Revista Rage

Rage es una revista de cómic para adultos que abarca géneros tan variados como el terror o la fantasía, pasando por la ciencia ficción o el gore. Rage es fantasía, sueños, emociones y respuestas que encajan en nuestra pequeña y desgarrada burbuja. Un aliento, un respiro, es el entretenimiento que nos lleva a la sobrevalorada luz. Un feroz festín de hemoglobina y sexo.
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Flash de Mark Waid

Tras la muerte de Barry Allen en aquella página épica de Crisis en Tierras Infinitas, en donde el bueno de Barry corría hasta la muerte para salvar el multiverso, convirtiéndolo en leyenda, y desde ese momento en uno de los más recordados de la historia del cómic, el manto de Flash pasó al pupilo de Barry, Wally West, que sin duda supo portarlo haciendo honor a su tío, y convirtiéndose para muchos en el mejor Flash de la historia. Primero fue Waid, el soporífero Waid, el encargado de ensamblar y cimentar la carrera de Wally West como el nuevo Flash, consiguiendo un éxito rotundo, y dejando tras de sí una ristra de números para el recuerdo, después vinieron otros autores como Morrison o Johns,  pero fue sin duda Waid, el que asentó las bases de un nuevo superhéroe, con villanos remozados e historias que cambiarían el status quo de Wally. Una etapa mítica, que trajo muchos nuevos lectores a la colección de Flash.

"El día de Navidad, Wally West recibe una visita inesperada: ¡Barry Allen vuelve de entre los muertos! A partir de entonces, las cosas serán diferentes, y quizá el mundo no baste para contener a dos velocistas escarlatas. Pero si Barry quiere sacar de la carrera a Wally West, tendrá que pasar por encima del cadáver de Jay Garrick. Y el de Max Mercury. Y el de Johnny Quick."

Waid cogió la cabecera del velocista escarlata y consiguió crear algo mítico, una etapa legendaria que colocaría a Wally West en lo más alto de la lista de personajes favoritos de los fans. Un logro dificilmente igualado por nadie, y que hizo de Waid un autor a considerar. Pureba de ello es este volumen, en el que ni corto ni perezoso nos trae de vuelta a Barry Allen, ¿pero será éste, Barry Allen? Impresionante JODER. 

Así que sin más amantes de los cómics, si queréis leer un cómic mítico del jodido Flash, este es vuestro cómic. 

Flash: El Regreso de Barry Allen
Autores: Mark Waid, y Otros...
Editorial: DC/ECC
Cartoné
Páginas: 416
Precio: 36,50 €

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Superman: Con los Pies en la Tierra





Le etapa de Straczynski en Superman destaca por la búsqueda tosca y forzada de humanidad que se desprende en cada una de sus viñetas, lo cual induce al lector a un estado aletargado de glucosa en cantidades contadas en palets industriales. Straczynski quería mostrar a un Superman más humano, si es que se puede, sin embargo, lo que consiguió con ello es convertir al Hombre de Acero en una pantomima del ideal ético y de justicia que impera en las cabezas de los descerebrados habitantes de Idiolandia. Un vulgar enema de humanidad. El perro faldero de los huelebragas de moda, la verdadera plaga del milenio. Algo impropio de un autor del carisma de Straczynski, atrevido y beligerante. Bueno, al menos podemos disfrutar de unas historias los suficientemente entretenidas y fluidas, que nos transportan por sí solas hasta la última página. 

"Cuando una mujer anónima hace ver a Superman que ha descuidado sus obligaciones para con las personas normales, el Último Hijo de Krypton emprende un viaje por Estados Unidos que le lleva a descubrir los problemas que acucian a los ciudadanos de su país adoptivo. Pero mientras visita lugares como Filadelfia o Las Vegas sin levantar los pies del suelo, los problemas empiezan a pisarle los talones."

Superman deambula como un perro sin dueño y apaleado por toda América (del Norte, entiéndase, joder) buscándose en los corazones de los habitantes de la Gran Nación salvadora de la humanidad. Una disputa interna que servirá a Straczynski para mostrarnos los cimientos que conforman la iconografía de Superman, en un ejercicio de patriotismo exacerbado que hace sonrojar a los lectores más críticos. Por seguir creyendo en la verdad, la justicia, y el estilo de vida amaericano. 

Así que sin más amantes de los cómics, si queréis curiosear con Superman en los recobecos del estilo de vida del pastel de manzana, este es vuestro cómic. 

Superman: Con los Pies en la Tierra
Autores: J. Michael Straczynski, Eddy Barrows, y Chris Roberson
Editorial: DC/ECC
Cartoné
Páginas: 328
Precio: 31,50 €

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El Gran Pan ha muerto

 

Siempre me parece que cuando entro en algún sitio soy el más miserable de todos y que me toman por un bufón: haré, pues, el bufón, porque todos vosotros, hasta el último, sois más estúpidos y miserables que yo

Los mediocres urbanitas adictos a las redes sociales y a los selfies celebran con alegría la muerte de Charles Manson, de quien desconocen prácticamente todo excepto la desinformación que los medios de comunicación de masas escupen desde hace 48 años unida en la manipulación a la meca de la corrupción, Hollywood.

Mediocres urbanitas de la talla intelectual de Richard Meltzer, por ejemplo. Sí, el mismo rebelde punk que luego trabajaría como crítico musical en la revista Rolling Stone estuvo internado en Boys Town, el correccional/orfanato famoso por sus casos de abuso de menores. Y asegura que compartió habitación con Charlie.

Veamos el rebuzno que este rebelde publicó bajo el título Charles Manson fue mi compañero de litera:

Es realmente extraño cómo el Señor puede hacerle a uno divagar a través de las páginas de un pasado desgradable hace tiempo ya olvidadas. Justo la semana pasada salió esa canción pop He Ain't Heavy, He's My Brother que fue nuestro eslogan en Boys Town. Y fue la guinda del pastel, a pesar de no ser un pastel que quisiera volver a comerme. ¡Charles Manson fue mi compañero de litera en Boys Town! Incluso aunque no fuese la auténtica, original y genuina Boys Town (y sólo fuese un correccional con el mismo nombre), este Charlie Manson fue el auténtico, demasiado auténtico si me lo permitís.

En fin, nunca pensé en ello durante todos estos años, en si volvería a encontrarme con él fuera, pero ahora que las autoridades lo tienen a buen recaudo, dejadme deciros que estoy –por así decirlo– contento y me tranquiliza no tener que enfrentarme a él nunca más. Ese chico no estaba en sus cabales incluso entonces, era lo que podríamos llamar un excéntrico. Pero nunca vimos el peligro inherente en cada uno de sus pensamientos, por lo menos yo no. Alguien razonable debe haberlo notado, siendo por ello puesto entre rejas durante 22 de sus 35 años. ¡Tan sólo imaginad lo que hubiese pasado si le hubieran permitido vagabundear por las calles todos esos años!

No lo vi entonces pero ahora puedo encajar las piezas. Dicen que es esquizofrénico. Ahora que lo pienso, eso es justo lo que era. Eso significa personalidad dividida, normalmente en dos, pero en su caso ¡el cielo era el límite! Era siempre diferente de un día para otro. Un día podía ser generoso con la caja de golosinas que sus tíos le enviaban, al día siguiente podía robarles golosinas a otros y quizá el día después podría decir ¡que ni siquiera le gustaban las golosinas! A veces era tímido, a veces bastante sociable, otras veces hablador, de vez en cuando permanecía en silencio durante horas, otras no paraba de quejarse. Nada de eso parecía extraño en aquel momento, pero cuando lo pones en contexto resulta que era un zoquete. Incluso tenía delirios –podríamos llegar a llamarlo alucinaciones– de que era inmortal, de que viviría para siempre, creo que los psiquiatras lo llaman megalomanía, y eso lo convierte en un megalómano.

Aún así había momentos en los que temía a la muerte (ahí va la esquizofrenia de nuevo) pero esa no era la única clase de locura que padecía. Una vez se negó a comer durante tres días, desconfiando del nutricionista, porque encontró un trozo de metal en su guisado, lo que le hace ser un paranoico también. Si existen otras formas de locura, un cuidadoso examen médico lo condenará sin duda también por ellas, incluso podrían inventar unas nuevas para él.

Charlie siempre estaba hambriento de poder, anhelaba influenciar a la gente incluso entonces. Una noche me convenció para bajar a hurtadillas con él de madrugada para ver un programa de televisión, The Horn Blows at Midnight, con Jack Benny. Estaba estrictamente prohibido y nos podrían haber castigado severamente de habernos pillado. Admito que disfruté con su visionado pero esos escarceos nocturnos sólo podían perjudicar las horas de sueño y hábitos de estudio que necesitaría posteriormente en mi vida.

Yo quería completar mi educación y finalmente ir a la escuela de Botánica, y disciplina era lo que más necesitaba yo. A pesar de que Charlie rechazaba la disciplina, él precisamente me la imponía a nivel psicológico. Alguna disciplina es legítima, otra no, Charlie nunca lo entendió en absoluto.

¿Sabéis lo que hizo una vez? ¡Condujo un coche por diversión! Ni siquiera tenía carné en esa época, no había conducido un coche en su vida. Podría haber puesto en peligro su propia integridad y la de otros, por no hablar de la propiedad de otra persona que probablemente tan duro le habría costado conseguir trabajando en el reformatorio. Puedo imaginar sin problema todas las payasadas que se han revelado desde entonces, con todos esos coches modificados, autobuses escolares y coches de las dunas, y todos los robos.

Mi único pecado fue ausentarme de las clases. Nunca hubiera actuado de manera que pusiera en peligro la integridad de mi prójimo, ni hubiera deshonrado el derecho sagrado a la propiedad privada. Me pidió que le acompañara en esa escapada particular que sabiamente decliné. Por suerte para él no sufrió ningún accidente. Más suerte aún tuvo cuando lo atraparon y lo recluyeron en soledad como lección. Y funcionó, ya que no volvió a repetirlo en un futuro inmediato pero, visto lo visto, tal vez no fue lección suficiente.

Oigo todas estas conversaciones sobre el LSD, el ácido, la marihuana y las pastillas. Puede que me equivoque pero creo recordar a Charlie haciendo méritos para convertirse en un drogadicto. Experimentaba en numerosas ocasiones con todo lo que cayera en sus manos. Cuando le daba la manía por la cocacola y las aspirinas, podías encontrar a Charlie en la máquina expendedora de refrescos quejándose al médico de que le dolía la cabeza. Decía que no le hacían efecto pero las tomaba una y otra vez, y ¿por qué tomar algo a menos que te haga efecto?

Y realmente sí que le hacía. Sus ojos tenían esa apertura típica de la mirada de loco que se ha convertido ahora en su marca y lo dejaba algo más que mareado. Tal vez eso no fuese suficiente para él, pero así empezó, supongo. Incluso hablaba con muchos de los adictos internados que se estaban rehabilitando que podrían haberle metido ideas raras en la cabeza. No entiendo cómo esos estaban allí. Tal vez una cuidadosa separación de los drogatas del resto podría prevenir calamidades potenciales, sugerencia que las autoridades deberían investigar antes de que sea demasiado tarde. ¿Pero quién se paraba a pensar en esas cosas en aquella época?

En aquella época él tenía una descabellada imaginación sobre de dónde venían los niños, ¡realmente descabellada! Pensaba en ello más que yo, incluso a pesar de que él era virgen y yo no. Sí, yo ya había echado algún polvo –después de todo yo había echado unas canas al aire antes de sentar cabeza. Charlie decía que él no quería sentar la cabeza y no entendía por qué la gente se casaba. Nunca había visto un profiláctico y aún así insistía en que nunca usaría uno, pensaba que era irreal, eso decía.

Cuando le pregunté qué pasaría si su novia se quedara embarazada, simplemente contestó ¡que tendría un bebé después de nueve meses! Si él amaba a la chica criarían juntos al niño, y si no, ¡lo criaría él mismo! ¡No quería que nadie se hiciera cargo del producto de su semilla! Incluso aseguraba, aunque es difícil de creer, ¡que no tendría objeciones en criar al hijo que su chica hubiera tenido con otro hombre!

Incluso no veía nada malo en el adulterio y la bigamia, incluso podría haber pensado que los Mormones tenían razón de haber estudiado religión comparada en un instituo de enseñanza superior como hice yo. Ahora que vivimos en un mundo poco reticente con estos temas, a saber cuántos bastardos habrá dejado por el camino –los informes indican que muchos.

Si hubiesen impartido educación sexual en Boys Town podría haber superado su terror a las gomas. De esa forma, mientras sus actividades moralmente reprobables hubiesen tenido lugar, unos cuantos vientres podrían haber evitado ser infectados con su veneno. Y ahora que lo pienso, su antinatural preocupación por mis partes íntimas podría indicar indicios de homosexualidad.

En lo que respecta al asunto del pelo, al igual que nosotros se afeitaba cada poco y el corte de pelo estaba estandarizado por el barbero del internado, por tanto nada indicaba lo que ocurriría después. En cuanto a la vestimenta, Charlie frecuentemente se quitaba la camisa a pesar de estar prohibido mientras hacíamos tareas en el exterior.

Una vez o dos incluso se bajó los pantalones cuando el supervisor miraba para otro lado –hacía mucho calor y el sol brillaba y nuestros uniformes eran recios y oscuros, esa es la explicación parcial. Hacer calvos se llevaba mucho entonces pero eso no tuvo nada que ver, y la desnudez no era una novedad en absoluto. Se quedaba ensimismado con el globo dorado del cielo, supongo que como algunos perros y violadores que se vuelven locos con la luna llena.

Sé muy poco sobre su infancia previa a tomar el mal camino. Recuerdo, sin embargo, que él tenía sólo una mascota cuando era niño, un gato negro llamado Gumbo. Ese nombre venía de su amor por la sopa de pollo gumbo. El hecho de que fuera un gato negro es ahora simbólico y apropiado (al fin y al cabo fue su única mascota) aunque, ¿quién podría haberlo pensado en aquel momento? Todo el mundo tiene un gato negro antes o después. Pero poca gente trataría a su animal como él lo hacía. ¡Le daba caracoles y gusanos! ¿Es esa la forma de tratar a un animal estúpido?

Se podrían sacar de ello algunas conclusiones sobre su comportamiento poco convencional pero eso lo dejo para personas más competentes que yo.

En cuanto a la educación, su asignatura favorita eran las matemáticas, no porque fuese bueno con los números (su nivel apenas le daba para la aritmética) sino porque había que leer menos. ¡Cómo odiaba Charlie los libros! Una vez se escondió una copia de Tom Sawyer en la camisa y se lo trajo a la habitación. Con algunas cerillas que venían con la cajetilla de tabaco que había comprado ilegalmente en el dispensario (con una autorización paterna falsificada) le prendió fuego página a página dispersando el humo cuidadosamente por un respiradero para evitar que lo detectaran.

En otra ocasión no tuvo tanta suerte, olvidando que sus huellas estaban fichadas, al tirar a la papelera de los servicios de la biblioteca una copia de Robinson Crusoe en encuadernación cara. Por suerte para él no pudieron endilgárselo puesto que miles de manos habían dejado anteriormente sus huellas en aquel libro. Probablemente ni le importó que pudieran pillarlo. Sea lo que fuera que pensara, sus derechos de la biblioteca le fueron revocados bajo sospecha de mal comportamiento, ¡una decisión de la que ciertamente no se quejó!

El rasgo anti-libros de Charlie puede haber sido extremo y violento pero la locura y la inteligencia no se excluyen mutuamente (ni en aquel entonces tampoco). Son diferentes facultades mentales que se complementan. Él no era estúpido y al menos uno de nuestros maestros, Mr. Podack para ser exactos, consideró al chico incisivo como un latigazo. Numerosos expertos han afirmado que muchas veces no estar en tus cabales puede tener correlación con misteriosos poderes mentales.

Y no digo que este no fuera el caso del joven Manson –yo sería el primero en afirmar que tenía la cabeza sobre los hombros. Pero pensar demasiado puede ser perjudicial, especialmente cuando tiende a ser poco ortodoxo e irracional. Te hace melancólico y taciturno, y eso nunca le hizo bien a nadie. Charlie es un buen ejemplo de ello.

En cuanto al crimen atroz y horrible en sí, los múltiples asesinatos y la herida mortal de esa bella y exuberante señora, es la parte del puzzle más difícil de componer pero no tanto cuando te sumerjes en el tema.

Maniático y desesperantemente inmaduro cuando tenía que hacer frente a un problema, era extremadamente vulnerable. Se metió en varias peleas a puñetazos precisamente porque no era un buscapeleas, al contrario de aquellos que querían partirle la boca por su actitud antisocial.

En su primera y última pelea con Jay Lee no era rival siquiera para un chaval menor y esmirriado. Por tanto, no es sorprendente que cogiera un arma traicionera como es un cuchillo. Y suele pasar que el que coge un cuchillo se convierte en alguien que empuña un cuchillo. Y cuando le añades una personalidad inestable, bueno...

Algunos claman que él no lo hizo personalemente sino que sólo instigó a un grupo de putas de su pandilla para realizar su voluntad. Otros creen que fue sólo cosa de ellas y que él estaba en algún otro sitio. Pero todo aquel que conoce a gente –si es que se les puede llamar así– que comete tales atrocidades es en sí mismo sospechoso, por eso yo sólo digo que conozco a Charles Manson en un sentido cualificado.

Pero en cuanto a la posibilidad de haberlo hecho él por sí mismo, yo estaría dispuesto a testificar que en días pasados él era perfectamente capaz de actuar, decidir y dar órdenes. Lo que podría significar que, técnicamente hablando, no puede ser considerado loco legalmente, incluso cuando la locura psicológica está clara y es irrefutable en este caso. Serán los jueces y el jurado quienes decidan.

Tendrá su oportunidad durante el juicio, al fin y al cabo es un derecho inalienable como los tuyos y los míos. Ha desafiado brutal y perversamente a la sociedad, y aún así esta misma sociedad no lo ha linchado sino que más bien ha extendido la mano de la justicia permitiéndole incluso defenderse a sí mismo. Quede dicho para la posteridad que espero que sobre él recaiga todo el peso de la ley. Lo que en su caso será más bien cadena perpetua en una institución de máxima seguridad para criminales dementes.

Sería probable incluso la pena capital, y sería pedante a la par que apropiado el comentario de quien a hierro mata a hierro muere, pero cualquier ex-convicto (rehabilitado o no) sabe lo que es pagarla. Y Charles lo sabe, sin duda. Más de una vez bramó su entonces imaginario deseo de matar a este y al otro, y estoy seguro de que hay unos cuantos antiguos internos que recuerdan el resquemor de sus palabras y que ahora le desean lo peor como él se lo deseó a ellos en su momento. ¡Sus deseos serán cumplidos! Es más que probable, es decir, aunque aún es pronto y tal vez de mal gusto enterrar a los vivos.

La prensa ha revelado que miembros de la secta de Manson llamaban a su líder con nombres tales como "Jesucristo", "Satán", y "Dios". Dejadme a mí revelar algo que ellos nunca se molestaron en investigar. ¡En Boys Town, a pesar del estricto código de honor, llamaban a Charlie cosas no muy bonitas!

Todo encaja, pero hay algo que falta: el gran porqué. ¿Por qué lo hizo? Si es que realmente lo hizo. Pero las pruebas están abrumadoramente a favor de esta conclusión, lo leí en Life Magazine. Soy maestro de ciencias y me rijo por las pruebas, y las pruebas del pasado y del presente dicen una cosa y sólo una. Pero soy un hombre de carne y hueso también y os diré algo:

¡Charles Manson no es mi hermano!

Esta gilipollez de artículo patéticamente redactado por un crítico musical que también escribió las letras de Blue Oyster Cult, nos da una idea precisa del mezquino hombre-masa de nuestro tiempo.

Publicado en la revista underground The Realist en 1970, este individuo con afán de protagonismo pontifica desde un púlpito putrefacto de hipocresía y, más actual que nunca, moral de esclavo, exactamente lo mismo que los medios de comunicación pregonaban ('lo leí en Life Magazine').

Plagado de falacias de autoridad, el tal Meltzer cae en continuas contradicciones. Según él, Manson era un zoquete pero muy listo pero muy estúpido pero muy inteligente; además de estar loco pero saber lo que hacía pero ser esquizofrénico pero tener la cabeza sobre los hombros.

Disciplina decía necesitar este tipejo repelente que afirma sin cortarse un pelo que si conoces a alguien que ha cometido un delito, tú mismo pasas a ser sospechoso, excepto en el caso del propio Meltzer que, como hombre de ciencia, cuenta con una supuesta autoridad que le hace estar fuera de toda sospecha.

Este lamerretretes defensor de la agresión contra el diferente, apela a una supuesta disciplina y autoridad en 1970 para formar un grupo punk en 1976. Persona respetable de día, rebelde de noche.

Otro personaje respetable que encontramos en este caso es Stephen Kay, ayudante del fiscal, quien sin ninguna vergüenza dijo en una vista oral para la condicional, en referencia a los escorpiones de los que siempre hablaba Charlie:

…los escorpiones, que como todos sabemos simbolizan la muerte y el señor Manson dijo ser un representante de los poderes de las Tinieblas. Y no hay nada que represente mejor en Estados Unidos a los poderes de las Tinieblas que Charles Manson. No podemos dejar, nunca, que un hombre como Charles Manson salga en libertad porque intenta, con mucho esfuerzo, destruir nuestra sociedad.

Este es el nivel de la Fiscalía en el país de la libertad.

Cómo se explica que un ex presidiario salga de la cárcel y se encuentre al hijo de un científico aeronáutico rebuscando en el cubo de la basura. "Vete a casa". "No puedo, mis padres no me dejan. Me odian". ¿Soy yo responsable de vuestros hijos? De los que vosotros no sois responsables… ¿Cómo se explican esos asesinatos? ¿Cómo se explica? Eso es lo que importa. Eso pasó en vuestro mundo, no en el mío. No en mi círculo, porque no lo permitiría.

Manson intentó usar su derecho constitucional para defenderse a sí mismo durante el juicio y le fue denegado, por primera vez en la historia norteamericana. ¿Por qué? Porque hubiese supuesto llamar como testigos a toda la gente guapa de Hollywood que conoció y con los que tenía negocios, comprometiendo así la reputación de lo que se nos anima a ver como ejemplos a seguir, como estrellas que deben guiar nuestras vidas en el barco de los locos que se dirige directo hacia el iceberg.

Hubiesen quedado al descubierto prácticas que hoy consideramos algo habitual y normal, como el sexo por placer y el consumo desorbitado de droga, pero que en la época seguían siendo tabú. Además de otras cosas no tan normales como el rodaje de porno zoofílico y el abuso de menores. Hollywood y la mafia que siempre lo ha sustentado no podía permitir que en un caso mediático como este alguien comenzara a cantar, a pesar de que el LAPD investigó la ruta de la droga que apuntaba directamente hacia la Paramount.

Manson, el Hombre Elefante de los 60, encerrado en una celda desde los nueve años y tratado como un animal de circo por los medios de comunicación, despierta el terror más primario, pánico, del rebaño que se masturba regodeándose en una supuesta empatía. ¿Entonces Charles Manson era un santo, no?, se pregunta el mamarracho medio. En ningún momento se afirma tal cosa. Era un amigo de lo ajeno, un camello de poca monta y un proxeneta, admitido por él mismo. Pero no un asesino. Y menos en serie. Y menos de masas.

Las noticias os dan un 5% de lo que ocurre y aún así está distorsionado.

Si a todos esos lamentables homúnculos que viven como abducidos sin cuestionarse el mundo que les rodea pero sentando cátedra al repetir la propaganda de los medios les preguntamos si alguno sabría decir, sin buscar en Internet, quiénes fueron los asesinos y quiénes, aparte de Sharon Tate, las víctimas, la respuesta ya la sabríamos de antemano: un rotundo NO.

El mundo sólo tiene un karma –VOLUNTAD–, la lluvia tiene gotas pero es el MISMO agua

Los imbéciles de las redes sociales, que son mayoría, usan la palabra karma con la muerte de Manson. A pesar de que sobrevivió al corredor de la muerte, a los numerosos intentos de asesinato en la cárcel (quemado, envenenado y apaleado); a pesar de haber pasado casi medio siglo entre rejas (la mayor parte del tiempo en confinamiento solitario) aguantando estoicamente, sobreviviendo a todos los que le procesaron directa o indirectamente (Richard Nixon, Charles Older, Vincent Bugliosi, Terry Melcher, Susan Atkins, Danny DeCarlo, Paul Watkins, Bernard Crowe, etc.).

Manson, simplemente, ha ganado. Y esto es algo que los intelectuales idiotas de las redes sociales, conocidos en EE.UU. como IYIs pero también aplicable a nuestro país, no consiguen entender. No les importa la Verdad, sólo les importa estar en la parte de los buenos/justos/solidarios, ser tendencia, aparentar inteligencia y sentirse parte de La Manada (inteligencia y gregarismo son conceptos excluyentes); en definitiva, encajar en el Sistema.

Haced caso al rebelde chupapollas tragalefas de Meltzer y no penséis, que no es bueno. El Sistema os lo agradecerá.

Como americanos nos enseñaron a creer en la Vida, la Libertad y en Buscar la Felicidad. ¡Mientras yo era libre y estaba Buscando la Felicidad me quitaron mi Libertad y me sentenciaron de por Vida! Me condenaron por brujería en el Siglo Veintiuno… y mi caso hizo al fiscal, Vincent Bugliosi, asquerosamente rico a través del libro y la película que escribió. Poco más que añadir.


Estos intelectuales idiotas y autocomplacientes que nos rodean se quejan al mismo tiempo de la importancia que los medios dan a un "asesino" sin darse cuenta de que son ellos mismos hablando y haciendo sus pretendidamente graciosos chistes sobre Manson quienes lo elevan a la categoría de icono popular, de ídolo. Es por eso que ellos mismos han hecho a Manson inmortal.

¿Qué vais a hacer con la bestia que ya hemos creado? Todo está en el pensamiento pero la gente como tú no está en él porque no tenéis pensamiento propio, vuestras cabezas están llenas de libros, escuelas, TV, radio y programadas con y por un millón de quizás

Los pocos capaces de juntar más de dos neuronas lo dejamos aquí.

Los hijos de Sem han vencido para siempre a los hombres de las demás razas; el desierto, a la selva y al bosque; el arenal, a la fuente pura; el practicismo estrecho, al fervor ideal; la unidad, a la variedad; la esclavitud, a la libertad; el rencor, al ánimo sereno y monoecuánime; el monoteísmo áspero y universalista, a los cultos sonrientes y locales. ¡El Gran Pan ha muerto!

Soy el hombre del espejo, lo que ves en mí eres tú

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Liga de la Justicia: Reglas Sindicales

Reglas Sindicales es uno de esos ejemplos en los que se puede apreciar la influencia de Morrison en la Liga, y la impronta insalvable que dejó el calvo escocés en la cabecera de los superhéroes más importantes de DC. Kurt Busiek despliega sus habilidades en una etapa continuista y deudora de la de Morrison, ayudándose de los dibujantes Garney y compañía para presentarnos una aventura vertiginosa y llena de buenos momentos, digna de formar parte de esta colección. El Sindicato del Crimen de Amérika hará acto de presencia copando las listas de éxitos del fandom con un hit tras otro, desbancando a la Liga y a todo el que se les ponga por delante. 

"Una serie de turbulencias cósmicas han reiniciado el Universo de Antimateria y sus superpoderosos conquistadores culpan a la JLA. Sedientos de venganza hacia sus contrapartidas del universo de materia positiva, los miembros del Sindicato del Crimen de Amérika atraviesan la barrera que separa los dos universos y siembran el caos en la Tierra."

No se puede decir más, salvo que nos hallamos ante un cómic bien narrado, con un dibujo que le siente fenomenal a la historia trazada por Kurt,  y muy entretenido.  Sin duda un buen punto de partida para iniciar relaciones con un grupo imborrable. Ahora que nos acercamos al acontecimiento superheróico por antonomasia qué mejor que un poco de dosis liguera para hacer más amena la espera.  ¡Cowabunga!

Así que sin más amantes de los cómics, si os gusta la jodida Liga de la Justicia, este es vuestro cómic. 

Liga de la Justicia: Reglas Sindicales
Autores: Kurt Busiek y Ron Garney
Editorial: DC/ECC
Cartoné
Páginas: 216
Precio: 22 €

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Grandes Autores de Vertigo: Dave Gibbons





Gibbons es ese autor que co-creó junto a Alan Moore el proclamado "mejor cómic de la historia", Watchmen, pero además, también es un reputado dibujante y un interesante guionista, prueba de ello son las bizarras historias que pueblan este volumen. Como dibujante, a parte de trabajar con Moore en el cómic mencionada arriba, también puso dibujos a unas cuantas historias de Superman imaginadas por el barbas caótico; formó pareja con Frank Miller en Give Me Liberty, y dio forma a Green Lantern entre otros, sin contar los trabajos que realizó para 2000 A.D. en su Inglaterra natal. En cuanto a su faceta como guionista destacó en Superman/Batman: los mejores del mundo, o una de las colecciones de Alien junto a Mignola. Ahora ECC nos trae una exhaustiva selección, antología, muestrario o compendio de lo mejor de Gibbons para Vertigo, a destacar el Oso, y la omnipresente historia navideña de Constantine, tened cuidado cuando salgáis a comprar tabaco, podrías toparos con un demonio vestido de Papa Noel. 

"Este volumen contiene un puñado de historietas inquietantes y diversas. En sus páginas asistiremos a la última función del Gran Karlini. A una extraña repetición de la revolución soviética. A la vertiginosa carrera criminal del gánster Frankie Abbandando. Al regreso del justiciero enmascarado Jeff Justice. Y a una extraña persecución navideña en compañía de John Constantine."

Fascinante y divertido. No tan brillante como otros recopilatorios de la colección, pero muy recomendable para conocer el trabajo menos conocido de un autor muy importante para el mundo que tanto queremos con locura sobredimensionada. Preparaos para un viaje valiente y contundente, condensado en unas cuantas historias amargas.

Así que sin más amantes de los cómics, es Vertigo y es bueno jodidamente bueno tremendamente genial, nada más que decir.  

Grandes Autores de Vertigo
Autor: Dave Gibbons
Editorial: Vertigo/ECC
Cartoné
Páginas: 64
Precio: 8,95 €


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El Nuevo Superman





Luen Yang es un guionista americano de origen chino, el cual se había encargado con anterioridad, y sustituyendo a Johns, de la cabecera de Superman, y que tras el pequeño éxito cosechado en aquella sucinta etapa, DC decidió confiar en él para dar a luz a un nuevo personaje con el que abrir el abanico de nacionalidades del catálogo de la compañía, y con ello asaltar el mercado chino. El problema es que Yang no es chino de nacimiento, y si esperaban conseguir el éxito o tener una visión más cercana de la sociedad china, poniendo al cargo de las historias del Superman Chino a un guionista de origen asiático, se equivocaban, ya que Luen Yang nos ofrece una visión muy occidental de China aplicando bajo el prisma del estilo de vida americano. La historia podía haber estado situada en Los Ángeles en vez de en Pekín y no hubiera cambiado nada, lo que aquí tenemos no es un cómic exótico, o diferente, sino un cómic genuino de superhéroes. Por estar hasta están Bat-Man y Wonder Woman, eso sí, chinos. En fin, un divertimento agradable. 

"Cuando el mundo necesita a un nuevo héroe... ¡China lo fabrica! Un impulsivo acto de heroismo convierte a un arrogante joven en el centro de atención de Shanghai, al mismo tiempo que una Liga de la Justicia autóctona comienza su formación. A medida que Kong Kenan ponga a prueba sus poderes contra poderosos villanos, descubrirá que no todo es lo que parece, una revelación impactante que... ¡confía en nosotros, no te lo podrás creer cuando lo veas! ¡Comienza el espectáculo!"

Podemos disfrutar de unos personajes con carisma, ese Kong Kenan promete, al igual que el grandullón y la guerrera; una historia sencilla pero efectiva, con sus giros típicos y finales imprevistos; un dibujo correcto y resultón que consigue captar el concepto que tenemos en occidente de la sociedad china de la mano de Viktor Bogdanovic; y una narración limpia y fluida, sin duda lo más acertado de la cabecera. Luen Yang es un buen guionista, sin florituras, pero cumplidor, y nos regala con este Nuevo Superman un cómic divertido y para todos los públicos. 

Así que sin más amantes de los comics, si os gustan los buenos cómics de superhéroes, este es vuestro cómic. 

El Nuevo Superman
Autores: Gene Luen Yang, y Vitor Bogdanovic
Editorial: DC/ECC
Rústica
Páginas: 136
Precio: 13,50 €



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Batman: Extrañas Apariciones

Estamos ante la que para muchos lectores es la mejor etapa de Batman, sin ir más lejos, el productor del Batman de Tim Burton Mike Uslan, dijo que fue gracias a ella por lo que decidió llevar a cabo la ardua empresa de trasladar las historias de Batman a la gran pantalla después de la broma de 1966, ¡PUNCH! ¡BANG! y de más. No obstante, y pese a las buenas críticas y alabanzas por parte de los fans, no creo que nos hallemos ante la mejor etapa de Batman, sí ante una gran etapa, incluso diría más, ante una de las mejores etapas. Una que entraría directa al podio de las etapas del Señor de la Noche, encabezado este por la grandiosa y vilipendiada etapa de Moench y Jones, un grandes éxitos de Batman. Englehart venía de triunfar en Marvel con su capitán América, y dispuesto a darlo todo para luego dejar el mundo del cómic. Por lo que los gerifaltes del edificio nº 666 decidieron entregarle a Batman, a Walt Simonson, que con un par de números nos dejó con los huevos en el suelo, y a Marshall Rogers que hizo suyo al personaje en las primeras viñetas, para sacrificarlo ante el altar del fandom. El resultado, un Clásico. 

"El jefe mafioso Ruperth Thorne utiliza su influencia política para poner a Batman fuera de la ley. Los villanos más peligrosos del Hombre Murciélago aprovechan la ocasión para salir a escena encabezados por el maquiavélico doctor Hugo Strange. Y mientras Batman se ve forzado a actuar como un proscrito, Bruce Wayne inicia un romance de consecuencias devastadoras."

Sin duda, es una etapa mítica y de obligada lectura para todo el que se dice admirador del murciélago, ya que en ella podemos encontrarnos ante una de las mejores caracterizaciones del Joker, derrochando carisma en cada una de las viñetas en las que aparece, o de Hugo Strange, en una de sus apariciones más recordadas. Mención especial al Doc Fósforo. Peces contaminados, maquillados y sonrientes, y fantasmas que acechan como si de una conciencia psicótica se tratará por los bosques y carreteras de Gotham. Ah, y amor, mucho amor y desazón en una dramática relación sentimental que pondrá por primera vez a Bruce al filo de la navaja en cuestiones cupidescas. Y si no es suficiente con eso, contamos con la aparición del que para mí es uno de los villanos más complejos de la galería del orejas puntiagudas, Clayface III, o lo que es lo mismo Preston Payne, aunque esta genial aparición se la debemos a Len Wein que finalizó el trabajo empezado por  Englehart. SUBLIME. 

Así que sin más amantes de los cómics, puro Batman, no tengo nada más que decir monstrencos de corte correcto. 

Batman: Extrañas Apariciones
Autores: Steve Englehart, Marshall Rogers, Len Wein, y Walt Simonson
Editorial: DC/ECC
Cartoné
Páginas: 176
Precio: 17,95 €