracho medio. En ningún momento se afirma tal cosa. Era un amigo de lo ajeno, un camello de poca monta y un proxeneta, admitido por él mismo. Pero no un asesino. Y menos en serie. Y menos de masas.

Las noticias os dan un 5% de lo que ocurre y aún así está distorsionado.

Si a todos esos lamentables homúnculos que viven como abducidos sin cuestionarse el mundo que les rodea pero sentando cátedra al repetir la propaganda de los medios les preguntamos si alguno sabría decir, sin buscar en Internet, quiénes fueron los asesinos y quiénes, aparte de Sharon Tate, las víctimas, la respuesta ya la sabríamos de antemano: un rotundo NO.

El mundo sólo tiene un karma –VOLUNTAD–, la lluvia tiene gotas pero es el MISMO agua

Los imbéciles de las redes sociales, que son mayoría, usan la palabra karma con la muerte de Manson. A pesar de que sobrevivió al corredor de la muerte, a los numerosos intentos de asesinato en la cárcel (quemado, envenenado y apaleado); a pesar de haber pasado casi medio siglo entre rejas (la mayor parte del tiempo en confinamiento solitario) aguantando estoicamente, sobreviviendo a todos los que le procesaron directa o indirectamente (Richard Nixon, Charles Older, Vincent Bugliosi, Terry Melcher, Susan Atkins, Danny DeCarlo, Paul Watkins, Bernard Crowe, etc.).

Manson, simplemente, ha ganado. Y esto es algo que los intelectuales idiotas de las redes sociales, conocidos en EE.UU. como IYIs pero también aplicable a nuestro país, no consiguen entender. No les importa la Verdad, sólo les importa estar en la parte de los buenos/justos/solidarios, ser tendencia, aparentar inteligencia y sentirse parte de La Manada (inteligencia y gregarismo son conceptos excluyentes); en definitiva, encajar en el Sistema.

Haced caso al rebelde chupapollas tragalefas de Meltzer y no penséis, que no es bueno. El Sistema os lo agradecerá.

Como americanos nos enseñaron a creer en la Vida, la Libertad y en Buscar la Felicidad. ¡Mientras yo era libre y estaba Buscando la Felicidad me quitaron mi Libertad y me sentenciaron de por Vida! Me condenaron por brujería en el Siglo Veintiuno… y mi caso hizo al fiscal, Vincent Bugliosi, asquerosamente rico a través del libro y la película que escribió. Poco más que añadir.


Estos intelectuales idiotas y autocomplacientes que nos rodean se quejan al mismo tiempo de la importancia que los medios dan a un "asesino" sin darse cuenta de que son ellos mismos hablando y haciendo sus pretendidamente graciosos chistes sobre Manson quienes lo elevan a la categoría de icono popular, de ídolo. Es por eso que ellos mismos han hecho a Manson inmortal.

¿Qué vais a hacer con la bestia que ya hemos creado? Todo está en el pensamiento pero la gente como tú no está en él porque no tenéis pensamiento propio, vuestras cabezas están llenas de libros, escuelas, TV, radio y programadas con y por un millón de quizás

Los pocos capaces de juntar más de dos neuronas lo dejamos aquí.

Los hijos de Sem han vencido para siempre a los hombres de las demás razas; el desierto, a la selva y al bosque; el arenal, a la fuente pura; el practicismo estrecho, al fervor ideal; la unidad, a la variedad; la esclavitud, a la libertad; el rencor, al ánimo sereno y monoecuánime; el monoteísmo áspero y universalista, a los cultos sonrientes y locales. ¡El Gran Pan ha muerto!

Soy el hombre del espejo, lo que ves en mí eres tú